CLAVECÍN Y CLAVICORDIO
INSTRUMENTOS HISTÓRICOS
AUTORES VARIOS
JOHN STORRS WORKSHOP, INGLATERRA, 1999 [1]
ORIGINAL. PRESENCIAS, ABRIL DE 2003


Titulo original: "Una introducción al Clavecín y al Clavicordio"

Características

Desde el siglo XVI hasta mediados del XVIII existieron dos tipos de instrumentos de cuerda con teclado al alcance del músico aficionado o de corte: por un lado el clavecín y sus parientes cercanos, la espineta y el virginal, y por otro, el clavicordio.

El clavecín

        En los instrumentos de la familia del clavecín, la cuerda es punzada con un pequeño plectro, originalmente de pluma o cuero. La diversidad de matiz sonoro de estos instrumentos no se consigue a través de una pulsación más o menos fuerte, sino más sutilmente con el fraseo y la articulación. La variedad de timbres se puede obtener con una buena elección de los registros.


        El clavecín se utilizaba tanto para tocar en solo como para acompañamiento de las orquestas de cámara y conjuntos mayores de la época. Tenía generalmente dos juegos de cuerdas por tecla, afinados al unísono o a la octava superior (registro de 4 pies). En los instrumentos más tardíos se podía encontrar un registro de sordina (o de arpa) con efecto de pizzicato. Los registros se manejaban con mandos manuales sobre el teclado. Algunos grandes instrumentos tenían dos teclados, en cuyo caso tenían tres juegos de cuerdas. Otros nombres del clavecín son: clave, cémbalo, y clavicémbalo.

La espineta y el virginal

        La espineta es un clavecín pequeño, de carácter doméstico, normalmente con una cuerda por nota. Sus cuerdas son más cortas, y frecuentemente se orientan diagonalmente al teclado para ocupar menos espacio. El virginal también posee por cada nota una cuerda, pero éstas se orientan paralelamente al teclado. Este doméstico y útil instrumento era más popular que el clavecín en el Norte de Europa (particularmente en Inglaterra y los Países Bajos) a finales del siglo XVI y principios del XVII.

El clavicordio

        En los siglos XVII y XVIII el instrumento doméstico ideal para practicar o ejecutar en solo era el clavicordio, cuyo sonido sólo aporta la intensidad suficiente como para tocar en una pequeña habitación. Aquí, la cuerda es percutida por un macillo de latón llamado tangente. A pesar de su moderada intensidad de sonido, ofrece la ventaja de variada pulsación y dinámica, obtenidas merced a un sutil manejo de la presión de los dedos.

Clavicordio[2]

Los clavecines italianos

        Desde principios del siglo XVI, las principales características del clavecín italiano se mantuvieron hasta el fin de la era barroca. Estos clavecines eran de construcción ligera, casi siempre acabados en madera natural. Tenían generalmente un solo teclado y uno o dos registros de 8 pies, que frecuentemente se usaban simultáneamente, aunque algunos disponían de un registro de 4 pies.


        Tienen un característico sonido mordiente, inmediato, casi percusivo, timbre especialmente adecuado para la música italiana del siglo XVII. Se dice que Domenico Scarlatti tocaba en el siglo XVIII sus sonatas con un instrumento de un solo teclado con teclas naturales cortas. Estos instrumentos son especialmente adecuados para el acompañamiento de bajo continuo, y la prontitud del ataque de la nota es una ayuda para los demás instrumentistas llevados por el clavecín. Fueron destacados constructores: Baffo (siglo XVI) y Cristofori (finales del siglo XVII y principios del XVIII).

Los clavecines flamencos

        El otro principal tipo de clavecín en uso desde principios del siglo XVII era el instrumento de estilo flamenco, y el nombre de la familia Ruckers es el que está más directamente asociado a esta influyente tradición. Los instrumentos flamencos eran de construcción más sólida que los italianos, con los dos juegos de cuerdas básicos (uno de 8 pies y otro de 4, o los dos de 8 pies). Eran corrientes dos teclados, aunque el superior se usaba originalmente sólo para transponer. Únicamente en la segunda mitad del siglo XVII se usó éste para contrastar los diferentes timbres, con la posibilidad de acoplar los dos teclados para un sonido más lleno. En los instrumentos más tardíos se encuentra un registro de sordina en el teclado inferior.
        El sonido puede describirse como más lleno y redondo que en los instrumentos italianos, y la nota tiene una duración mayor. Un buen instrumento flamenco debe tener un sonido lleno en los graves y unos agudos dulces, como de campanillas. Los Flamencos frecuentemente pintaban sus instrumentos, y las tapas y las tablas de armonía decoradas eran corrientes. Aunque los talleres de la familia Ruckers dominaban el mercado, hicieron buenos instrumentos: Couchet, Dulcken, y Albert Delin al final del período.

Clavecines flamencos. Simple y doble

Los clavecines franceses

        Los instrumentos franceses se desarrollaron a partir del modelo flamenco. Muchos de los llamados clavecines franceses eran de hecho flamencos de origen, reconstruidos por constructores franceses que aumentaban la extensión en graves y agudos. La música de Chambonnières, Louis y François Couperin, y Rameau pide una coloreada y rica sonoridad. Aunque los instrumentos flamencos del siglo XVII eran capaces de esto en parte, el clavecín francés desarrolló gradualmente sus propias características.
        Un típico clavecín francés de principios del siglo XVIII tenía dos teclados, dos juegos de 8 pies, uno de 4, y un registro de sordina. Con su extensión ampliada, era más pesado que el instrumento flamenco. Sus refinamientos en la construcción daban al sonido un calor y una plenitud a la altura de la elegancia de su aspecto. Los instrumentos de Blanchet y de Taskin, del siglo XVIII, son los más copiados.

Los clavecines ingleses

        Los clavecines ingleses, por el contrario, tenían un carácter más natural y llano, tanto en aspecto como en sonoridad, con un característico sonido potente, de agudos ásperos, y graves sonoros. Hechos en madera chapeada barnizada, de sencillo diseño, podían tener uno o dos teclados, siendo los instrumentos grandes más populares en el siglo XVIII.
        Presentaban la misma disposición que los flamencos, pero con la característica peculiar de un registro de laúd en el teclado superior, punzando las cuerdas más cerca del puente. Los principales fabricantes eran: Hitchcock en el siglo XVII, y Kirckmann, Shudi y Broadwood en el último período del clavecín. Las copias de estos instrumentos son especialmente adecuadas para el estilo directo de los compositores ingleses y para el acompañamiento de bajo continuo.

Los clavecines alemanes

        Los fabricantes de órganos ejercieron una influencia preponderante en la concepción de los clavecines en Alemania. Existen instrumentos con un registro de 16 pies, produciendo un efecto de órgano, aunque son raros, así como los de tres teclados. En nuestros días se construyen instrumentos basados en modelos de Hass. En términos generales, el clavecín para tocar en solo era quizás menos popular en Alemania que en Francia o Inglaterra.

Los virginales flamencos

        Los Flamencos usaban el término virginal, espineta y muselar para denotar cualquier instrumento del tipo del virginal. Llegaron a convertir la concepción del virginal en un arte elevado, consiguiendo en los instrumentos grandes un sonido lleno y rico, aunque de duración breve, como en todos los virginales. La música compuesta para este instrumento tuvo en cuenta esa brevedad del sonido, usando pasajes rápidos y ornamentos en los finales. Para hacer frente a la variedad de diapasones y transposiciones corrientes en el siglo XVII en el Norte de Europa, los virginales flamencos se construían en diferentes tamaños.

Las espinetas italianas

        Igualmente popular en Italia era la espineta. Tomó dos formas: la usual de 8 pies, y un instrumento menor que sonaba una octava más alta, el ottavino de 4 pies. Generalmente el perímetro era poligonal, aunque el instrumento menor era frecuentemente triangular. Los instrumentos tenían un buen timbre, con agudos puros, y graves menos potentes, obviamente, que en el clavecín. Sin embargo, Charles Burney, en 1770, critica a los populares instrumentos de octava, diciendo que "suena más la madera que la cuerda".

Las espinetas inglesas

        Entre los instrumentos pequeños de cuerda punzada, las espinetas inglesas del siglo XVIII de la familia Hitchcock fueron claros exponentes de la cima del oficio. Eran de contorno en ala de pájaro, lo que permitía arrimar a una pared el instrumento, conservando la posibilidad de disponer de cuerdas largas en una disposición compacta. También se hicieron instrumentos con esta forma en Alemania y Francia.

Espineta 'Ala de pájaro' y espineta 'Triangular'

Los clavicordios

        Los instrumentos basados en el principio del clavicordio se conocían en el siglo XIV, y parece que fueron populares en toda Europa. Hacia el siglo XVI se usaban poco en Inglaterra y los Países Bajos, pero se pueden encontrar muchos ejemplos en España, Italia y Alemania. Se estableció como principio general el que hubiera dos cuerdas por nota, golpeando la tangente a las dos al unísono.
        El clavicordio puede ser ligado o no ligado, siendo ligado cuando un mismo par de cuerdas sirve a dos o más notas adyacentes del teclado, al ser golpeado por las tangentes en diferentes lugares. Existen ejemplares primitivos de clavicordios ligados. Eran evidentes las limitaciones de un clavicordio ligado en determinados pasajes musicales, y como consecuencia el clavicordio no ligado se impuso en el siglo XVIII. Se aumentó la extensión del clavicordio hasta alcanzar las cinco octavas necesarias en la música galante de C. P. E. Bach. La cualidad expresiva de su música pide las sutiles variaciones de timbre, dinámica y vibrato (o bebung), que sólo existen en el clavicordio.

NOTAS
1. Casa fabricante de instrumentos de teclado. John Storrs Workshop, 125 Culham 1 Site, Culham, Abingdon OX14 3DA, UK. Teléfono y fax (44) (0)1865 407085.
Web site: www.i-way.co.uk/~storrs - Email: jsw@storrs.demon.co.uk
2. Todas las fotos pertenecen a instrumentos construidos por la empresa John Storrs Workshop. Son exactas reproducciones de los originales.