MEMORIA VIVA DE PIAGET
REVISTA MUTANTIA
SELECCIONADO POR LA REDACCIÓN DE MUTANTIA
ED. DEL PSICONAUTA, BUENOS AIRES, ENE-FEB, 1981
ORIGINAL


Jean Piaget (1896-1980)

"Todo lo que se enseña al niño, se le impide inventarlo o descubrirlo. La educación tradicional ha tratado siempre al niño como adulto pequeño, ser que razona y siente como nosotros, pero desprovisto, simplemente, de conocimientos y experiencia. Así, al no ser el niño más que un adulto ignorante, la tarea del educador no es tanto formar el pensamiento como "amueblarlo"; se considera que las materias proporcionadas desde fuera bastan como ejercicio. Pero si se parte de la hipótesis de las diferencias estructurales, el problema es muy distinto. Si el pensamiento del niño es cualitativamente diferente del nuestro, el fin principal de la educación es formar la razón intelectual y moral; como no se puede modelar desde fuera, el problema es encontrar el medio y los métodos más convenientes para ayudar al niño a construirla (la razón) por sí mismo, es decir, a alcanzar en el plano intelectual la coherencia y la objetividad, y en el plano moral la reciprocidad".


        "La escuela tradicional no conoce apenas más que un tipo de relaciones sociales: la acción del maestro sobre el alumno. Sin duda, los niños de una misma clase constituyen un verdadero grupo, cualesquiera sean los métodos aplicados en el trabajo, y la escuela ha aprobado siempre la camaradería y las reglas de solidaridad y justicia que se establecen en una sociedad como ésta. Pero aparte de las horas reservadas a los deportes y al juego, la vida social entre niños no es utilizada en la misma clase; los ejercicios falsamente llamados colectivos sólo son ejecutados en un mismo local. Al estar el maestro revestido de la autoridad intelectual y moral y deberle obediencia el alumno, esta relación social pertenece de la manera más típica a lo que los sociólogos llaman coacción, entendiéndose que su carácter coercitivo aparece solamente en el caso de no sumisión y que en su funcionamiento normal esta coacción puede ser ligera y fácilmente aceptada por el escolar. Por el contrario, los nuevos métodos de educación han reservado de entrada un lugar esencial a la vida social entre niños: la libertad de los alumnos para trabajar entre sí, el trabajo en equipos y el autogobierno son esenciales en la práctica de la escuela activa".


        "Los niños, en sus propias sociedades, y en particular en sus juegos, son capaces de imponerse reglas que respetan a menudo con más conciencia y convicción que algunas consignas dictadas por los adultos. Todo el mundo sabe, además, que al margen de la escuela y de una manera más o menos clandestina, o en la misma clase y en oposición a veces con el maestro, existe todo un sistema de ayuda mutua fundada en una especial solidaridad y en un sentimiento sui generis de justicia. Los nuevos métodos tienden todos a utilizar estas fuerzas colectivas en lugar de despreciarlas o dejarlas transformarse en potencias hostiles".
        "A este respecto la cooperación de los niños entre sí presenta una importancia tan grande como la acción de los adultos. Desde el punto de vista intelectual, la cooperación es más apta para favorecer el intercambio real del pensamiento y de la discusión, es decir, todas las conductas susceptibles de educar el espíritu crítico, la objetividad y la reflexión discursiva. Desde el punto de vista moral, conduce a un ejercicio de los principios de la conducta y no solamente a una sumisión exterior. Dicho de otra manera: la vida social, al penetrar en clase por la colaboración efectiva de los alumnos y la disciplina autónoma del grupo, implica el ideal mismo de la actividad que antes hemos descrito como característico de la nueva escuela: es la moral en acción, al igual que el trabajo "activo" es la inteligencia en acto. Además, la cooperación conduce a un conjunto de valores especiales como el de la justicia fundada en la igualdad y el de la solidaridad orgánica".