Nadine, cinco años
-¿Sabes cuándo es tu cumpleaños?
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-No lo sé...
-¿Hace mucho que tuviste cinco años?
-Sí.
-Mira, vamos a jugar... Vas a decirme qué es esto. ¿Qué es? Estoy segura que ya has jugado con esto... ¡Son fichas! ¿De qué color son estas fichas?
-Hay verdes y rojas.
-Verdes y rojas. ¿Cuáles te parecen más lindas?
-Las rojas.
-Las rojas. Entonces yo tomo las verdes. Mira lo que voy a hacer. Pongo mis fichas verdes así. Ahí está. ¿Ves? Las alineo. Y tú tomas las fichas rojas y ponlas debajo. Como yo las puse... Muy bien. Y ahora dime, ¿qué te parece? ¿Son tantas las fichas verdes como las fichas rojas? ¿Las dos iguales? ¿O tal vez hay más verdes? ¿Qué te parece? ¿O hay más rojas?
(Nadine duda.)
-Las dos es lo mismo.
-Las dos lo mismo... ¿Cómo lo ves? ¿Cómo lo sabes?
-No hay más verdes ni más rojas.
-¡No hay más verdes ni más rojas! De acuerdo. Mira lo que hago. (Aparta las fichas rojas.) Ahora dime ¿hay las mismas fichas verdes que fichas rojas? ¿No? ¿Qué hay más?
-¡Rojas!
-Hay más rojas. ¿Por qué?
-¡Porque usted las cambió!
-Las cambié, sí. Pero ¿cómo ves que hay más rojas?
-Porque las verdes están más juntas.
-Pero, dime, Nadine, ¿si las contara a esas fichas? ¿Si las contara con el dedo? ¿Cuántas habría? ¿Habría la misma cantidad de rojas y la misma cantidad de verdes, o no serían iguales?
-¡Serían iguales!
-Y si volvemos a ponerlas como recién (lo hace). ¿Cómo están ahora?
-Es lo mismo.
-¿Y si las contáramos?
-Es lo mismo para contarlas.
-Está bien... Ahora ves, cambiaremos las verdes. ¿Y ahora cómo están?
-Las rojas están más juntas que las verdes.
-Sí. ¿Si contáramos las fichas, encontraríamos más rojas o más verdes, o lo mismo de las dos?
-No.
-¿Qué encontraríamos?
-Porque las verdes están más sueltas y las rojas están más juntas.
-Sí. Entonces eso hace, ¿que haya más verdes o más rojas o lo mismo?
-Más verdes.
-Más verdes esta vez. ¿Qué hay que hacer ahora para que haya lo mismo?
-Ponerlas como estaban.
-Ponerlas como estaban antes... Así, ¿ahora es semejante? Bien... vamos a jugar a otra cosa.
Taïma, seis años
-Sabes cuándo es tu cumpleaños?
-Ya pasó. Es el 1 de mayo.
-El mío es en junio como recién te dije. ¿Ves estas bolas?... ¿Sabes que son?
-Pasta para modelar.
-Pasta para modelar, sí. ¿Y los colores?
-Rojo.
-¿Y éste?
-Blanco.
-Es blanco. Dime, si miras bien estas dos bolas de pasta para modelar, ¿puedes decirme si son las dos iguales? ¿Hay tanta pasta es una como en la otra?
-Sí.
-Son lo mismo, ¿no?
-Sí.
-Estás segura o no estás segura?
-No.
-¿No estás segura? Crees que hay una que es más grande que la otra? ¿Una en la que hay más pasta?
(Taïma duda luego se decide.)
-No.
-Entonces ¿son iguales las dos? Sabes, diremos que ahora son dulces, no de verdad, sólo para jugar. Tú tienes un dulce que es rojo y yo uno blanco. ¿Si comiéramos esto habríamos comidos las dos la misma cosa?
-Sí.
-Sí. Bien. Ahora mira. Voy a tomar mi dulce y voy a hacer algo con él. Me dirás qué hago. Mira. ¿Qué es esto?
-Es un bastón.
-Un bastón, ¿eh? Ahora ¿qué crees? Si me como este bastón y tú te comes tu bola de pasta, ¿las dos comeremos lo mismo o bien una tendrá más para comer que la otra?
-Tú tienes más para comer que yo.
-Sí, ¿por qué?
-Porque es más largo que esto.
-De acuerdo. Y si yo lo hiciera aún más largo, ves, más estirado, así.
-Tendrá más.
-¿Seguiré teniendo más para comer que tú?
-Sí.
-Si con esto hago una bola como tenía recién, como era al comienzo, ¿cuánto tendremos para comer las dos?
-Lo mismo.
¿Otra vez lo mismo?
-Sí.
-Mira, ahora tomaremos tu bola. Mira. Voy a aplastarla así. ¿A qué podemos decir que se parece lo que acabo de hacer?
-A un bistec.
-¿Un bistec? Sí, de acuerdo. ¡Tiene un extraño color este bistec! Bistec que no está cocinado, ¿eh?
-Sí.
-Entonces, tú comes tu bistec y yo como ahora mi bola. ¿Las dos comemos lo mismo? ¿O una tiene más?
-Sí. (Taïma, sonriendo, se señala a sí misma.)
-¿Tienes más tú? ¿Por qué?
-¡Porque yo tengo algo más grueso que usted!
-¿Es más grueso? Lo tuyo es delgado. Míralo.
-Es más ancho.
-Más ancho... Entonces ¿de verdad tú tienes más?
-Sí.
-¿De verdad, de verdad? ¿Estás segura?
-Sí.
-Pero cuando era una bola, también esa, cuando era una bola como ésta, ¿cuánto teníamos las dos?
-Lo mismo.
-¿Lo mismo? Entonces ¿ahora cambió?
-Sí.
-Y para que sea de nuevo la misma cosa, ¿qué hay que hacer?
-Hay que volver a hacer una bola...
-¿Con tu pedazo?
-Sí.
Sophie, seis años
-Dime, Sophie, ¿tienes ganas de jugar con esta balanza?
-Sí.
-Entonces, mira: ¿estas dos bolas tienen el mismo peso?
-No.
No creo, eh. ¿Cuál es más pesada?
-Esta.
-Esta. Quisiera que fueran totalmente semejantes las dos. Mira ahora.
-Esta está más baja que esa.
-Voy a levantarla un poquito. ¿Ahora está?
-Sí.
-Sí. ¿Cómo ves que son las dos del mismo peso?
-Porque miré allí.
-¿Viste la aguja?
-Sí.
-¿Quiere decir que las dos son igual de pesadas? Vamos a quitar la balanza. Vamos a hacer un largo bastón con la bola y tu bola la dejamos como está. Si ahora los peso, si los pusiera sobre la balanza, ¿qué daría?
-Esta sería más pesada.
-¿Por qué?
-Porque... porque es más liviana cuando se la hace así.
-¿Estás segura? ¿Así?
-Sí.
-¿Por qué es más liviana cuando se la hace así? Por qué no intentamos ¿eh?
-Porque esa es delgada y ésta gruesa.
-Ah. Y si volviera a hacer una bola con ésta ¿cómo sería?
-Sería más pesada.
-Si hiciera dos bolas y las pesara ¿cómo serían?
-Lo mismo.
-Lo mismo. ¿Estás segura?
-Sí.
-¿Cómo lo sabes?
-Porque son las mismas bolas.