IMMANUEL KANT
BIOGRAFÍAS (HISTORIA DE LA FILOSOFÍA)
JOHANNES HIRSCHBERGER
EDITORIAL HERDER, BARCELONA, 1967
Trad. LUIS MARTÍNEZ GÓMEZ


Su vida

Immanuel Kant, hijo de un guarnicionero, nació el año 1724, en Königsberg, Alemania. El medio ambiente en que se movió su vida, de un estrecho luteranismo y acusado tono pietista, ejerció muy significativo influjo en la construcción espiritual de Kant, si bien más tarde, sobre todo al final de su vida, se distanció más y más de su Iglesia. Igualmente el tesón de voluntad que hubo de poner en juego para abrirse camino en la vida hasta conquistar un puesto de prestigio, dejó huellas visibles en su peculiar concepción del mundo.

Immanuel Kant, uno de los pensadores más notables de todos los tiempos (1724-1804)

        En 1740 se matricula en la Universidad de su ciudad natal, en 1755 obtiene la promoción de doctor en filosofía y, juntamente, la habilitación para la docencia, mediante un trabajo sobre primeros principios de la metafísica.
        Antes de este tiempo tuvo que ganarse el sustento a duras penas dando clases particulares y ejercitando como profesor auxiliar; quince años pasó así. Hasta 1770, cuando contaba ya 45 años, no obtuvo el nombramiento de profesor ordinario de lógica y metafísica en Königsberg.


        El prestigio definitivo de su persona no se impuso hasta el momento en que lo requirieron de otras dos universidades, Erlanga y Jena. Entonces hubo interés en retenerlo en Königsberg. Su vida quedaba finalmente asegurada.
        Kant no salió sino raras veces de su ciudad; y nunca de la provincia báltica de Königsberg. Hasta se ha puesto en duda si llegó alguna vez a pisar la arena de la playa. Y fue, sin embargo, él, Kant, el primer profesor que dio en Alemania lecciones de Geografía física. Sacó su conocimiento de una vastísima lectura y de sus dotes de observación, extraordinariamente fina, aplicada al contenido y a los segundos planos de lo leído. No era su fuerte la investigación crítica de las fuentes, se atenía más bien a los conceptos inmediatos dados.
        A raíz de la publicación en 1781 de su Crítica de la razón pura, la fama de Kant se extiende con rapidez. En 1793 se cuenta ya más de 200 escritos sobre filosofía kantiana. Casi se pone de moda. En 1790, según referencias de la época, los escritos de Kant se encontraban hasta en los tocadores de las damas, y hasta los peluqueros se daban tono mascullando terminología kantiana.


        Tampoco faltó la oposición. Federico Guillermo II, en real orden del 1 de octubre de 1794, pone reparos a la filosofía de la religión de Kant. En Hessen se llegan a prohibir las conferencias públicas sobre su doctrina. En Heidelberg, un profesor es removido de su cargo por atreverse a dar lecciones sobre Kant que "no enseña, dice el dictamen, más que ridicula et ineptias, y es, por añadidura, espinoziano y ateo".
        A despecho de estas mordeduras y ataques, no siempre iluminados por el conocimiento de causa, Kant se impuso. Al morir el filósofo, el 12 de febrero de 1804, dejaba tras sí una obra que lo coloca entre los primeros pensadores de la humanidad.