APUNTE MAYA
REPORTAJE A GEORGE STUART
JUAN RAMÓN ROMERO
INTERNET, MARZO DE 1999
ORIGINAL


Los mayas crearon en Centroamérica durante milenios una civilización tan "brillante" como "extraña", aunque en muchos puntos similar a la nuestra, según el arqueólogo George Stuart, experto en las culturas mesoamericanas, que ha estudiado su legado durante 40 años.
        El arqueólogo estadounidense define a los mayas como una civilización "brillante e increíble", un mundo difícil de entender "porque no somos mayas", pero con un modo de vida "sorprendente". "Tenían unas preocupaciones muy humanas, las comidas, la ropa, el alojamiento, y sistemas de gobierno por los que una sociedad puede ser organizada y prosperar".
        Pero también eran capaces de realizar "sacrificios humanos como tributo a los dioses" y extrañas ceremonias de "humillación pública", que se han podido conocer a través de sus inscripciones y jeroglíficos.


        Los mayas han estado presentes en Centroamérica y México durante más de 3.000 años, de hecho sus descendientes suman hoy cerca de cinco millones de personas, pero el apogeo de su civilización ocupa el primer milenio después de Cristo y antes de la llegada de los conquistadores.
        Sus tesoros, templos y cultura han fascinado a los arqueólogos desde 1822, cuando se descubrieron las ruinas de Palenque, en México, y John L. Stephens escribió las primeras crónicas sobre las "Ciudades Perdidas".
        Las ruinas de Tenochtitlán, Iximché, Tayasal, Chichén Itzá, Mayapán, Copán o Tulúm, entre varias decenas más de ciudades en México y Centroamérica han ido apareciendo desde entonces con la península del Yucatán, frente al Mar Caribe, como epicentro.
        La vegetación exuberante y salvaje cubrió a partir del año 1000 buena parte de sus ciudades, sumidas en un declive cuyas causas no se conocen completamente. "No estamos seguros de si realmente fue un declive -dice Stuart-, sabemos que dejaron de hacer ciertas cosas, como construir ciudades, que cambiaron, y hay arqueólogos que piensan que aquello fue un colapso". Si realmente se produjo ese colapso de la civilización maya, sostiene el experto en las culturas mesoamericanas, pudo deberse a "una quiebra del entorno medioambiental". En Copán se ha podido ver una gran tala de árboles, lluvias que erosionaron el terreno desnudo y llevaban las tierras ricas hacía el océano, lo que, en su opinión, pudo producir una fuerte presión sobre la población.


        El arqueólogo considera "una estupidez" las teorías de que visitantes del espacio pudieran haber transmitido a los mayas los profundos conocimientos sobre matemáticas y astronomía que poseían. "Es una teoría estúpida que niega los logros y la gran capacidad humana de los mayas. Hoy sólo conocemos el 5 por ciento de lo que hicieron y tratamos de imaginar como pensaban, pero es difícil", apunta.
        Stuart calcula que fueron unos 10 millones de mayas los que vivieron en Centroamérica y México en los momentos de esplendor de la civilización, una cultura con un alto nivel tecnológico que, sin embargo, no era capaz de trabajar los metales".
        Aunque no se conoce muy bien su significado, se sabe que tenían un juego de balón, totalmente diferente en sus reglas al fútbol actual y probablemente en consonancia con sus creencias religiosas. "Era un tipo de ritual, una fase intermedia entre el mundo y las personas, entre los vivos y los muertos, los dioses y los demonios, el sol y la luna", un juego de opuestos que se dirimía en un estadio ante miles de espectadores.
        "Los mayas eran humanos, muy humanos", afirma el arqueólogo, que ha estudiado el significado de sus jeroglíficos e inscripciones para conocer como pagaban sus tributos, realizaban casamientos entre distintas familias, tomaban prisioneros o elevaban plegarías a los dioses para obtener mayores cosechas de maíz.