AUTOESTIMA E IDENTIDAD POSITIVA
YO PAPÁ, YO MAMÁ
MARTHA GIVAUDAN Y SUSAN PICK
GRUPO EDITORIAL PLANETA, MÉXICO, 1995
ORIGINAL


Título completo: Desarrollo de la Autoestima y de la Identidad Positiva

¿Qué es la autoestima?

Es el valor que nos asignamos a nosotros mismos, y que se relaciona con cuánto nos aceptamos como somos y qué tan satisfechos estamos con nosotros mismos. Esto a su vez está íntimamente relacionado con el grado en que creemos que tenemos derecho a ser felices y cuánto respetamos y defendemos nuestros propios intereses. Las personas que han desarrollado estas habilidades y una alta valoración de sí mismas tienen una autoestima más alta que aquellas que no han logrado esta meta.

¿Qué es el autoconcepto?

        Es la idea que tenemos de nosotros mismos. Algunos ejemplos serían cómo nos definimos, qué cualidades o habilidades pensamos que tenemos, qué defectos o debilidades, qué tanto sentimos que somos aceptados por los demás.



¿Qué relación existe entre autoestima y autoconcepto?

        Entre más claro es el concepto que tenemos de nosotros mismos y mayor aceptación tenemos de éste, más positivo será. El grado en el que valoramos ese concepto que tenemos de nosotros es la forma en la que vamos a poder definir nuestra estima como alta o baja.

¿Qué importancia tiene la autoestima en el desarrollo del niño?

        La forma como nos sentimos con respecto a nosotros mismos afecta todos los aspectos de nuestra vida. Desde la manera como nos desempeñamos en la escuela, el trabajo, en la relación con otras personas, hasta la forma como nos enfrentamos a los problemas, las decisiones que tomamos y las metas que nos planteamos para el futuro.

¿Cómo son los niños con alta autoestima?

        Los niños con una alta autoestima son niños seguros de sí mismos, que tienen confianza en sus capacidades, pueden reconocer sus errores y aceptarlos, saben que cuentan con apoyo, afecto y aceptación de sus padres. Son niños que se valoran a sí mismos y pueden darse cuenta si alguien quiere abusar de ellos, son niños que aprenden a defender sus derechos y puntos de vista.



¿Cuándo se forma la autoestima?

        La autoestima se desarrolla desde la infancia, primero a través de la relación con los padres y madres y posteriormente con el grupo familiar y social. En la adolescencia se reafirma o revalora la autoestima y así en la edad adulta los éxitos y fracasos continúan repercutiendo en la manera de evaluarnos a nosotros mismos.

¿Cómo se forma la autoestima?

        Desde la infancia, los adultos podemos nutrir la confianza y respeto de los niños hacia sí mismos, dependiendo de si los respetamos, les demostramos cariño de forma incondicional, los valoramos y los alentamos a tener confianza en sí mismos. Si no hacemos esto, estaremos afectando negativamente la posibilidad de que desarrollen su autoestima.

¿Es cierto que con rechazos sutiles, no agresivos, también se afecta negativamente la autoestima?

        Sí. Para que una persona se sienta rechazada no necesita que la empujen para sacarla de un grupo, ni que le griten que no la quieren. Cosas tan simples como que la ignoren cuando habla (ver para otro lado cuando habla o hacer otra cosa mientras habla) que la comparen con otra: "¿por qué tu primo sí puede y tú no?"; que le hagan sentir que no es capaz: "nunca haces bien las cosas"; son suficientes para que su autoestima se vea afectada. Por ello es tan importante comunicar pensamientos y valoraciones positivos.

¿Qué podemos hacer como padres y madres para que nuestros hijos tengan una alta autoestima?

        Las padres y madres jugamos un papel muy importante en el desarrollo de la autoestima.
        Una de las necesidades fundamentales de todas las personas es sentirnos aceptados, queridos y necesitados por otros. Para los niños y jóvenes es fundamental poder establecer vínculos con otras personas.
        Aceptarnos a nosotros mismos, nos ayuda a aceptar a las demás personas como son. Hacer esto con nuestros hijos favorece el desarrollo de una autoestima alta en ellos.
        Mostrándoles que los queremos y confiamos en lo que dicen y hacen les daremos a nuestros hijos seguridad en sí mismos.

¿Por qué algunos padres y madres que quieren y aceptan a sus hijos no favorecen su autoestima?

        Los padres y madres que no favorecen el desarrollo de la autoestima de sus hijos generalmente son demasiado estrictos. En vez de elogiar los logros de nuestros hijos les exigimos cada vez más. Esta situación transmite al niño la idea de que lo que hace no está bien, y nunca logra dar gusto a su padre o a su madre ni a sí mismo, por lo que se siente frustrado y devaluado.

Por ejemplo:

Niño: Papá, te tengo una gran noticia, saqué el primer lugar en mi grupo.
Papá: Yo lo que quisiera es que fueras más obediente y que sacaras primer lugar pero no del grupo, sino de la escuela.

Niña: Quiero mucho a mi amiga Laura.
Mamá: Pues tú la quieres mucho, pero ya ves que no estudia. ¡Ay, qué amiguitas!

¿Cuáles son los errores más comunes en la educación de los hijos que impiden la formación de una alta autoestima?

        A continuación mencionamos algunos errores que se pueden evitar:

a) Manejar al niño en función de premios y castigos. Cuando se maneja al niño con premios y castigos éste aprende que es valioso sólo cuando hace lo que las demás personas quieren y que para ganar un premio debe ser mejor que las demás personas. Al hacer esto, estamos haciendo que se valore en relación con la competencia con otras personas y no en relación a sus propios logros. Cuando no obtiene la meta final, aún habiéndose esforzado, sentirá que fracasó. Otro problema es que esta técnica lleva al niño a hacer las cosas para ganar el premio o por temor al castigo y no por el gusto o por responsabilidad propia. Esto lo llevará a hacer las cosas sólo por razones exteriores a él y no por su propia motivación.

b) Tener expectativas que no corresponden a la edad o a las características del niño. Comparar al niño con otras personas hace que nos formemos expectativas equivocadas, como por ejemplo, al saber que el hijo de una amiga nunca despierta por la noche, decidimos que nuestro hijo también debe hacerlo, nos provoca molestia que continúe despertándose. En estos casos no estamos tomando en consideración que cada persona es diferente y de lo maravilloso que así sea. ¿Se imaginan qué aburrido sería que todos fuéramos iguales? Otras veces lo que sucede, es que aspiramos a la perfección y, por lo tanto, el niño nunca o pocas veces logra satisfacer a los padres: "Ya te salió mejor ese dibujo, pero vi uno de tu compañerito que estaba perfectamente bien terminado". El niño seguramente se sentirá más satisfecho consigo mismo y más motivado a hacer esfuerzo si se le dijera: "Cada vez dibujas mejor, me encanta ese dibujo".

c) Resaltar los errores y no los logros. Por lo general, tendemos a hablar de los problemas con los niños, de lo difícil que es educarlos y de los errores que comenten, en vez de hablar de las satisfacciones que nos dan y de sus logros. Muchas veces, esto mismo es lo que transmitimos al niño. Por ejemplo, nos fijamos en el juguete que le faltó guardar en vez de felicitarlo por todos los que sí guardó; o resaltamos la materia en la que obtuvo baja calificación en lugar de elogiar el éxito en las otras actividades escolares. De esta manera "olvidamos" reconocer los logros y le damos más atención y más valor a los fracasos.

¿Cómo se puede identificar qué tipo de autoconcepto y autoestima tienen nuestros hijos?

        Conocer qué piensan nuestros hijos respecto a su familia, su escuela, sus amigos, etc., incluye conocer qué piensa respecto a sí mismo. La manera de saberlo es comunicándonos con él y permitiendo que valore sus actividades y logros antes de decidir como adultos si nos parece bonito, feo, difícil o fácil.
        Las siguientes preguntas nos pueden ayudar a conocer qué piensan los niños de ellos mismos:

  1. ¿Cómo crees que te ves con esa ropa?

  2. ¿Quién piensas que ganaría la carrera?, ¿en qué lugar crees que podrías llegar?

  3. ¿Por qué crees que a "fulanito" le gusta ser tu amigo?

  4. ¿Por qué piensas que "perenganito" no quiere jugar contigo?

  5. ¿Adivina qué es lo me gusta de ti?

  6. ¿Cómo crees que vas a ser de grande?

  7. ¿Cuáles son las cosas que más se te facilita hacer?

  8. ¿Qué es lo que más se te dificulta hacer?

¿Para que sirve conocer el autoconcepto y la autoestima de nuestros hijos?

        Al saber lo que piensan de sí mismo, los podemos ayudar si les mostramos aprecio y reconocimiento por las actividades en que sobresalen y los apoyamos en las que se sienten inseguros o poco aceptados. Lo podemos hacer si les enseñamos nuevas habilidades o les mostramos las que ya poseen. Por ejemplo: Mariana piensa que sus dibujos son feos. La ayudaríamos si le enseñamos sus dibujos anteriores y le mostramos con agrado cómo ha mejorado. Otra forma puede ser ayudarle a dibujar paso a paso lo que desea, para que aprenda nuevas formas de resolver el problema. En cualquier caso es recomendable reconocer abiertamente y de diferente manera su esfuerzo y hablarle positivamente acerca de sus habilidades en otras áreas.
        Todos sobresalimos en algo, no es válido decir que alguien no sobresale en nada. Búsquelo. Seguramente va a encontrar algo positivo en cada persona. Empiece por sus hijos. Dígaselos.

¿Qué se puede hacer para ayudar a los hijos a incrementar su autoestima cuando descubrimos que es baja?

        Prestando atención al niño cuando lo necesite. Los niños piden atención, tanto directamente diciendo cosas como "ven conmigo" o "acompáñame" como de manera indirecta a través del llanto, preguntas, quejas, etc.
        Se recomienda escucharlos y demostrarles que nos interesa lo que dicen, mirándolos a los ojos y en ocasiones repitiéndoles lo que entendimos para verificar qué quieren decir.

-Demostrando afecto con caricias, abrazos, frases estimulantes, como: "estás muy elegante", "me gustas mucho". Se sugiere hacerlo de manera espontánea y cuando sea real; los niños perciben fácilmente si el estímulo es sincero o no.

-Elogiando sus esfuerzos: "Limpiaste muy bien la mesa", "te quedó muy bonito ese cuadro", "estoy orgulloso de tus calificaciones".

-Reconociendo sus intentos de relacionarse con las demás personas: "Qué bueno que le prestaste tus carritos a Juan". Animándolo para que aprenda a reconocer sus cualidades por sí mismo.

-Hablándole sobre sus sentimientos; esto permite crear un ambiente de tranquilidad donde sea posible comunicarnos sin enojos. Ejemplo: "No me gusto lo que hiciste porque…".

-Dándole pequeñas sorpresas: Recaditos cariñosos, un dibujo, unas calcomanías, un cuento, una tarjeta de felicitación por ser como es.

-Compartiendo aficiones e intereses con él; "Ayer leí en el periódico algo que pienso que te interesa".

-Resaltando sus características especiales: "Eres muy bueno en trabajo manual", "siempre que me ayudas con el jardín las flores se ponen más bonitas".

-Aceptando sus ideas, animándolo para que las lleve a cabo aunque sean diferentes a las nuestras.

-Respetando la intimidad de su habitación y admirando sus pertenencias. "Te quedó increíble tu cuarto, que buena idea que lo acomodaras así".

-Permitiendo que cumpla con sus responsabilidades a su manera (siempre y cuando no haya peligro) para que así descubra por sí mismo sus cualidades y habilidades.

-Permitiendo que lleve a cabo su trabajo u obligaciones a su ritmo. Los niños trabajan más lentamente que los adultos y se fijan en cosas diferentes.

-Comprendiendo sus fracasos y apoyándolo cuando necesita ayuda. No es necesario ser el mejor o ganar siempre, ni es posible ser perfectos en todo. Por ejemplo: "Esta calificación en tu trabajo nos va a servir mucho porque aquí tenemos señalado con estos tachaditos lo que debemos repasar para el próximo examen. No te preocupes, yo te voy a ayudar".