FLAUTAS DE PAN, CORRELACIONES
BOLETÍN INDIGENISTA VENEZOLANO, TOMO VI
ISABEL ARETZ
T. G. ILUSTRACIONES S.A., CARACAS, 1958
ORIGINAL


Nombre completo del trabajo: "Correlaciones entre las flautas de pan venezolanas y las andinas de alta cultura"

Con el nombre de flauta de Pan se conoce universalmente a un aerófono de soplo, en el que se unen varias flautas de diferente tamaño, las cuales no poseen canal de insuflación. En la América del Sur está difundido un instrumento en forma de balsa, formado por cañitas de distinto largo, cada un de las cuales da un sonido. Estos instrumentos aparecen en la actualidad entre diferentes indios, en toda la franja andina, desde el norte argentino hasta Colombia; en el oeste amazónico, noroeste del Brasil, y entre numerosos grupos de Venezuela, ya sea en el área caribe de Oriente, entre indios que viven en pueblos de los Estados Sucre, Monagas y Anzoátegui, o entre los occidentales Motilones de Perijá; o bien entre los Guajiros de Apure y Territorio Federal Amazonas y la zona limítrofe de Colombia, además de los Taulipanes de la Gran Sabana. Citas antiguas las colocan también entre los Maquiritares del Estado Bolívar y Territorio Federal Amazonas, hasta donde llegan nuestros informes. Los hallazgos arqueológicos, por su parte, prueban la difusión precolombina de las flautas de Pan, y además prueban que las usaron los indios araucanos, diaguitas, calchaquíes y, en general, los distintos grupos que poblaron el noroeste argentino, así como los chaquenses de la llanura santiagueña. Estas flautas se fabricaban de piedra, barro, metal, madera y caña; pero estas últimas, por razones fáciles de comprender, no las conservó la tierra.


        No vamos a entrar aquí en detalles sobre la técnica seguida en la fabricación de cada uno de estos tipos de flautas de Pan, ni nos vamos a referir tampoco a los nombres diferentes que recibían o reciben entre indios y criollos. Sólo vamos a destacar que en todas partes se conservan en manos de sus antiguos portadores, y que el criollo no las adopta. Es instrumento precolombino que -de acuerdo con el Dr. Ambrosetti-, a juzgar por su presencia en vasos antropomorfos de Perú y en urnas y tabletas de ofrendas de Calchaquí, que representan "momentos determinados de algunas ceremonias religiosas", deben haber tenido "gran importancia, aun religiosa".

AFINACIONES
Afinaciones
        Las notas pequeñas ligadas corresponden a los sonidos obtenidos al virar el instrumento. Las notas romboidales (aquí valores en blancas) son armónicos. El signo en forma de «te» significa sonido más bajo. La «te» invertida corresponde a un sonido más alto.

Descripción de las afinaciones

1. Carrizos de Cumanacoa, 1956Hembra - Macho
2. Carrizos de Cumanacoa, 1954Hembra - Macho
3. Carrizos de Cumanacoa, 1957Hembra - Macho
4. Flauta de Pan de los indios del OrinocoEjemplar aislado
5. Zampoñas chicas de La Guinea, ArgentinaPrimera - Segunda
6. Flauta de Pan de Nazca, Perú, hallazgo arqueológicoEjemplar aislado

        Aquí queremos destacar, en cambio, cómo las flautas de Pan usadas en Venezuela se relacionan con las flautas de los pueblos de alta cultura. Cuando en 1947 estudiamos las primeras flautas de Pan venezolanas, nos sorprendió encontrar la misma disposición de los tubos, e inclusive el sistema de atadura, que habíamos observado entre los descendientes de los Incas, en el norte argentino, Bolivia y Perú. Sólo que allá, en la actualidad, prefieren las flautas de doble hilera de tubos, como la que acompaña nuestra ilustración; aunque existen igualmente las de una hilera sola, como las que vemos en Venezuela.

Sicu y Carrizo
1. Zampoña o siku jujeño (Argentina, Bolivia y Perú)
2. Carrizo Macho (Cumanacoa, Edo, Sucre, Venezuela)


        Pero donde la correlación queda confirmada es cuando se estudian los sistemas de afinación de esas flautas. Las flautas de Pan andinas muestran correspondencia por pares de la misma manera que las flautas de Venezuela, tanto las de la Guayana, como las de Anzoátegui, Sucre o Guárico. Esto quiere decir que un instrumento no es completo de por sí, sino que se dan en parejas, de Macho y Hembra en Venezuela o Primera y Segunda en el Pacífico, las cuales solamente producen un toque completo si se reúnen dos ejecutantes. Esto es consecuencia de su especial sistema de afinación, que da la mitad de las notas en un instrumento y la otra mitad en el compañero. Estos sonidos se producen en cada instrumento a distancia de tercera (menor o mayor aproximadamente) y dan una escala completa si se entrecruzan ambos como los dedos de ambas manos.


        Cuando observamos por primera vez dicha correspondencia, pensamos que las flautas de Venezuela podrían haber llegado a los respectivos indios por préstamos de culturas superiores; máxime que cuando pedimos a unos indios guajiros que encontramos en una hacienda del Guárico que construyeran algunas flautas, éstas resultaron muy defectuosas. Con todo, hubimos de tomar en cuenta que estos indios no podían encontrar en el lugar las verdaderas cañas necesarias para su fabricación. Pero ahora, ya a fines de 1956, tuvimos oportunidad de comprobar que los indios sí las saben construir y, lo que es más importante, pudimos conocer el procedimiento que siguen, el cual hace que todas las flautas resulten absolutamente iguales. No voy a detenerme aquí sobre el particular, ya que incluyo su estudio en mi libro sobre los "Instrumentos musicales de Venezuela", que redacté en 1948, y que acabo de completar con todas nuestras últimas investigaciones de campo.

Orinoco y Jiba
1. Flauta de Pan del alto Orinoco (?)
2. «Jiba» guajiba


        Pero aquí hay otro punto más, que interesa sobre manera para conocer el adelanto cultural antiguo de los indios mencionados, y es el que se refiere a la modificación de los sonidos básicos de las flautas. Hasta ahora, los musicólogos no habían observado nunca qué sonidos producen los músicos en la práctica; es decir, durante la ejecución de diferentes toques. Los instrumentos se habían estudiado aisladamente, y la música también por su lado.
        Al escribir los toques de las grabaciones que guarda el Instituto de Folklore, observé que éstas producen muchas veces sonidos que no son dados por el instrumento cuando se le pide al ejecutante que sople en cada uno de los tubos. Como este hecho se repitió varias veces, con grabaciones obtenidas de diferentes músicos e inclusive con distintos grupos de indígenas, comencé a dedicarle especial atención al hecho y estudié los instrumentos que adquirimos de los indios después de haber grabado las ejecuciones de los mismos. Y por fin encontré que al virar un poco el instrumento en dirección a los labios, generalmente se obtienen sonidos medio tono más bajo. Los esposos Margarita y Rodolfo D'Harcourt, que son quienes estudiaron primero y con mayor dedicación estos problemas en Bolivia, Perú y Ecuador, habían escrito ya que los instrumentos indios varían un poco de entonación según la posición que se adopte al tocarlos, pero no llegaron a darse cuenta que sí es posible obtener medios tonos más bajos, precisos, si el instrumento se vira francamente. De esta manera siempre se han dado las escalas, considerando solamente los sonidos que producen los tubos soplados en una sola posición.
        Este descubrimiento tiene su confirmación en varios de los instrumentos estudiados, y sobre todo en los toques y afinaciones grabadas durante los viajes que realiza el Instituto. Solamente debo decir que no todos los instrumentos permiten obtener dichos medios tonos. Algunos dan con mayor facilidad notas armónicas diferentes, que sí eran conocidas por los estudiosos de la materia. En todo caso, este descubrimiento abre un nuevo campo a la investigación tanto en Venezuela como en otros países.
Por ahora, después de realizar esta comprobación, recorrí los principales libros donde se estudian estos temas, sin encontrar ninguna referencia semejante, y cuando ya creía no encontrar correlación conocida en otros países, descubrí en el trabajo de un becario peruano, el profesor Policarpo Caballero Farfán, del Cuzco, que fue a la Argentina a estudiar la "influencia de la música incaica en el cancionero del norte argentino", una relación sobre el análisis de una flauta de Pan que existe en el Museo Etnográfico de Buenos Aires. Según ésta, el mismo instrumento, "levantándolo ligeramente por su base para una parcial obturación de las boquillas, con soplo muy suave", da, en pianísimo, medios tonos inferiores. Este instrumento (Nº 34639, de 8 tubos) procede "de la cultura preincaica de Nazca, Perú".
        Aquí cabe señalar todavía otra coincidencia en el sistema de acoplamiento de las flautas por parejas, y ésta es la que se produce entre las flautas de Pan americanas y otras del Lejano Oriente. Según Curt Sachs, "Como los chinos conciben el cosmos como la armonía de yang y yin -el principio masculino y el femenino-, y entienden que la música es sustituto y representante del universo, atribuyen seis de los doce [notas] al principio masculino y seis al femenino. Los números también son masculinos o femeninos, los impares son considerados masculinos y los pares femeninos". Sachs da el nombre de las notas que corresponden a la escala masculina y a la femenina, y vemos así que éstas se intercalan como en las escalas de las flautas americanas; sólo que allá las distancias entre los sonidos son aproximadamente de medio tono. Las flautas se atan allí en forma de balsa, como las nuestras, o en forma de manojo. Sería interesante poder estudiar el sistema de atadura en diferentes ejemplares, ya que en el dibujo que da Sachs éste no se puede apreciar con suficiente exactitud, aunque sí se ve que las cañas están atadas a lo largo en las parte superior, como las nuestras, y luego cerca del borde inferior, de a dos en dos, para asegurarlas mejor.
        Ya para terminar, y como apreciación personal, creo en principio que la correlación que observamos entre las flautas de Pan de las altas culturas andinas y las de diferentes grupos indígenas de Venezuela, no se ha producido por descenso, sino que se trata de una capa común más antigua, a la cual pertenecían los indios de Venezuela, lo mismo que ciertos indios del actual noroeste argentino. Abona a favor de esto el hecho de que los indios de alta cultura usan preferentemente las flautas con doble hileras de tubos, como la que se ve en el dibujo de Miguel Cardona, que acompaña nuestro trabajo, forma que no se conoce en Venezuela. En cambio, las flautas de una sola hilera de tubos que se usan aquí, y se conocen también entre los indios de alta cultura, aparecen entre los indios menos adelantados de Argentina, como mencionamos al comienzo. Con un detalle más, y de que en la Puna de Atacama, en Susques, por ejemplo, Eric Boman encuentra que se dan tres instrumentos de diferente tamaño, como entre nuestros caribes, los cuales llevan nombres diferentes. Esta no es sino una variedad de los sistemas por pares de que hablamos, como lo hemos comprobado escribiendo las notas que producen los Maremare caribes, así como sus toques correspondientes, que en nada alteras el sistema en sí. Su explicación más detallada y las pruebas ya no caben aquí [1].

NOTAS
1. La autora ha grabado toques y afinaciones de flautas de Pan en el norte de Argentina, Bolivia, Perú, y de un "rondador" ecuatoriano, aparte de las grabaciones obtenidas durante los viajes por Venezuela en compañía de Ramón y Rivera y otros estudiosos, sobre todo Juan Liscano.