LEYES EDUCATIVAS DE INDIAS (1-29)
LIBRO PRIMERO, TÍTULO 22
REYES Y MANDATARIOS ESPAÑOLES
CARLOS II, 1681, MADRID, ESPAÑA
ORIGINAL ADAPTADO [1]


Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias. Mandadas imprimir y publicar por la Majestad católica del rey don Carlos II, nuestro señor. Va dividida en cuatro tomos, con el Indice general, y al principio de cada tomo el Indice especial de los títulos que contiene

De las Universidades, y Estudios generales y particulares

Ley primera
Fundación de las Universidades de Lima, y México


El Emperador D. Carlos y la Reina de Bohemia G. en Valladolid a 21 de setiembre de 1551. D. Felipe Segundo en Madrid a 17 de octubre de 1562.


        Para servir a Dios nuestro Señor, y bien público de nuestros Reinos conviene, que nuestros vasallos, súbditos y naturales tengan en ellos Universidades y Estudios generales donde sean instruidos y graduados en todas las ciencias y facultades, y por el mucho amor y voluntad, que tenemos de honrar y favorecer a los de nuestras Indias, y desterrar de ellas las tinieblas de la ignorancia, criamos, fundamos y constituimos en la Ciudad de Lima de los Reinos de el Perú, y en la Ciudad de México de la Nueva España, Universidades y Estudios generales, y tenemos por bien y concedemos a todas las personas, que en las dichas dos Universidades fueren graduados, que gocen en nuestras Indias, Islas y Tierra firme del Mar Océano, de las libertades y franquezas de que gozan en estos Reinos los que se gradúan en la Universidad y Estudios de Salamanca, así en el no pechar, como en todo lo demás: y en cuanto a la jurisdicción se guarde la ley 12 de este título.



Ley ii
Que en las Universidades particulares se guarde lo dispuesto para cada una


Don Felipe IV en esta Recopilación.


        En las ciudades de Santo Domingo de la Isla Española, Santa Fe del Nuevo Reino de Granada, Santiago de Guatemala, Santiago de Chile y Manila de las Islas Filipinas, está permitido, que haya Estudios y Universidades, y que se ganen cursos y den grados en ellas por el tiempo que ha parecido conveniente, para lo cual hemos impetrado a la S. Sede Apostólica Breves y Bulas, y les hemos concedido algunos privilegios y preeminencias. Mandamos, que lo dispuesto para los dichos Estudios y Universidades se guarde, cumpla y ejecute, sin exceder en ninguna forma, y las que fueren por tiempo limitado, acudan a nuestro Real Consejo de Indias a pedir las prorrogaciones donde se proveerá lo que fuere conveniente, y no las teniendo, cese y se acabe el ministerio de aquellos Estudios, que así es nuestra voluntad.

Ley iii
Que las Universidades guarden sus estatutos estando confirmados por el Rey, y los Virreyes no los puedan alterar, ni revocar sin justa causa y dando cuenta al Consejo


Don Felipe IV en Madrid a 3 de setiembre de 1624.


        Ordenamos y mandamos, que las Universidades de Lima y México, sus Rectores, Doctores, Maestros, Ministros y Oficiales guarden los estatutos, que nuestros Virreyes del Perú y Nueva España les hubieren dado, siendo por Nos confirmados y no revocados por las leyes de este título, entre tanto que no mandaremos otra cosa, y por ellos gobiernen, rijan y administren todo lo que toca a las dichas Universidades y sus Estudios, y que los Virreyes no los puedan dispensar, alterar, ni mudar sin justas y legítimas causas, y dándonos cuenta en nuestro Real Consejo de las Indias, y todos nuestros Jueces y Justicias, de cualquier grado y calidad que sean así lo cumplan y ejecuten.

Ley iiii
Que la elección de Rector en Lima se haga cuando por ley se dispone


Don Felipe IV en Madrid a 3 de setiembre de 1624. Constitución, t. 2.




        Mandamos, que se haga la elección de Rector y Consiliarios en la Universidad de San Marcos de Lima, el último día del mes de Junio, por la tarde guardando en lo demás la forma y estilo, que se ha observado, conforme a sus Constituciones, no estando especialmente revocadas por Nos.

Ley v
Que los Virreyes no impidan a las Universidades la libre elección de Rectores y Catedráticos, y dar grados


Don Felipe Segundo en Madrid a 10 de agosto de 1570. Y en el Campillo a 24 de mayo de 1597. Don Felipe Tercero en Valladolid a 10 de febrero de 1601.


        Los Virreyes del Perú y Nueva España no impidan a las Universidades y Estudios Generales de Lima y México la libre elección de Rectores en las personas que les pareciere, y dejen proveer las Cátedras y conferir los grados de letras a los que conforme a los Estatutos por Nos confirmados, se deben dar, y los guarden y cumplan.

Ley vi
Que en la Universidad de Lima sea el Rector un año Eclesiástico y otro Seglar


Don Felipe Segundo en Aranjuez a 13 de mayo de 1590. Don Felipe Tercero en Ventosilla a 24 de enero de 1603.


        Por cuanto se nos ha hecho relación, que por una de las Constituciones, que tiene la Universidad de Lima, se ordena, que el Rector de ella sea un año de los Doctores Seglares del Claustro, y otro año de los Doctores y Maestros Eclesiásticos, y siempre se ha usado y acostumbrado hacer la elección alternativamente en esta forma, con la cual ha sido, y es, bien regida y gobernada. Mandamos, que se guarde y cumpla lo que cerca de lo sobredicho está ordenado, entre tanto que Nos proveyéremos otra cosa; y si los Virreyes entendieren, que resulta algún inconveniente, nos envíen relación dirigida a nuestro Consejo de Indias, para que se vea en él, y provea lo que convenga.

Ley vii
Que los Oidores, Alcaldes y Fiscales no sean Rectores


Don Felipe Segundo en Aranjuez a 19 de abril de 1589. Don Felipe Tercero en Ventosilla a 24 de enero de 1603. Don Felipe IV en Madrid a 21 de julio de 1624.


        Mandamos, que los Oidores, Alcaldes del Crimen y Fiscales de nuestras Audiencias Reales de las Indias no puedan ser, ni sean Rectores de las Universidades en el tiempo que ejercieren sus oficios, aunque sean graduados en ellas.

Ley viii
Que los Rectores de las Universidades de Lima y México puedan traer dos Negros lacayos con espadas


Don Felipe III en San Lorenzo a 24 de abril de 1618.


        Damos licencia y facultad a los Rectores de las Universidades de Lima y México, para que por el tiempo que lo fueren pueda cada uno traer dos Negros lacayos con espadas, y nuestras Justicias no les pongan embargo, ni impedimento alguno, que así es nuestra voluntad.

Ley ix
Que el Rector nombre Alguacil, que sea uno de los de Corte


Constitución I, título 2.


Otrosí cada uno de los dichos Rectores de las Universidades de Lima y México, pueda nombrar un Alguacil de Corte, o Gobierno, con cien pesos ensayados de salario, como por el Gobierno de Lima está ordenado, y los dos pesos, que tienen señalados de los grados de Licenciados, sean cuatro pesos de a ocho reales, por la obligación de asistir las noches de los exámenes secretos, y la que no asistieren pierdan los dos pesos para la Caja de la Universidad.

Ley x
Que el Decanato de las Universidades se dé al Doctor más antiguo, aunque sea Oidor


Don Felipe Segundo en el Campillo a 24 de mayo de 1597. Don Felipe Tercero en Valencia a 8 de junio de 1599.


        Ordenamos y mandamos, que el Doctor más antiguo en la facultad de Canones sea Decano en las Universidades de Lima y México, aunque sea Oidor de nuestras Audiencias, que en las dichas Ciudades residen.

Ley xi
Que en la Universidad de Lima sea uno de los Consiliarios del Colegio Real


Don Felipe IV en la Constitución 2, título 2.


        Uno de los Consiliarios Bachilleres, que por las Constituciones de la Universidad de Lima se eligen cada año, sea Colegial de el Real Colegio mayor de San Felipe, y San Marcos de aquella Ciudad.

Ley xii
Que los Rectores de las Universidades de Lima, y México tengan la jurisdicción, que por esta ley se declara


Don Felipe Segundo en Aranjuez a 19 de abril de 1589. Y en el Campillo a 24 de mayo de 1597.


        Ordenamos y mandamos, que los Rectores de las Universidades de Lima y México, y por su ausencia los Vice-Rectores tengan jurisdicción en los Doctores, Maestros y Oficiales de ellas, y en los Lectores, Estudiantes y oyentes, que a ellas concurrieren, en todos los delitos, causas y negocios criminales, que se cometieren y hicieren dentro de las Escuelas de las Universidades, en cualquiera manera tocantes a los Estudios, como no sean delitos en que haya de haber pena de efusión de sangre, o mutilación de miembro, o otra corporal: y en los demás delitos, que se cometieren fuera de las Escuelas, si fuere negocio tocante, o concerniente a los Estudios, o dependiente de ellos, o pendencia de hecho, o de palabras, que alguno de los Doctores, Maestros, o Estudiantes tengan con otro, sobre disputa, o conferencia, o paga de pupilaje, o otra cosa semejante, en estos casos los Rectores, o por su ausencia los Vice-Rectores puedan conocer también de los dichos delitos. Y porque el principal fin por que les concedemos esta jurisdicción, es la reformación de vida y costumbres de los Estudiantes, y que vivan corregidos y virtuosamente, para que mejor puedan conseguir la pretensión de sus letras, mandamos, que asimismo puedan conocer de los excesos, que los Estudiantes tuvieren en juegos, deshonestidades y distracción de las Escuelas, y los puedan castigar y corregir con prisiones, o como mejor pareciere que conviene, y también puedan corregir y castigar las inobediencias, que los Doctores y Estudiantes tuvieren con los Rectores en no cumplir y guardar sus mandatos en razón de los Estudios, Constituciones y Ordenanzas de ellos, dentro y fuera de las Escuelas. Y en los demás delitos particulares, que no toquen a lo susodicho, y los Doctores, Oficiales y Estudiantes cometieren fuera de las Escuelas, conozcan las demás Justicias Ordinarias de Lima, o México privativamente. Y concedemos poder y facultad a los Rectores y Vice-Rectores, para que en los casos contenidos en esta nuestra ley, puedan conocer conforme a derecho, leyes de estos Reinos de Castilla, y de las Indias, Estatutos y Constituciones de las dichas Universidades, fulminar y substanciar los procesos, prender los culpados, sentenciar las causas, imponer penas ordinarias, o arbitrarias, y mandarlas ejecutar conforme a derecho; y si las partes apelaren para ante los Alcaldes del Crimen de Lima, o México, les otorguen las apelaciones, habiendo lugar de derecho, y en los delitos en que se haya de dar pena ordinaria de mutilación de miembro, efusión de sangre, o otra corporal, siendo cometidos dentro de las Escuelas, los Rectores, o Vice-Rectores por su ausencia, puedan solamente prender los delincuentes, hacer información de el delito, y remitir el preso con los autos al Juez, que en la causa previniere, y no habiendo prevención, al que los Rectores, o Vice-Rectores pareciere. Todo lo cual puedan hacer, no se habiendo prevenido en estas causas por otro nuestro Juez. Y mandamos a todas nuestras Justicias Reales, que no perturben, ni impidan a los dichos Rectores, o Vice-Rectores la jurisdicción, que por esta ley les concedemos, y la guarden y cumplan, pena de dos mil pesos de oro al que lo contrario hiciere para nuestra Cámara y Fisco.

Ley xiii
Que en cuanto a las preeminencias del Maestre-Escuela se guarde en México lo ordenado en Lima por el Virrey don Francisco de Toledo


Don Felipe Segundo en San Lorenzo a 31 de agosto de 1589.


Nuestra merced y voluntad es, que los Virreyes de Nueva España, en cuanto a las preeminencias del Maestre-Escuela, hagan guardar y guarden en a Universidad de México lo que en la de San Marcos de Lima ordenó Don Francisco de Toledo nuestro Virrey, que fue del Perú, y estuviere confirmado, o concedido por Nos, y no se haga novedad.

Ley xiiii
Que los que recibieren grados mayores, hagan la profesión de la Fe


Don Felipe Cuarto en Madrid a 3 de setiembre de 1624.


        Conforme a lo dispuesto por el Santo Concilio de Trento y Bula de la Santidad de Pío Cuarto de feliz recordación, los que en las Universidades de nuestras Indias recibieren grados de Licenciados, Doctores y Maestros en todas facultades, sean obligados a hacer la profesión de nuestra Santa Fe Católica, que predica y enseña la Santa Madre Iglesia de Roma: y asimismo nos han de jurar obediencia y lealtad, y a nuestros Virreyes y Audiencias Reales en nuestro nombre, y a los Rectores de la tal Universidad, conforme a los Estatutos de ella.

Ley xv
Que el que se hubiere de graduar jure la opinión pía de nuestra Señora, estando jurada por la Universidad


El mismo allí, Constitución 8, título II. Don Felipe IV, la R.G. y don Carlos Segundo en esta Recopilación.


        Mandamos, que en la Universidad, que así lo hubiere votado, ninguno pueda recibir grado mayor de Licenciado, Maestro, ni Doctor en facultad alguna, ni aun el de Bachiller en Teología, si no hiciere primero juramento en un Libro Misal delante del que le ha de dar el grado, y los demás, que asistieren, de que siempre tendrá, creerá y enseñará de palabra y por escrito haber sido la siempre Virgen María Madre de Dios y Señora nuestra concebida sin pecado original en el primer instante de su ser natural, el cual juramento se pondrá, como lo hizo en el título, que del grado se despachare; y si sucediere haber alguno, lo cual Dios nuestro Señor no permita, que rehusare hacer el juramento, le será por el mismo caso denegado el grado, y el que se atreviese a dársele, incurra por el mismo caso en pena de cien ducados de Castilla para la Caja de la Universidad: y en privación de oficio el Secretario de la Universidad, que no lo denunciare ante el Rector. Y fiamos tanto de la devoción de todos para con la Madre de Dios, que nunca sucederá el caso de obligar a la ejecución de estas penas.

Ley xvi
Que los grados se den por el Maestre-Escuela en la Iglesia mayor


Don Felipe segundo, a 21 de febrero de 1575.


        Ordenamos, que los grados de las Universidades de Lima y México se den en la Iglesia mayor de aquellas Ciudades, y los den los Maestre-Escuelas en nuestro nombre, a los cuales por ahora nombramos por Cancilleres.

Ley xvii
Que dé el vejamen el Doctor más moderno de la facultad, y no se excuse sin causa, ni le den sin ser visto primero


El mismo allí, Constitución 7, título II.


        En los grados de Doctores de todas facultades dará el vejamen el Doctor más moderno de aquella facultad, que fuere el grado; y estando legítimamente excusado, pase al siguiente en antigüedad, con orden del Rector, el cual declare si la excusa es bastante: y declarando no serlo, y notificándoselo una vez, al que se excusare, si no le quisiere dar, pierda la propina de aquel grado para la Caja de la Universidad; y pareciendo al Rector, que hay necesidad de ver el vejamen antes que se dé en público, lo podrá hacer por si mismo, o remitirlo a quien le pareciere, para que lo vea, censure y corrija, el cual lo firme, declarando lo que se debe quitar, y el Doctor que dijere más de aquello que diere por escrito, y se aprobare, pierda la mitad de la propina, que por dar el vejamen ha de llevar para la Caja de la Universidad.

Ley xviii
Que al examen secreto de los Licenciados entren los Examinadores, que por esta ley se declara


Don Felipe IV en la Constitución 2, tit. II.


        Ordenamos y mandamos, que los Examinadores Doctores, que se han de hallar en los actos secretos de las facultades de Teología y Derechos en las Universidades de Lima y México, se vayan reduciendo a numero de diez y seis, como fueren saliendo los que están ya graduados, respecto de tener ya derecho adquirido, y que en ellos sean preferidos los Catedráticos Doctores, y luego los mas antiguos, y que en las demás facultades en que de presente hay poco número de Doctores y Maestros, por ahora no se haga novedad, y para adelante no excedan de doce, y que los que se graduaren de nuevo sean recibidos, y entren con calidad de que no han de concurrir en el examen secreto, hasta que por antigüedad se incluyan en este número.

Ley xix
Que los Oidores, Alcaldes del Crimen y Fiscales entren por supernumerarios en los exámenes


El mismo allí, Constitución 3, tit. II.


        Mandamos, que los Oidores, Alcaldes del Crimen y Fiscales de nuestras Reales Audiencias de Lima y México, que por tiempo se graduaren, o incorporaren en sus Universidades, hayan de entrar y entren a los exámenes secretos de Licenciados supernumerarios a los diez y seis Doctores, que está mandado asistan solamente a los exámenes, y no se hayan de rebajar los diez y seis del número, lo cual se haya de entender y entienda con los que de nuevo se fueren incorporando, y graduando, sin innovar en los que están ya graduados, o incorporados, y por antigüedad están inclusos en el número: y asimismo con declaración, de que cuando los Oidores, Alcaldes de Corte y Fiscales, que de nuevo se graduaren, o incorporaren, fueren optando antigüedad, y a título de ella les perteneciere entrar en los exámenes, como uno de los diez y seis, no entren por supernumerarios, sino inclusos en el número de los diez y seis, por el derecho de la antigüedad que les perteneciere; porque tan solamente se ha de entender el privilegio de entrar, creciendo el número, con los que no les perteneciere por antigüedad, y que si entraran, habían de quitar esta preeminencia a los Doctores más antiguos.

Ley xx
Que al examen secreto de Licenciado no se halle quien no tenga voto.


El mismo allí, Constitución I, tit. 4.


        En el examen secreto de Licenciado de cualquiera facultad, al tiempo del votar, y del razonamiento y conferencia, que el Rector debe hacer, y del escrutinio, no se halle presente Doctor, ni Maestro alguno, que no tenga voto en aquel grado y examen, aunque sea de la misma facultad, y aunque haya entrado por huésped se salga al dicho tiempo.

Ley xxi
Que en los exámenes secretos arguyan los Catedráticos, o Doctores más modernos


El mismo allí, Constitución 4, tit. II.


        Ordenamos y mandamos, que en los exámenes secretos del grado de Licenciado en todas facultades arguyan cuatro Catedráticos de la facultad, Doctores de el Claustro, los cuales entren supernumerarios, solamente para el efecto, la vez que les cupiere la suerte de argüir, mientras no tuvieren antigüedad, o se ofreciere el caso en que puedan entrar en el número de los diez y seis, prefiriendo a los mas antiguos, y entrarán a argüir por este orden: en los grados de Teología, el de Prima, Vísperas, Sagrada Escritura, y segunda de Vísperas; en los grados de Canones y Leyes, Vísperas de Canones y Decreto, y a falta de cualquiera, después de estos, el de Vísperas de Leyes, y el de Instituta; en los grados de Leyes, los dos de Prima de Leyes y Canones, y los de Vísperas de Leyes y de Canones, y a falta de cualquiera, el de Decreto, y el de Instituta; en los grados de Artes, los tres Catedráticos, comenzando desde el más antiguo Catedrático, aunque sea menos antiguo en el grado, y en caso que falte algún Catedrático, dos, o más, por enfermedad, ausencia, o justa causa, de suerte que no haya número de cuatro, no se admitan los sustitutos, y en este caso arguyan los Doctores más modernos, que se entiende de los que entran al examen, y solamente los que fueren menester para llenar el número de los cuatro, y suplir la falta de Catedráticos, guardando entre si solamente la antigüedad de el grado.

Ley xxii
Que en el examen no se vote segunda vez, pena de nulidad del grado


El mismo allí, Constitución 5, tit. II.


        En los exámenes secretos no se pueda votar segunda vez, no hacer segundo escrutinio, aunque se diga por alguno, o algunos de los que hubieren votado, que se erraron en el votar, y el grado que se diere por segundo escrutinio, sea en si ninguno.

Ley xxiii
Que al votar no se muestren las AA. ni las RR. so la pena de esta ley


El mismo allí, Constitución 6, tit. II.


        Mandamos, que al tiempo del votar en los grados de Licenciados en cualquier facultad, para que se haga con la entereza debida, se guarde secreto, y no se muestren las AA. ni RR. que cada uno echare, por los inconvenientes que se siguen, y el Rector lo haga cumplir, pena de que el que votare en público, o diere su letra para que otro la eche, pierda la propina de aquel grado, y luego allí se ejecute, aplicada para la Caja de la Universidad, y el votar sea poniendo las jarras de plata, que para esto hay apartadas, sobre una mesa, y levantándose cada uno a votar, para que con esto se guarde el secreto debido.

Ley xxiiii
Que el Colegial Real que no lo hubiere sido dos años, no goce del privilegio del grado.


Don Felipe IV, en la Constitución I, tit. II.


        Declaramos, que ningún Colegial pueda gozar del privilegio de graduarse por la mitad de las propinas y derechos concedido al Real Colegio mayor de la Ciudad de Lima, que por lo menos no hubiere asistido en él como tal Colegial dos años continuos. Y porque de algún tiempo a esta parte se ha concedido este privilegio a algunas Becas, que sustentamos en el Colegio de San martín, que está a cargo de los Religiosos de la Compañía de Jesús de la dicha Ciudad, declaramos asimismo, que no puedan gozar del dicho privilegio los que por lo menos no hubieren tenido dos años continuos una de las Becas, a que está concedido, aunque con otra haya asistido muchos años en el mismo Colegio.

Ley xxv
Que el privilegio de graduarse por la mitad, no se entienda en la cena, ni comida


El mismo allí, Constitución 2, tit. 4.


        Otrosí declaramos, que el privilegio de graduarse por la mitad de las propinas y derechos en todos grados y facultades de que gozan en la Universidad de Lima los hijos de Doctores, Maestros y Catedráticos della, y los Colegiales de el Real Colegio mayor de aquella Ciudad, y algunos Colegiales, que como dicho es, sustentamos en el Colegio de San Martín, no se entiende en la cena y comida, porque esto se ha de depositar, y pagar por entero.

Ley xxvi
Que ninguna persona tenga lugar entre los Doctores y Maestros en actos públicos, ni secretos


Don Felipe IV en Pamplona, a 20 de mayo de 1646.


        Nuestros Virreyes no den licencia, consientan, ni permitan, que ninguno sea admitido, ni tenga lugar, ni asiento entre los Doctores y Maestros de las Universidades en los paseos, actos públicos, ni secretos de examen, aunque sean Doctores, Maestros o Licenciados por otras, o tengan cualquier oficio, o cargo nuestro, ni puedan dispensar el Rector, ni todo el Claustro, si no fuere con Obispo, Oidor, Alcalde, o Fiscal de nuestra Real Audiencia de la misma Ciudad.

Ley xxvii
Que los Oidores, Alcaldes, o Fiscales, que se incorporaren paguen la propina, como los demás


Don Felipe Tercero, en Ventosilla, a 16 de enero de 1603.


        Mandamos, que los Oidores, Alcaldes del Crimen, y Fiscales de nuestras Audiencias de las Indias, que se incorporaren en algunas de las Universidades de ellas, paguen la propina como los demás.

Ley xxviii
Que los Oidores, Alcaldes y Fiscales en las Universidades tengan el lugar que por la antigüedad de sus grados les perteneciere


Don Felipe Tercero en Valencia, a 22 de junio de 1599. Y en Valladolid a 8 de marzo de 1603.


        Ordenamos y mandamos, que en las dos Universidades de Lima y México, en todo lo que tocare a los grados y cosas del Claustro, y en lo demás a los Oidores, Alcaldes y Fiscales de las Audiencias, que residen en las dichas Ciudades, y son y fueren graduados de Doctores de las mismas Universidades, se les guarden las antigüedades de los grados de Doctores, que tuvieren por ellas en todos los actos que concurrieren con los demás Doctores, y por razón de los oficios y plazas de Oidores, Alcaldes y Fiscales no tengan más prelación de la que por antigüedad de sus grados les compete.

Ley xxix
Que el Colegial de San Felipe que regentare la Cátedra de su Colegio, tenga asiento con el Claustro en actos públicos


Don Felipe IV, en 7 de marzo de 1627.


        El Colegio Real de San Felipe de la Ciudad de Lima es de los principales que tenemos en las Indias, y un Colegial suyo lee ordinariamente la Cátedra dél en la Universidad de San Marcos, con la cual está unido, e incorporado en la forma que consta por su fundación. Mandamos, que el Colegial, que la leyere y regentare, pueda tener y tenga en todos los actos públicos en que la Universidad concurriere, lugar y asiento con el Claustro de ella, y en esto no se le ponga impedimento.

NOTAS
1. Presencias ha tomado este material desde la página del español Gustavo Bueno, director de Proyecto Filosofía en Español, www.filosofia.org. Recomendamos vivamente dicho sitio. Nosotros hemos alterado algo del formato original del documento, además corregimos los errores tipográficos detectados, se respetó casi siempre la expresión original del español antiguo, se acentuaron algunas palabras a fin de permitir una mejor comprensión dentro de un contexto que resulta difícil de por sí. Bueno nos dice sobre el final de su documento "Tomado de Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias. Mandadas imprimir y publicar por la Majestad católica del rey don Carlos II, nuestro señor. Va dividida en cuatro tomos, con el Indice general, y al principio de cada tomo el Indice especial de los títulos que contiene. En Madrid: por Julián de Paredes, año de 1681. Tomo primero, folios 110r a 121r. Se ofrece completo el libro primero, título 'veinte y dos', actualizando la ortografía."