SEMIOLOGÍA Y SIGNIFICADO
TEMAS DE PEDAGOGÍA
INMA SIERRA, pfe@filosofia.org
INTERNET, MADRID, 2000
ORIGINAL


Semiología - Semiótica

Ciencia que estudia las formas no semánticas de la comunicación, es decir, aquellas formas de comunicación que no son la palabra hablada o escrita, como ocurre con la entonación de la voz, los gestos, etc.
        Ciencia general de los signos que toma sus fundamentos básicos del filósofo estadounidense C. S. Peirce y del lingüista suizo Ferdinand de Saussure (quien extendió el uso del término semiología); a este último, se le debe la distinción entre significante y significado. En esta idea básica está el principio de la ciencia del estructuralismo, que además trabaja en dos planos: el sincrónico, o descriptivo en un momento dado, y el anacrónico, o histórico en la evolución de una lengua. Esta aportación fue decisiva para la evolución de los estudios de lingüística y también para otras disciplinas, como la teoría literaria, la antropología o la psicología. Hoy, semiótica y semiología se usan como dos sinónimos, aunque el primer tiempo tiene una dimensión más especulativa o, si se prefiere, filosófica, al ocuparse de la lógica de los signos.


        Aunque el término semiótica fue usado por vez primera en su sentido moderno por John Locke en su esquema general de las ciencias, lo cierto es que sólo adquirió vigor y se acotó su ámbito con la obra de Peirce. La revisión del estructuralismo saussureriano fue determinante para el desarrollo de los modernos estudios de semiótica, particularmente gracias a la labor de Roland Barthes y Umberto Eco, que son los dos grandes teóricos de la materia (el primero, frente a Saussure, estableció que la semiótica es una rama de la lingüística), y por el enorme desarrollo de los medios de comunicación de masas a finales del siglo XX.
        La moderna semiótica habla de índices, símbolos e iconos y dispone todas las materias de su interés en tres grandes campos de investigación: la sintaxis, que estudia las relaciones de los signos entre sí; la pragmática, que toma en consideración los nexos entre el signo y quien lo interpreta o descodifica; y la semántica, que estudia la relación entre los signos o los objetos a los que se refiere. La moderna semiótica no olvida en ningún momento que el lenguaje humano es sólo uno entre los múltiples signos existentes.

Significante

{adj.} signifying, significant (Participio activo de significar); adj. de una sola terminación para m. y f.
1. Que tiene significado o importancia: un hecho significante fue la llegada del hombre a la Luna.


2. (sust. m.)[Lingüística] Forma material o acústica que, asociada a un significado concreto, constituye un signo lingüístico: en la palabra "casa" el significante es la secuencia de fonemas /k+a+s+a/.

Sinónimos

Significador, expresivo, simbólico, característico, representativo, importante.

Antónimos

Insignificante, inexpresivo.

Significado

{adj.} well-known, prominent. {m.} | signification, meaning, sense (Participio pasivo de significar); adj. de dos terminaciones.
1. Conocido, importante o reputado: he conocido a un significado personaje dentro de la escena artística española.
2. (sust. m.) Sentido u objetivo de algo: ¿qué significado tiene tanta violencia?
3. (sust. m.) [Lingüística] Concepto mental que, asociado a un significante o forma material concreta, constituye un signo lingüístico: en la palabra "casa" el significante es la secuencia de fonemas /k+a+s+a/, mientras que el significado es 'lugar en el que se habita'.
4. (sust. m.) [Lingüística, por especialización] Acepción o sentido particular de un signo lingüístico en un determinado contexto: la palabra "felicidad" adquiere un nuevo significado a su lado.

Modismos

Significado gramatical. [Lingüística] El que en una lengua dada es común a todas las unidades capaces de desempeñar una misma función: la gramática clásica sostenía que el significado gramatical de los adjetivos era 'accidente o cualidad'.

Sinónimos

        Importante, relevante, destacado, conocido, reputado, ilustre, esclarecido, notorio, popular, distinguido, señalado, sobresaliente, considerado, significación, sentido, acepción, valor, semántica, implicación.

Antónimos

        Desconocido, vulgar, común, significante, forma.

Significado

        Acepción que adquiere un signo lingüístico en un determinado contexto. Entre 1930 y finales de la década de los años 50 la Semántica Lingüística, o el estudio del significado en el lenguaje, estuvo relegada a un segundo plano. Se consideraba que el significado era subjetivo por naturaleza, y por tanto quedaba fuera de la investigación científica. La aparición de la teoría chomskyana (véase Noam Chomsky) de la gramática generativa hizo que muchos de los datos que los psicólogos consideraban como subjetivos o no fiables fueran tomados en cuenta.
        Los gramáticos tradicionales destacaron durante mucho tiempo la interdependencia entre la sintaxis y la semántica. Muchos de ellos señalaron que el significado de una oración venía determinado por el significado de las palabras que contenía y por su estructura sintáctica, ya que en frases como me llamaste y ¿me llamaste? cada palabra se interpreta en el mismo sentido, pero en cambio presentan distinto significado. Lo mismo ocurre cuando se cambia el orden de los constituyentes de una oración, ya que, por ejemplo, el niño tira del caballo no tiene el mismo significado que el caballo tira del niño, aunque el significado de cada una de las palabras aisladas sea el mismo en ambas frases.
        En otras oraciones, como las ideas verdes incoloras duermen furiosamente -ejemplo famoso de Chomsky (Colourless green ideas sleep furiously)-, si se contextualizan adecuadamente, el significado de una o más de sus palabras constituyentes se extiende más allá de su sentido habitual por medio de principios como por ejemplo la metáfora. Para atribuir una interpretación o significado a esa frase, no se identifica una regla de estructura del español, sino que se le atribuye un sentido a lo que en un principio, en una interpretación literal de las expresiones constituyentes, no lo tiene.
        En este caso, si las palabras se considerasen literalmente, esta oración carecería de sentido, aunque gramaticalmente estuviese bien formada.
        Las palabras no sólo presentan diferentes significados -como por ejemplo ocurre con palabras homónimas, que coinciden en la forma pero difieren en sus significados, como banco ('institución financiera') o banco ('asiento alargado')-, sino que esos diversos significados se interrelacionan y se solapan unos con otros por distintos motivos. Esto es lo que ocurre con algunos mensajes de anuncios publicitarios, donde se presenta la posibilidad de jugar con dos o más sentidos de la palabra, y donde el lector u oyente encuentra difícil asignarle una única interpretación determinada.
        Por esta razón, la intencionalidad es muy importante para cualquier explicación teórica que se quiera dar del significado de los enunciados lingüísticos, aunque no constituya una propiedad de las palabras de que se componen tales enunciados. Como señala John Lyons, “la significación del lenguaje consiste en mucho más que expresar simplemente lo que significa cada palabra” (1983: 24).
        Hay una tradición que equipara el problema del significado con el de la referencia. De este modo, el significado de una palabra se puede explicar con base en la relación que hay entre ella y el objeto u objetos a los que alude. Sin embargo, hay razones para pensar que una teoría del significado que pretenda explicar los aspectos del significado de la palabra a partir de la referencia es errónea, ya que, por ejemplo, conjunciones como y o pero no se refieren a algo.
        El significado de la oración es distinto del significado del enunciado, ya que el primero es independiente del contexto, mientras en el segundo el significado del enunciado no lo es. Existe una relación intrínseca entre el significado de una oración y el uso característico de la clase de oraciones a la que esa oración pertenece debido a su estructura gramatical. En principio, una oración declarativa es aquélla que por su estructura gramatical expresa una aseveración. Hay que tener en cuenta que en ocasiones no se usan oraciones con la función que caracteriza a la clase a que pertenecen, ya que pueden ser usadas en la realización de actos de habla indirectos, tema tratado en el siguiente parágrafo.
        El significado de la oración se relaciona con el significado del enunciado a través de la noción de uso característico, pero ambos se diferencian entre sí por el hecho de que el significado de una oración es independiente de los contextos particulares en que pudiera ser usada. En cambio, para determinar el significado de un enunciado, hay que tener en cuenta factores contextuales.

Teorías del significado

        Son varias las teorías que existen a cerca del significado; John Lyons (1983: 38) distingue las siguientes:
        -Teoría referencial: “El significado de una expresión es aquello a lo que se refiere o representa”.
        -Teoría ideacional o mentalista: “El significado de una expresión es la idea o concepto asociados con ella en la mente de cualquiera que la conozca”.
        -Teoría conductista: “El significado de una expresión es tanto el estímulo que lo evoca como la respuesta evocada o la combinación de ambos en ocasiones de expresión particulares”.
        Esta última propuesta se origina en la década de 1940, y sus principales propulsores fueron los lingüistas Bloomfield, en Estados Unidos, y Firth, en Inglaterra. Ambos iniciaron una nueva perspectiva, aunque el planteamiento de Bloomfield alcanzó mayor éxito. En esa época predominaba el talante inductivista, por lo que la tarea de un científico era acumular datos y hechos sin ninguna teoría preconcebida, con el fin de que ellos mismos desencadenasen una correcta teorización. Había una gran preocupación por la objetividad. Sólo se admitía una teoría que pudiese ser definida a través de datos observables.
        La propuesta de Bloomfield fue analizar el significado de una forma lingüística a partir de los elementos predominantes en la situación de enunciación desde la perspectiva del hablante. El significado de un enunciado consistía en la estimulación del hablante y en la respuesta del oyente. Identificaba el significado de una palabra con un objeto. Kempson (1982: 48) expone un ejemplo clásico de Bloomfield, donde el resultado de la teoría del lingüista conduciría a una afirmación como que el significado de la palabra hambre es la contracción de los músculos estomacales y la formación de saliva. Pero Bloomfield sostuvo que el significado de una palabra podía caracterizarse por los rasgos distintivos de la situación. De este modo, el significado de una palabra equivalía a los rasgos comunes a todas las situaciones en que dicha palabra se emitía. Kempson (1982: 49) comenta cómo esta forma de explicar el significado de las palabras o de las oraciones a través de los rasgos comunes a todas las situaciones, que evoca la enunciación de la forma lingüística, era errónea. Algunas de las oraciones que emplea para explicarlo son las siguientes:

        (1) Tráeme la camisa
        (2) Necesito una camisa nueva
        (3) En el siglo XIV apenas se llevaban camisas

        (1) podría enunciarse sin que la camisa estuviese presente en la situación, o bien el estímulo que puede llevar a emitir tal enunciado es el frío causado por la ausencia de la camisa. Alguien podría enunciar (2) al ver que no tiene ninguna camisa en el armario. (3) no es una oración que se emita normalmente en una situación doméstica como ocurre en las anteriores, sino que más bien es propia, por ejemplo, de un contexto escolar.
        Por tanto, a través de éstos y otros ejemplos, Kempson demuestra que no hay tales rasgos comunes, como Bloomfield afirmaba.
        -Teoría de el-significado-es-el-uso: “El significado de una expresión, si no es idéntico a su uso en la lengua, está determinado por él”.
        -Teoría verificacionista: “El significado de una expresión, si tiene alguno, viene determinado por la verificabilidad de las oraciones o proposiciones que lo contienen”. Su origen se remonta al positivismo lógico, movimiento filosófico surgido entre los miembros del Círculo de Viena en el período anterior a la Segunda Guerra Mundial. Algunos de sus propulsores fueron los filósofos Carnap y Reichenbach. La formulación de Ayer, filósofo inglés, introduce una de las hipótesis del verificacionalismo: “una oración es auténticamente significativa para determinada persona, si y sólo si, sabe cómo verificar la proposición que dicha oración pretende expresar” (Lyons, 1983: 110).
        Según Ayer, el método de verificación no es el significado de oraciones o proposiciones, sino que proporciona un criterio de un determinado tipo de significado, la significación factual.
        El verificacionalismo apoyaba la idea de que toda verificación era, en último extremo, una cuestión de observación. De cualquier modo, Popper señaló que las afirmaciones universales que los científicos realizan, en principio, no son verificables, aunque por medio de la observación pueden ser falsadas.
        -Teoría de condiciones-de-verdad: “El significado de una expresión consiste en su contribución a las condiciones de verdad de las oraciones que contienen dicho significado”. Esta teoría se apoya en la aceptación de que, para ofrecer una explicación del significado de una oración, hay que determinar o especificar las condiciones bajo las que sería verdadera o falsa para la situación que pretende describir.
        -Teoría semántica de los actos de habla: la semántica de los actos de habla considera al lenguaje como parte integrante de una actividad y de una forma de vida. John Langshaw Austin, filósofo del lenguaje, desarrolló la "Teoría de los actos de habla", donde reforzaba la idea de que hablar era una forma de acción, una forma de actuar. Austin consideraba importante la forma lingüística de los enunciados, por lo que en su teoría desarrolló la idea de vinculación entre el acto ilocutivo -cuando un hablante emite un enunciado, asigna un valor de acción intencional que puede ser de promesa, de orden, etc.- y la forma lingüística. De este modo, una pregunta tendría que estar marcada por la interrogación, un mandato por una forma imperativa, etc.
        El filósofo John Rogers Searle continuó la línea de investigación iniciada por Austin, y del mismo modo estableció esa asimetría o relación constante y regular entre la fuerza ilocutiva y la forma lingüística. En el lenguaje corriente esta relación existe, pero son muchos los casos en los que el hablante quiere decir algo ligeramente distinto de lo que realmente expresa. En este caso, no siempre una forma imperativa es un mandato o una interrogación es una pregunta. Este hecho es lo que llevó a Searle a diferenciar entre actos ilocutivos directos -correlación entre fuerza ilocutiva y forma lingüística- y actos ilocutivos indirectos -donde esa correlación no se da-.
        Victoria Escandell (1997) recoge unas frases de Searle referentes a esta cuestión: “el problema planteado por los actos de habla indirectos es el de cómo le es posible al hablante decir una cosa y querer decir esa cosa y algo más. Y puesto que el significado consiste en parte en la intención de producir comprensión en el oyente, una gran parte de ese problema es la de cómo le es posible al oyente el entender el acto de habla indirecto cuando la oración que oye y entiende significa otra cosa diferente. [Searle, 1975, 60]".
        Son varias las interpretaciones que han originado los actos ilocutivos indirectos. Por un lado, se considera que el significado de los actos de habla indirectos está convencionalmente establecido, y que los hablantes lo interpretan conforme a esa convención. Morgan (Escandell, 1997) sostiene que la lengua está sometida por dos tipos de convenciones: las propias del sistema lingüístico -relación entre forma y significado-, y las convenciones de uso -que es lo que se sitúa entre la gramática y la pragmática-. Según Morgan, cuando alguien dice ¿puedes pasarme la sal?, lo que ocurre es que hay una relación convencional entre este tipo de preguntas y una petición muy directa.
        La segunda respuesta viene dada por la “Teoría de la inferencia”. Según esta teoría, el hablante lleva un proceso complejo de deducción del significado. Por tanto, en el ejemplo anterior de la sal, la distancia entre el significado literal y el de petición se derivaría por inferencia.

Bibliografía

Bloomfield, L.: El Lenguaje. (Trad. española, Universidad Autónoma de México, 1968).
Escandell Vidal, M. V.: Introducción a la Pragmática, Barcelona: Ariel, 1997.
Kempson, R.: Teoría semántica, Barcelona: Teide, 1982.
Lyons, J.: Lenguaje, significado y contexto, Barcelona: Paidós Comunicación, 1983.
Mounin, G.: Claves para la semántica, Barcelona: Anagrama, 1974.
Ullmann, S.: Semantics: an introduction to the Science of meaning, Oxford: Blackwell, 1977.