FOLKLORE, PATRIMONIO CULTURAL
CISA
CONSEJO INDIO DE SUD AMÉRICA
ONU, GINEBRA, 1992
ORIGINAL, COMENTARIOS DE PABLO BENSAYA, BUENOS AIRES, 1997


Introducción y comentarios

Presento aquí una parte de las conclusiones a las que arribó el 10º Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas de la ONU. Este grupo sesionó el 29 de julio de 1992 en Ginebra, uno de los temas de discusión era "Estudio del Control y la Posesión de la Propiedad Cultural de los Pueblos Indígenas" (tema 9a). Esta es la parte que deseo comentar y que transcribo, más abajo, en forma completa. Sólo se han corregido los errores tipográficos.


        Inicialmente deseo aclarar mi desacuerdo con la palabra "indio o indígena". La palabra es "aborigen", en general evitada por la incorrecta interpretación que se da a su etimología. Aborigen no significa "reniego de mi origen" como aseguran muchos, es textualmente "desde el origen". Pero si así no fuera, ya poco importa en virtud de que la Real Academia Española le asigna, desde hace más de veinte años, esta última acepción.
        El tema que nos convoca es uno de esos temas eternos, no tiene solución definitiva. Sin embargo podemos generar un grupo de ideas marco tendientes a mejorar el estado de cosas.
        Las comunidades aborígenes se quejan de que todo su patrimonio cultural (aquí nos importa el musical) no está sujeto a la Propiedad Intelectual, vale decir que tienen escasas posibilidades de oponerse a la difusión de su obra además de no cobrar derechos por ella. Son obras declaradas, por el mundo occidental, de dominio público o patrimonio de la humanidad; ciertamente poseen un valor inestimable pero lo que también es cierto es que tienen dueño. En la mayoría de los casos se trata de música con una antigüedad muy difícil de fechar, realizada (conjeturalmente) por un grupo de individuos y sin certeza absoluta de una no mezcla con otras comunidades o culturas. Acabo de mencionar tres aspectos capitales: 1) Antigüedad, 2) Realización grupal y 3) no-seguridad de pureza. Aun así tiene dueño. Son los herederos, los que siguen viviendo en el mismo lugar y responden a la misma etnia.
        Resulta obvio que si un individuo registra una obra con fecha y firma, se hará acreedor a su título de Propiedad Intelectual pero ¿Quién nos asegura su "pureza"?; de lo único que podemos estar seguros en ese momento es que una persona con nombre y apellido a procedido con los requisitos legales, y tal obra habrá de declararse de su estricta pertenencia hasta que alguien, eventualmente, le plantee un juicio por plagio.
        En principio no habría dificultad para que una etnia determinada registrara su música a través de un representante legal y sin mostrar tan explícitamente que se trata de música aborigen; existen varias maneras de hacer esto, una de ellas es simplemente no decirlo. Luego, frente a la primera controversia, se recurriría a tribunales internacionales invocando, por ejemplo y entre tantos otros, el punto 2 del artículo 2 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que dice: "Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.". Sé fehacientemente que muchos lectores no entenderán el motivo de haber colocado este artículo como una de las argumentaciones posibles. Ocurre que uno de los puntos de mayor conflicto entre un país y sus parcialidades étnicas es el no-reconocimiento del primero respecto de que los segundos desean ser estados autónomos, para decirlo como lo dicen ellos: naciones. No deseo dar casos de esto último, los diarios proveen información más que suficiente. Igualmente no todos los grupos aborígenes comparten esta visión tan radicalizada y están más que dispuestos a llegar a acuerdos sensatos.
        Las conclusiones y propuestas que generó aquel grupo de trabajo son muy esclarecedoras de la situación actual pero algo parciales en varios puntos. Ellos casi llegan a declaran al folklore como de su exclusivo patrimonio, hecho absolutamente falso y muy demostrable históricamente. Nadie, si lo viéramos por la vía del absurdo, puede decir que fue o es el primero. Razonando de este modo llegaríamos a algo así como un "Adán y Eva" y seguramente a su instancia superior. Todos somos dueños de la tierra, inquilinos si se quiere. Si nos seguimos guiando por quién llegó primero, pues entonces nada es de nadie. Vemos que este tipo de planteos y razonamientos no nos conducen más que a conceptos tontos y carentes de cualquier solución. De todas maneras es bueno remarcar que "las propuestas" son objetivos de máxima, pero observemos hasta qué punto tuvieron que llegar para ser escuchados al menos.


        En mi opinión deberían habilitarse, como punto de partida, algunos mecanismos con respecto a la Propiedad Intelectual de las Comunidades Aborígenes:

1. Que todo libro cuyo tema central fuese la música, o en general la cultura, aborigen, pagara el 10% a la comunidad origen; tal como se le abona al mismo autor. Montos de los cuales se haría cargo la Casa Editora.
2. Que todas las asociaciones de autores y compositores de todo el mundo aportaran mensualmente un pequeño porcentaje de sus dividendos a fin de lograr un fondo económico permanente que sería distribuido a las comunidades aborígenes.
3. Que cada vez que se pasara música aborigen por radio o televisión se realizaran los aportes correspondientes en materia de derechos de intérprete.
4. Que se pudiera registrar por Propiedad Intelectual, obras aborígenes probadamente genuinas. Con carácter retroactivo.
5. Que legalmente tuvieran, públicamente, derecho a réplica con respecto a las recopilaciones musicales.
6. Que se consultara con los representantes de las diversas etnias a fin de depurar los cinco puntos anteriores.

        Si existe voluntad de ambas partes, es posible avanzar hacia soluciones parciales pero eficaces. En un mundo que tanto dice defender la ecología debemos redoblar esfuerzos para colocar este tema como uno de los grandes temas. Ambas partes tenemos deudas reciprocas, y qué bueno sería no tener que hablar de "ambas partes".
        Tengo la convicción de que mucho más allá de la parte legal, este no es un "Problema Etnico", es un "Problema Etico". Seguidamente la declaración completa.


EL CONSEJO INDIO DE SUD AMERICA quiere hacer conocer su posición con relación al Arte y la Cultura de los Pueblos Indios

EL FOLKLORE
PATRIMONIO CULTURAL DE LOS PUEBLOS INDIGENAS

1. LA DEFINICION DEL FOLKLORE

        Según el Comité de Expertos Gubernamentales (UNESCO, 22-26 de febrero de 1982) el folklore, y en un sentido lato, la cultura tradicional, es una creación originaria de un grupo y fundada en la tradición, expresada por grupos o individuos reconocidos como respondiendo a las aspiraciones de la comunidad en cuanto éstas constituyen una manifestación de su identidad cultural y social. Las normas y valores se transmiten oralmente, por imitación o por otros medios.
        Sus formas comprenden: el lenguaje, la literatura, la música, la danza, los juegos, la mitología, los rituales, las creencias, las costumbres, la artesanía, la arquitectura y otras artes.
        El folklore de los pueblos indios es la expresión de su identidad, y por ser una creación colectiva necesita disposiciones legales especificas para el control y la posesión de la Propiedad Intelectual, indispensables para la protección contra la explotación y comercialización.

2. LA PROPIEDAD INTELECTUAL Y LOS DERECHOS DE AUTOR

        La posesión de la Propiedad Intelectual está reglamentada por una legislación nacional e internacional que reconoce únicamente el Derecho de Autor individual. Las obras folklóricas de las comunidades, creaciones colectivas, son consideradas como de dominio público formando parte del patrimonio cultural del Estado Nacional.
        Desde 1981, la UNESCO se preocupa de la protección y salvaguardia del folklore, creando el Comité de Expertos Gubernamentales sobre la Salvaguardia del Folklore, y elaborando Disposiciones tipo para leyes nacionales sobre Propiedad Intelectual y protección de expresiones folklóricas. Sin embargo no consultaron a las organizaciones de las poblaciones indígenas.

Nosotros nos preguntamos:

- ¿Cómo la producción intelectual y cultural de un Pueblo oprimido puede considerarse como el folklore de su Estado opresor?

- ¿La protección de la propiedad intelectual no debería ser tarea propia de sus pueblos creadores?

- ¿Y no deberían ser estos los únicos reconocidos como propietarios?

        Nosotros hacemos estas preguntas porque en los llamados países latinoamericanos no existe una verdadera asimilación entre Estado y Nación, ya que dentro sus territorios yacen naciones indias que son los verdaderos propietarios de la riqueza cultural, pero debido al reconocimiento tácito de sus estados opresores por los otros estados, estos se aprovechan de los beneficios que producen los primeros.
        Las naciones y los pueblos indios, al estar bajo la dominación de estados que los oprimen, no pueden esperar una verdadera protección de sus bienes, ya que estos se preocupan más que todo en su integración o en su desaparición lisa y llana. O bien en la nacionalización de su cultura: es decir, borrando las fuentes de donde provienen, haciéndola perder su característica originaria, y presentándola, a la población llamada nacional, ya lista para ser explotada. Dando de esta manera carta blanca al robo de la riqueza cultural del Pueblo Indio y a la desfiguración de la misma por medio de su estilización, modernización y a la recopilación por parte de pseudo-autores de toda laya.

3. PROPOSICIONES

A. Que se tenga en cuenta y se dé papel preponderante a las comunidades productoras de la riqueza cultural, tratando de que estas no sean solamente meros agentes testimoniales, sino que sean quienes perciban las tasas y los beneficios que deriven de su explotación.

B. Para este fin es necesario la creación de un Derecho de Autor Colectivo que reconozca la propiedad intelectual de la comunidad indígena.

C. Que se reconozca también a los organismos que en representación de los pueblos, comunidades, naciones y organizaciones indias luchan y reclaman por sus riquezas culturales, dándoles representación en las organizaciones de la ONU, de la UNESCO y de la OMPI.

D. Como todas estas actividades, aún aceptándolas al pie de la letra, no podrían tener validez, debido a que las poblaciones indias no tienen respaldo material y económico de ningún estado constituido, sería necesario la creación de un Centro indio para la protección de los derechos de su producción cultural. Organismo que estaría conformado por los representantes de las diferentes organizaciones indias de las tres Américas, quienes se encargarían de defender, almacenar, promover, promocionar, clasificar y estudiar las diferentes actividades culturales de los pueblos indios.

Ginebra, 29 de julio de 1992
Consejo Indio de Sud América, CISA