FUERA DE TEMPO
TÉCNICA MUSICAL
PABLO BENSAYA
INTERNET, presencias.net, R. ARGENTINA, ABR-2005
ORIGINAL


Documento publicado bajo el lema "te cambiaré las veces que estime necesario"

Deseo reflexionar un poco acerca del fuera de tempo, ese problema que lleva a "perdernos" en la ejecución musical. Pretendo un marco de tipo general para que inicialmente cada uno desarrolle los entrenamientos que crea pertinentes a su caso particular. Intento plantear el fuera de tempo en términos conceptuales para que de ello nazcan ideas alentadoras y fortalecedoras del proceso de solución.

Antes que llorar es mejor trabajar y resolver

        Es un mito el metrónomo vinculado al "fuera de tempo". Hay personas que además de realizar estudios poseen un "olfato" para el tempo, otros, espontáneamente, no. Están los que desarrollan esa habilidad con esfuerzo y dedicación y finalmente un grupo que jamás lo logrará. Este último es discutible, muchas veces se trata de músicos que se resignan o, lo que es más común, caen en creencias absurdas que sólo demoran el camino hacia la comprensión de lo que les está pasando: el fuera de tempo es un problema que debe ser tratado. Sí, es un problema que debe ser afrontado para ser resuelto con propiedad y contundencia.



Perseverancia y un fuerte deseo de mejorar

        ¿Suena a enfermedad? En términos sencillos lo es. El fuera de tempo es a la ejecución lo que ciertas adicciones a la sociedad, no importa mucho el paralelismo exacto, importa comprender que se tiene un problema. La idea de "enfermedad" va a surgir cuando realizado el mismo trayecto de estudio se adviertan resultados de control de tempo abiertamente diferentes, no es ocioso marcar esto ya que podríamos pensar que es algo a priori. Es el resultado de un estudio que no ha logrado penetrar ciertas napas de la asimilación. Es fundamental no traumarse ni "perseguirse" por lo dicho, al contrario, debe dar argumento necesario para acometer sin mayor dilación un plan de recuperación.

La dureza corporal suele ser amiga del fuera de tempo

Bailar cualquier cosa con cualquier música

        Existen dos preguntas para comenzar el análisis. La primera es si realmente el músico conoce las figuras que debe ejecutar. La segunda es si hace algo sistemático para evitar el fuera de tempo. Muchos contestan que ambas cosas están bajo supervisión, que lo tienen más o menos claro. La realidad es muy diferente. Si lo tuvieran tan claro, no padecerían lo que padecen, es simple. El músico fuera de tempo debe trabajar en ciertas áreas mucho más que otros, y no es que sepa menos, es una dificultad que se manifiesta en música pero que no parte de la música. Veamos esto. El origen no está en lo que hay que ejecutar sino en las relaciones del sistema nervioso con lo que hay que ejecutar, con quiénes hay que ejecutarlo y para quiénes hay que ejecutarlo. Para ser más simples, es un problema de las emociones y no de la técnica musical (tratemos de ser sensatos, estamos hablando de músicos, no de principiantes). ¿Gas, cuerda, edificio, tren? No, si fuera para suicidarse habría otros asuntos musicales de mayor peso, por ejemplo tener muy mal gusto y acierto para la armonía. Verdad es que las emociones y la música (para el músico, claro) están casi en ordenes idénticos y de allí que interfieran, en este caso, justo cuando uno no lo desea, es típico el bajista o baterista que implora al cielo para que lo dote de un metrónomo por corazón y le permita ser buen tiempista, lentamente se acostumbra a lo poco, a lo mediocre, a pedir estar en tempo, nada más. Más aún: se va volviendo menos persona cada día desde el momento que su propia valoración cae. El tema es que no se trata de sufrir, esto es quitar sufrimiento a partes de la música que lo requieren mucho más. Es decir que si uno logra no sufrir en esto porque todo está realmente controlado, tendrá mayor capacidad para sufrir en cosas de elevada profundidad, o al menos mayor que el fuera de tempo.



Si tengo un trastorno de la atención es probable que tenga que prestar atención de manera consciente

        A través de la experiencia vemos que buena parte de los fuera de tempo, los de tipo crónico, son pérdidas sistemáticas de la atención, o, dicho de otra manera, es una atención colocada en el lugar incorrecto. Uno se "pierde" cuando no advierte las señales, cuando quedaron fuera de nuestro alcance. Como el sendero de miguitas del cuento, eran sólo efímeras marcas, distinto hubiera resultado con piedras de cinco kilos cada una. En el tempo ocurre algo de cierta similitud. Debemos aprender a colocar señales y a concentrarnos en ellas. Y para colocar señales primero hay que tenerlas. Todo este simbolismo lleva a elaborar la solución sobre bases amplias, cada caso es diferente pero con los puntos fundamentales en común. Con lo dicho hasta ahora podemos listar elementos salientes e importantes:

  1. entender que se trata de un problema al que buscaremos solución
  2. entender que dicho problema está basado en un trastorno de la atención
  3. entender que dicho problema nace de la emocionalidad y que se manifiesta en la música
  4. entender que algo nos pasa cuando intentamos canalizar la emoción a través del quehacer musical. Hay un impedimento, un bloque que deberemos quitar

        Ya con estos puntos podremos abordar un plan. A veces no es tan importante el plan en sí mismo sino su cumplimiento ya que al ceñirnos a una disciplina estamos autogenerando un estado de conciencia de tipo permanente, sin locuras ni cosas raras, sólo un estado de alerta que cuando menos queramos acordarnos estará actuando por nosotros de manera automática, de eso se trata, de la instauración de mecanismos que estén presentes de modo estable y duradero. Es igual, bastante similar, al que lo trae desde la cuna pero por vía de la reeducación, aquí deberíamos decir educación, no hay opciones, si uno no lo trae, debe fabricarlo y perder menos tiempo llorando su ausencia. Es malo despreciar este tipo de rehabilitación pensando que jamás se llegarán a obtener resultados tan satisfactorios como los venidos desde la cuna, además de caer en un error pernicioso, es mentira visto desde el prejuicio.

Escuchar una obra y sobre ella ejecutar otra obra a diferente velocidad

Aprender a inventar ejercicios de atención

Escuchar una obra de media hora sin desplazar un céntimo la atención

Hacer escalas y mientras decir un poema o frases sueltas

        Todo músico tiene alguna "enfermedad", algún problema que le es gravoso. Los fuera de tempo, los sin oído, los sin armonía, los sin composición, los sin comprensiones musicológicas, los sin desarrollo, los sin tema, los sin interpretación... Cierto es que según el ámbito en el que uno se mueva, importará más tener uno que otro pero quiero llegar a la idea de que a todos nos falta algo, todos tenemos alguna dificultad que nos disgusta. Muchos han decidido sobrellevarla, ya sea por resignación, porque en lo que hacen no gravita o simplemente porque sí. En otros muchos casos la cuestión no es favorable en virtud de que el padeciente está dentro de un esquema que le exige solución inminente. Cada uno evaluará su caso. Lo que vale, y vale oro, es darse cuenta de que existen estos problemas y que tienen "remedio".