ÁFRICA, APOTEOSIS DE RITMO
ESCRITOS FUNDAMENTALES
LEÓN NGOY KALUMBA, 03-JUL-2000
MUNDO NEGRO DIGITAL, www.combonianos.com [1]
ORIGINAL, PRODUCCIÓN presencias.net


Titulo original: "Música africana moderna: apoteosis de ritmo"

La música africana moderna cruza las fronteras de África para formar parte del mundillo cultural de los jóvenes y menos jóvenes de otros continentes. Ya es casi habitual que las "disco-tiendas" de las grandes ciudades europeas reserven un apartado especial para la música africana.


        Algunas discotecas insertan en su menú del día los ritmos del continente negro. Algunos grupos africanos residentes o de paso en Europa ofrecen conciertos y dan así a conocer los ritmos del continente negro. En Madrid, por ejemplo, África Lisanga, Bana Congo, Djambutu Thiossane, Las Hijas del Sol, Cesaria Evora... son nombres que suenan mucho a los aficionados de la música africana. ¡Exótica! ¡Fenomenal! Son algunas de las exclamaciones que se suelen decir para calificar los ritmos de este continente donde la música significa cantar a la vida.

Ejecutante de flauta en un atardecer de Etiopía. Foto Nygus, www.nygus.info, -ver al final
Ejecutante de flauta en un atardecer de Etiopía. Foto Nygus, www.nygus.info, -ver al final

        Damos a continuación algunas pistas para entender la lógica de la música africana moderna, profundamente marcada por la música tradicional de la multitud de etnias y áreas culturales de África negra.

El arte de cantar a la vida

        "Nos enseñaron que la música es el arte de combinar bien los sonidos, algo grato para el oído; para los africanos, sin embargo, la música es el arte de cantar a la vida". Esta afirmación del músico camerunés Francis Bebey durante el I Festival del Arte Negro (Dakar, 1966) explica lo fundamental del cantar africano desde los tiempos de los antepasados. La música africana tiene estrecha relación con todos los acontecimientos de la vida cotidiana.


        Existen músicas especiales para las labores agrícolas y pesadas. Las músicas acompañan a las bodas, a las fiestas del pueblo, a los duelos, etc. La música, ¡cómo no!, entra en el ámbito espiritual, de los ritos y lo mágico. Se canta la vida cotidiana, el África con sus hombres, valores y tradiciones, el orgullo, los sueños, las alegrías y penas de los africanos. Los temas se sacan del día a día; abarcan todos los sectores de la vida, tanto personal como social, y están cargados de contenido moral, religioso e incluso político.
        La surafricana Myriam Makeba luchó a través de su música a favor de la liberación del pueblo surafricano en contra de los regímenes racistas del África austral; lo mismo hizo Chimurenga en Zimbabue; también Johnny Clegg, hijo de emigrantes ingleses, en Suráfrica, que llegò a ser llamado "el Zulú blanco" por adoptar los ritmos zulúes en el grupo Savuka, o del inglés Paul Simon que colaboró mucho con el grupo Black Mambazo.

Tradición y modernismo conviven, en Mali, por la mano de buenos músicos. Foto Nygus, www.nygus.info, -ver al final
Tradición y modernismo conviven, en Mali, por la mano de buenos músicos. Foto Nygus, www.nygus.info, -ver al final

        El álbum "Loi" del congoleño Kofi Olomide es una mirada crítica del nuevo poder político en la R. D. de Congo. Para el musicólogo congoleño Ray Lema, la música africana es ante todo un medio de expresión antes que una organización rítmica a imagen de un juego de sociedad.

Música para enseñar

        La música, como uno de los elementos de la tradición oral, servía también para enseñar a los más jóvenes. A través de ella se contaba la historia, se hacían moralejas y se transmitían las verdades del patrimonio del pueblo a la comunidad. Al no grabarse, las canciones se pasaban de una generación a otra oralmente.
        El aspecto repetitivo facilita en este proceso la memorización. Los griots han jugado un papel muy importante: ellos se han ocupado de narrar y transmitir oralmente la historia y desempeñar el papel de memoria del pueblo africano. Son piezas que normalmente pueden mantener el mismo ritmo básico hasta varias decenas de minutos, pudiendo así resultar monótonas a algunos.

Música para bailar

        La música es una actividad compartida por todos los miembros de una comunidad. Los africanos generalmente no se limitan a escuchar la música, sino que participan de ella, cantando, tocando instrumentos o bailando. El baile es otra expresión de lo que se canta; un lenguaje corporal que hay que entender según las circunstancias.
        Gran parte de la música africana es prácticamente inseparable de la danza y por, tanto, predominantemente rítmica. Incluso muchos instrumentos sólo tienen sentido en relación con ella; por ejemplo, los diversos tipos de cascabeles que se cuelgan. Es que la danza está en la sangre del negroafricano: ¡la escuela de baile en África es la vida misma!
        La música africana hace uso de la polirritmia (superposición de diferentes ritmos) y los ostinatos (esquemas rítmicos o melódicos repetidos). Suele recurrir a una polifonía instrumental, siendo la polifonía vocal mucho más presente en África austral. Generalmente se estructura en dos tiempos manteniendo un ritmo básico sobre el cual se pueden superponer los contratiempos. En esto se nota también en el baile: el baile africano es raramente uniforme pues tiene un ritmo básico seguido por todos mientras cada uno va dando toques muy personales a los movimientos del cuerpo.

Operadora de radio comunitaria, Nigeria. Foto Nygus, www.nygus.info, -ver al final
Operadora de radio comunitaria, Nigeria. Foto Nygus, www.nygus.info, -ver al final

        En la R. D. de Congo por ejemplo, una canción cuenta con dos partes: la primera en la que se baila la rumba africana, estando reservada la segunda parte a una intensa instrumentalización rítmica para animar la ejecución de la danza de moda. La historia de la danza en Congo está llena de anécdotas. Si la rumba se ha mantenido constante a través de los años, sobre todo a partir del año 1975, los músicos congoleños van inventando otras muchas danzas.
        Unas son adaptaciones de las danzas tradicionales de las diferentes partes del Congo, como la ekonda sacadé (de la Provincia Equatorial), lanzada por Lita Bembo; la cavacha de las orquestas de Lipua-Lipua y Zaiko Langa-Langa; el mutwashi (Kasai) de Tshala Mwana, el mayenu (Bajo-Congo) de la OK Jazz o el mokonyonyo de Papa Wemba.
        Otras son inventos según la inspiración del momento: el moto-moto (¡fuego!) de Pepe Kallé invita a la "marcha" a lo africano; el kibinda-nkoy, que significa "cazador de Leopardo" era en 1996 una danza con la que los jóvenes de Kinshasa anunciaban el avance de las tropas de Kabila para derrocar a Mobutu, que se definía como el Gran Leopardo. El ndombolo que ha conquistado las capitales africanas es una imitación de los andares de algunas personas. Manu Dibango ha hecho del makossa casi un símbolo de Camerún.
        Mientras otras nuevas danzas animan a los jóvenes en el África del Oeste: el high live en Ghana, el zighlity en Costa de Marfil, el ventilateur de Senegal, etc. La danza africana consiste generalmente en ejecutar rítmicamente los pasos y en mover todo el cuerpo, sobre todo la cintura y las espaldas. A propósito del baile africano, el ex presidente de Senegal, Léopold S. Senghor, emitió un llamativo axioma africano: "Siento al otro, danzo al otro, luego existo".

Instrumentos

        Los africanos utilizan una gran variedad de instrumentos musicales tradicionales que se tocan de diversa manera, obteniendo numerosos sonidos de un mismo instrumento: el tam-tam, el xalam (guitarra africana muy antigua, de cinco cuerdas), la kora, el balafón (xilófono), el kyondo en R. D. de Congo (un tronco de árbol vaciado por dentro que se utilizaba también para transmitir mensajes), etc.
        Hoy día los músicos africanos emplean instrumentos occidentales en la creación de nuevos estilos de música popular; la combinación de los instrumentos africanos tradicionales y los occidentales da resultados interesantes. Lamine Konte, famoso griot senegalés radicado en Francia, canta acompañándose de una kora. Morry Kante en su música moderna sigue utilizando la kora junto con las guitarras occidentales.

Grupos musicales e influencias

        Todos los países africanos tienen sus músicos. Se puede casi diseñar un mapa de África con los grupos musicales. En cada área cultural se encuentran músicos (grupos) de la primera generación de la música africana moderna, como T.P.OK Jazz de Franco Lwambo, Tabu Ley, en la R.D.Congo, Francey Bebey, Manu Dibango en Camerún, Myriam Makeba en Suráfrica, Salif Keita de Malí, Ali Farka, etc.; y las generaciones más jóvenes creando estilos suyos en referencia o no a los de la primera generación: Empire Bakuba con Pepe Kallé, Zaiko Langa-langa, Papa Wemba, Koffi Olomidé en R.D.Congo; Youssou N'Dour, Touré Kounda en Senegal; Sally Nyolo, Richard Bona y André-Marie Talla en Camerún; etc.
        Algunos africanos son hoy muy solicitados para componer la música de cine: el saxofonista camerunés Manu Dibango o de los Congoleños Papa Wemba y Tabu Ley Rochereau. Manu Dibango en sus albumes "Metropolitain" y "Wakafrica" ha querido dar un ejemplo de panafricanismo, pues recorre los famosos títulos de toda África desde la década de los 50; canta para una causa africana junto a Youssou N'Dour, Papa Wemba, Doumbé Eyango, Samé Lotin, etc. La música africana es una historia de influencia; ella ha marcado las músicas de otros continentes y ha recibido de éstos.
        El viaje forzoso de los esclavos negroafricanos a América llevó consigo las culturas y sobretodo la música africana imprimida en el alma de la población negra; se ha demostrado suficientemente la raíz africana en los spiritual, blues, jazz, reggae; lo mismo en los ritmos latinos de Cuba, Jamaica, Brasil y toda América Latina... casi en todas las músicas rítmicas. ¡El ritmo es negro! ¡El ritmo está en la "sangre negra"! Sin la música africana, ¿qué sería la música?
        "Hemos aportado el ritmo a la música del mundo", decía Thomas Sankara, antiguo presidente de Burkina Faso. Pero también la música negroafricana moderna ha recibido y sigue recibiendo mucho de otras músicas. Los ritmos latinos han vuelto a África aportando la visión, el sentir y el lenguaje afroamericanos.
        Manda Tchebwa, estudioso y musicólogo congoleño, estima que el patrimonio extranjero recibido por la música congoleña en los años 50 se reparte de la siguiente manera: 75 por ciento de ritmo cubano de cha-cha-chá, 10 por ciento de música occidental, 10 por ciento de salsa y 5 por ciento de otros ritmos; una aportación hispano-afro-cubana que se nota en los títulos como El que siembra su maíz, Tremendo, Lolita, Cuidado... o en los nombres de pila de los músicos (Franco Lwambo, Pepe Kallé...).
        El jazz volvió también a África aportando así nuevos sonidos: Manu Dibango ha reintegrado armoniosamente el jazz en el makossa camerunés; lo mismo hizo Fela de Nigeria. Lucky Dube de Suráfrica se ha hecho famoso por su estilo de reggae africano; igualmente Aplha Blondy de Costa de Marfil. Hoy día sabemos que el rock, el pop, el funky, etc. han penetrado fuertemente en los ritmos africanos, por ejemplo, en las últimas creaciones de Youssou N'Dour, de Papa Wemba, de Angélique Kidjo de Benín, del grupo Black Force de Senegal.
        Todos esos músicos africanos cantan normalmente en las lenguas locales africanas, algunos adoptan las lenguas extranjeras como el francés, inglés, español o portugués, pero lo más frecuente es que haya una mezcla: casi siempre salta alguna palabra de estas lenguas europeas en las melodías modernas de África. Actualmente, con la ola de los CDs, se recogen en un mismo disco varias canciones de distintos grupos: esto ayuda a "sentir" todas las Africas...

NOTAS
1. Mundo Negro Digital, www.combonianos.com/MNDigital/index.php, sitio de los Misioneros Combonianos. Siguen el camino iniciado por Daniel Comboni, 1831-1881.
2. Swiatostaw Wojtkowiak, conocido como Nygus. Fotógrafo polaco con sitio web www.nygus.info