FOLKLORE Y FONOSFERA
CORREO DE LA UNESCO
MIJAIL EVGUENIEVICH TARAKANOV [1]
CORREO DE LA UNESCO, ABRIL 1986
Trad. CORREO UNESCO


Siempre habrá gente para pretender que la audición de la música instrumental, de la música "pura", no produce en su imaginación ninguna representación especial y que sólo la sienten como duración. No obstante, hay algo seguro: que es difícil concebir al fenómeno musical aislado de una imagen concreta de músicos que interpretan una obra en un espacio determinado, abierto o cerrado. Cualquiera que sea su lugar, la música será siempre por su naturaleza misma un espectáculo.

Música y danzas populares en una inmensa sala modernista en la capital de Armenia
En la Unión Soviética la música popular y el folklore se han incorporado plenamente al sistema público de consumo musical de masa, con todas las ventajas que ello supone desde el punto de vista de la calidad de las ejecuciones y grabaciones pero también con el peligro que inevitablemente entraña de que la creación popular pierda parte de su espontaneidad y de sus formas tradicionales. En la foto, espectáculo de música y danzas populares en una inmensa sala modernista de Erivan [Yerevan], capital de la República Socialista Soviética de Armenia [2].

        En la Unión Soviética [3] la música popular ocupa una posición importante. Como en todas donde el folklore se ha mantenido vivo, la improvisación musical espontánea; que exige ciertas condiciones espaciales y todavía una forma importante de creación. Asimismo, se ha conservado un arte profesional de tradición oral en vastos territorios de Asia central y de Transcaucasia, en la muy elaborada forma del mugam: relatos épicos transmitidos por artistas de renombre que han adquirido una técnica particular de canto y un dominio perfecto de los instrumentos tradicionales de Oriente.


        Gracias a la conquista de un nuevo espacio -el de las tablas, la radio, la televisión y el disco [4]- esta música popular se ha integrado al sistema público de consumo musical. Tal extensión ha tenido un efecto positivo sobre la situación de la música en general, introduciendo la creación de tipo tradicional en la esfera del profesionalismo, con la renovación de las formas espaciales de producción y de audición y el perfeccionamiento profesional que ello implica.
        En efecto, el aprendizaje de la técnica musical, la puesta a punto de la interpretación y los numerosos ensayos previos al concierto se vuelven propios de la creación folklórica en cuanto ésta se instala en espacios especializados, como los estudios de grabación, las salas de ensayo, los escenarios de teatros de variedades, etc. Y aquí surge un problema delicado: sometido al profesionalismo, el carácter espiritual de la creación popular peligra y necesita por tanto protección. Como es sabido, los conjuntos de cantos y danzas populares están tan generalizados en la URSS como apreciados son fuera de sus fronteras. Como consecuencia de ese poderoso movimiento de apropiación del folklore, la creación popular tiende a perder su espontaneidad y su continuidad formal para volverse objeto de estudio y de enseñanza.
        Por fortuna, al mismo tiempo aparece la tendencia opuesta: a preservar su plena autenticidad, en particular montando espectáculos enteramente fieles al espíritu de las fiestas populares. Así han surgido en numerosas regiones conjuntos folklóricos que se dedican en particular a preservar las antiguas maneras de cantar.
        Por último, surgen nuevas formas que tienen sus raíces en la tradición oral pero que no deben asimilarse a ella. Tal ocurre con las fiestas de la canción que tienen lugar en espacios al aire libre y que atraen a enormes cantidades de espectadores. Igualmente, son muchos los cantantes de variedades y los conjuntos vocales e instrumentales que se esfuerzan por salvaguardar el carácter específico de la música popular.


        Las obras maestras del arte folklórico alcanzan a un público cada vez más numeroso -millones de espectadores en el caso de la televisión-, al que familiarizan con los diversos estilos nacionales, favoreciendo el contacto entre las más de cien naciones que forman nuestro país.
        Ese acercamiento cuenta desde luego con una larga historia, como lo atestigua la música rusa de inspiración oriental, cuya tradición remonta a Rimski-Korsakov, Borodín y Mussorgski, pero ha alcanzado proporciones considerables en la época de los grandes medios de comunicación. A su vez, el uso creciente de las técnicas de sonorización ejerce una influencia creciente en el lenguaje musical gracias a las posibilidades de manipulación que éste entraña: distribución particular de los instrumentos en la sala de conciertos, amplificación de los sonidos débiles, nitidez del timbre, ampliación del diapasón, combinación de música o de sonidos ya grabados con la ejecución en directo de los músicos, etc.
        El empleo de esas técnicas no se limita a la esfera estrictamente musical, como los conciertos y su retransmisión radiofónica o televisiva. Se utilizan también en las aplicaciones de la música a otras esferas, sean artísticas (bandas sonoras de películas o telefilmes) o no (emisiones de información o crónicas de interés general).
        Se han multiplicado así de modo extraordinario los espacios de audición, desde los estadios gigantescos hasta el walkman pasando por las salas de cine y el más humilde aposento privado.
        No existe ya hoy lugar alguno de actividad humana donde a priori pueda excluirse la música. Cabe decir que la música ha conquistado totalmente nuestro medio vital, que existe una verdadera fonosfera en torno al planeta. Y ya no se trata de ponerla en duda sino de equilibrarla mejor. La contaminación sonora de la vida cotidiana, con el consiguiente debilitamiento de la sensibilidad auditiva y musical, ha alcanzado proporciones alarmantes. Hay pues que limitarla y a la vez reservar a la música, que reclama una audición auténtica y que es portadora de sentido, la parte más importante de la fonosfera humana.

NOTAS
1. Mijail Evguenievich Tarakanov es director de investigaciones del Instituto de la Academia de Ciencias y del Ministerio de Cultura de la Unión Soviética. Especialista en teoría e historia de la música soviética y extranjera del siglo XX, es autor de numerosas obras entre las que destacan las consagradas al estilo de las sinfonías de Prokofiev, al teatro musical de Alban Berg y a la obra de Rodion Chedrin.
2. En 1991, Armenia y otras repúblicas logran la independencia cuando desaparece la URSS.
3. Recordemos que el trabajo data de 1986. En 1991, en un referéndum declarado ilegal por Gorbachev, los lituanos votan por su independencia (febrero). Entre el descontento popular, Gorbachev, es depuesto por un golpe conservador (18 agosto). Estonia declara la independencia (20 ago). El golpe de tres días fracasa en Moscú: Gorbachev retoma el poder. Letonia declara su independencia (21 ago) La URSS reconoce la independencia de Estonia, Letonia y Lituania (9 septiembre). Desaparece la URSS (Rusia, Ucrania y Bielorrusia) (9 diciembre). Gorbachev dimite (25 dic). Se reúnen en Minsk 11 repúblicas y forman la "Comunidad de Estado independiente" (30 dic). [porción basada en datos del software PcGlobe]
4. Hoy debemos incluir Internet.