ACTIVIDADES PARA BEBÉS
EDUCACIÓN MUSICAL
PABLO BENSAYA
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ORIGINAL, DERECHOS RESERVADOS POR LEY 11723, ARGENTINA


Introducción

Las prácticas para bebés que aquí presento forman parte de un trabajo de cierta extensión, fruto de muchos años dedicados a la educación. El material se encuentra adaptado para ser aplicado directamente por los padres. Con el tiempo se irán agregando, en esta misma sección, más ejercitaciones para el niño.
        Los padres son educadores naturales, hecho que no debe confundirse con la eficacia de esa educación; padres y docentes debemos estrechar filas capitalizando a favor del niño las mutuas experiencias; difícil es concebir un futuro social, rico y sensato, sin la base de esa vinculación. Hoy ya no es posible pensar en un país serio, con la mira puesta en el crecimiento, si la educación no entrecruza las relaciones sociales más decisivas.


        Los bebés son tan educables como los adultos, concepción ésta que no era aceptada hace algunos años, digamos que todavía hay especialistas en educación que sostienen que "el niño debe hacer las cosas con libertad, sin presión alguna". Criterio atendible pero equivocado. El error es pensar que con una sistemática educativa el bebé perderá libertad y espontaneidad. Deberíamos entender que la libertad y la espontaneidad dependen de la cultura en la que el niño se desarrolla, en consecuencia, una educación dirigida fortalecerá los lazos del pequeño para con su propia cultura -los padres están dentro de esa cultura-, hecho que habrá de redundar en beneficio de toda la comunidad. No imaginemos cosas que jamás ocurren, el bebé es feliz cuando recibe entrenamiento de sus padres, no hay presión alguna. La experiencia nos muestra que las presiones reales no suelen provenir de padres que brindan tiempo y apoyo a sus hijos. La idea de la 'presión' es una magnifica excusa para no hacer nada por el niño.
        Cada día vemos con mayor claridad que decenas de problemas manifestados en la adolescencia podrían haber sido resueltos en la más temprana edad, con la pertinente e inestimable colaboración de los padres. Sin embargo, pese a las evidentes bondades de una real disciplina infantil, existen oposiciones, por lo general de los mismos padres. Ni por un momento pensemos que estas visiones negativas poseen buena teoría de respaldo, muy por el contrario, son tan prácticas que los mismos actores -padres, educadores o personas a cargo del cuidado diario del niño- las definen (sin saberlo) como "no tengo ganas", "ese niño me irrita", "me hace perder los estribos con su llanto", "lo mataría", y miles de frases más que ya todos conocemos.
        No nos engañemos más. Quien 'mal educa' a un niño, por acción u omisión, como decíamos más arriba, está ocasionando un enorme daño a todo el conjunto de personas que integran la sociedad. No es posible seguir insistiendo con la irracionalidad de "es mi hijo y lo educo como yo quiero".


        Las discusiones seguirán por mucho tiempo, la desgracia es que somos bebés una sola vez en la vida.