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Sonidos y silencios


        La idea de la presente actividad es que el niño genere acciones de acuerdo con sonidos controlados por el docente. El primer paso consiste en explicitar las acciones y sonidos que habrán de intervenir en la tarea.
        Vayamos primero a la práctica. Dejaremos para después algunos comentarios y opciones de trabajo.

Estatuas animadas

        El docente producirá un sonido continuo y estridente con algún objeto de tipo no musical, por ejemplo un vaso de vidrio golpeado con una cuchara. Para obtener la representación de sonido continuo será recomendable el empleo de una célula rítmica simple y repetitiva: corchea y dos semicorcheas ejecutadas entre 70 y 80 pulsaciones.
        Mientras el docente emite sonido, los niños se moverán como marionetas sin abandonar el lugar en donde se encuentran parados. Cuando, de repente, el sonido se interrumpa, quedarán petrificados. De allí la idea de estatua animada.
        Para redondear esta parte digamos que el educador decidirá cómo alternar sonido con silencio, hay tantas variantes como estados de ánimo. Sobre todo es importante arrancar la sonrisa, y hasta la carcajada, en los niños, esa es, en mi opinión, la clave para que esta actividad resulte provechosa.

Un poco de teoría

        Los niños, al igual que todo el género humano, viven en un mundo que habla con sonidos y silencios. Este fenómeno lo incorporan naturalmente, como el beber agua o como el caminar.
        Los educadores tenemos que ayudar, entre otras cosas, a hacer consciente lo que es dado como obvio. En el caso que nos ocupa, sonido-acción y sonido-silencio, debemos, sin apresuramientos, llevar a la mente del niño los conceptos siguientes:

Sonido-Silencio

ahora hay sonido
ahora hay silencio
ahora no hay sonido (ese sonido)
ese silencio no es absoluto
ese silencio sólo indica que el sonido al que estaba prestando atención ha cesado o no está al alcance de mi oído
el sonido implica movimiento, yo también me muevo
el silencio es la cesación de movimiento, yo me quedo quieto, como una estatua

        Uno de los elementos centrales de este aprendizaje debe ser el de instalar la idea de evento relativo. Tanto el sonido como el silencio son necesariamente eventos relativos, decenas de casos nos ocurren a diario como para comprobarlo. Si de pronto mi interlocutor deja de hablarme, se produce un silencio en la conversación. La sensación concreta de silencio existirá aun en el caso de estar charlando en el lugar más ruidoso de la ciudad. Otro tanto ocurre con el sonido, éste existe en la medida de ser requerido por mi atención o que la misma, como hecho consciente, vaya hacia la fuente de sonido.
        Sonidos y silencios son manifestaciones naturales, herramientas que, bien empleadas, pueden permitirnos una mejor relación con el mundo.

Variante en cámara lenta

        Una opción estupenda consiste en reemplazar las marionetas por una caminata de movimientos grandes, algo torpes, y muy lentos.
        Resulta cómico ver las más extrañas posiciones al momento de producirse el silencio. La cámara lenta se adapta a niños pequeños y de mediana edad, no suele dar muchas satisfacciones en alumnos mayores; y es cierto, ellos lo ven como cosa de los más chiquitos.

Variante en rueda

        En un espacio abierto, un patio por ejemplo, se dispone a los niños sentados formando una rueda. Aquí el movimiento será con los brazos; pueden levantarlos, como quien dice adiós a un pájaro que pasó, o saludar al compañero que tienen a ojos vista.
        A esta idea se puede sumar la de prohibir la risa ¿lo imagina? Por cierto que el valor educativo se pierde con esto último, sin embargo debe tenerse en cuenta a la hora de la sola diversión o contención.

Apuntes

        Además de los contenidos educativos, esta práctica ayudará a calmar a los niños. No son sólo palabras. La realidad nos muestra que los niños durante esta práctica no hablan, o muy poco, y que el leve gasto de energía física sumado, básicamente, a la risa provocan conductas más atenuadas y amigables. Podemos decir que descargan muchas sensaciones de violencia y será bueno comprender que esa descarga difiere de la producida por una actividad física violenta. Por lo dicho sacamos una última conclusión: no es recomendable ejercitarse con estatuas animadas luego de intensa actividad física.




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