FLAUTA ANDINA -I
LA FLAUTA DE PAN ANDINA
CARLOS VEGA
XXV CONGRESO INT. DE AMERICANISTAS, TOMO I, 1932
ORIGINAL


Parte   I  II  III

I. Especies y nombres

"...vnos Instrumentos, hechos de cañutos de Caña, quatro, o cinco cañutos atados a la par: cada cañuto tenía vn punto más alto, que el otro, á manera de Órganos. Estos cañutos atados eran quatro, diferentes vnos de otros. Vno de ellos andaba en puntos bajos, y otro en mas altos, y otro en mas, y mas: como las quatro voces naturales, Tiple, Tenor, Contra alto, y Contra bajo. Quando vn indio tocava un cañuto, respondía el otro en Consonancia de Quinta, ó de otra qualquiera, y luego el otro en otra Consonancia, y el otro en otra, vnas veces subiendo a los puntos altos, y otras bajando á los bajos, siempre en compás".


        Con estas palabras describe la Flauta de Pan en 1602 el Inca Garcilaso (10, pág. 66), según recuerdos de su infancia y adolescencia que transcurrieron en el Perú hasta 1560. El Inca es el primero, entre cronistas y vocabulistas, que nos habla de la Siringa, y lo hace con amplitud y cierta claridad. Es hasta redundante su descripción del instrumento, su alusión al juego de cuatro piezas diferentes y a la acción coordinada de sendos ejecutantes para la obtención de la melodía. Pero la Flauta de Pan se presta a tales combinaciones, que su descripción resulta embarazosa aun para los especialistas modernos.
        La interpretación del pasaje de Garcilaso sería dudosa a no mediar la circunstancia de que los conjuntos de Siringas, al parecer semejantes a los del siglo XVI, se conservan tradicionalmente hasta nuestros días.


        El autor de esta comunicación, enviado al norte argentino por el Museo Nacional de Historia Natural de Buenos Aires, ha visto y estudiado en Jujuy una "orquesta" formada por cuatro Flautas de Pan, cuyos ejecutantes "se respondían", como dice Garcilaso. Otros autores modernos se han ocupado ya de la particularidad que ofrece la ejecución de juegos de Siringa (8, pág. 178, 12, pág. 50 y 15, pág. 378). La escala general o serie de notas que integra el sistema está repartida en dos instrumentos, de modo que para producir la melodía cada ejecutante tiene que intercalar rápida y oportunamente la nota de su instrumento que falta en el otro. La "respuesta en consonancia" de que habla Inca no debe inducirnos a creer que las Siringas suenan simultánea, sino alternativamente, es decir, que no hay armonía, en nuestro sentido moderno; solamente producen sucesión de sonidos, melodía. Es así, actualmente al menos. Tampoco debe suponerse que a causa de esta difícil correspondencia, la ejecución resulta necesariamente lenta: muy al contrario, cuando la naturaleza de la obra lo exige, tocan con gran rapidez, sin mengua de la precisión y claridad.
        Considero ilustrativo ofrecer aquí una de las melodías tomadas por mí en Tilcara (población del norte argentino) a un conjunto de Siringas que llegó de Humahuaca con motivo de las fiestas de Semana Santa. Es un "Cacharpari" o despedida. He separado en dos pentagramas las notas ejecutadas por una y otra flauta.

Flautas

        Se ve, pues, con claridad, en qué consisten las respuestas a que alude Garcilaso. Sin embargo, se advierte en nuestro ejemplo que sólo son dos Siringas y no las cuatro del cronista. Pues bien, en el conjunto estudiado por mí también eran cuatro las flautas distintas, pero las Sirgingas tercera y cuarta se limitaban a duplicar las notas de la primera y segunda, respectivamente, a la octava grave. Ahora, el conjunto de cuatro flautas, se une a otros dos conjuntos idénticos (doce flautistas en total), para formar la orquesta común, con redoblante y bombo europeos.
        Creo difícil la colaboración de cuatro flautas distintas, según explica Garcilaso; serían dos duplicadas, como las actuales, y así me parece que debe interpretarse el pasaje.
        El Inca no dio el nombre indígena de la Flauta de Pan; pero tan numerosos y varios se han registrado a partir de González Holguín, que hoy resulta entretenida y minuciosa la tarea de reunirlos y examinarlos.
        El nombre de Flauta de Pan -que con el de Siringa han tomado los europeos de los clásicos- abarca prácticamente todo el gran conjunto caracterizado por la yuxtaposición de tubos de distinto largo, parejos en el borde que recibe el soplo.
        Hay que tener en cuenta que no basta la yuxtaposición de tubos parra que resulte la Flauta de Pan; es preciso que esos tubos sean de diverso largo útil. Rechazo, pues, la denominación de Flauta de Pan que aplica Walter Edmund Roth (26, pág. 458) a la triple flauta de los Parikuta.
        La Siringa es un instrumento compuesto; resulta de la unión de piezas que, aisladas, son también instrumentos. Una clasificación metódica debe distinguir, en primer término la especie de instrumentos que se yuxtaponen. Resultan así, dos géneros principales:
        a) Cuando se unen flautas, con o sin agujeros laterales, que suenan por soplo directo contra la arista del borde, excepcionalmente con canal de insuflación;
        b) Cuando se yuxtaponen "caramillos", es decir, tubos con embocadura provista de lengüeta [1].
        El género típico, el más general y difundido, se da por la unión de tubos sin agujeros ni canal, y está hecho de cañas. Más rara es la Siringa cuyos tubos presentan agujeros laterales; los pocos ejemplares de este tipo son en su mayoría andinos precolombinos y están hechos de piedra. El género caracterizado por la yuxtaposición de "caramillos" puede considerarse excepcional. Yo no he visto ejemplar algunos; pero creo que el autor peruano que lo menciona con el nombre de coyor y zona limitada, sabrá lo que es una lengüeta.
        La combinación de tubos permite distinguir dos especies, una de las cuales consiente nueva subdivisión:
        1. Cuando el instrumento está compuesto de una hilera simple;
        2. Cuando está formado por dos hileras, así:
        a) Dos hileras de tubos cerrados en la extremidad inferior, una de ellas con tubo de medio largo;
        b) Dos hileras del mismo largo, una con los tubos abiertos y otra con ellos cerrados en la extremidad inferior.
        Todas las especies están sujetas a variación de tamaño y cantidad de tubos. El mayor de los tubos de cada pieza puede oscilar entre cinco centímetros o menos y dos metros o más. La cantidad de tubos varía entre dos y cuarenta (más o menos), aunque el mayor número de ejemplares tiene entre seis y doce tubos.
        En Sud América usan hoy la Flauta de Pan numerosas tribus andinas del norte y central brasileñas. La zona más compacta de su área de dispersión, por lo descripto hasta hoy, se encuentra desde el paralelo 20 hacia el norte y desde el meridiano 60 hasta el oeste, hasta las costas; entre los 60º y 50º su presencia es menos frecuente, y es muy rara al este del meridiano 50º. Al sur del paralelo 20, se encuentra en las localidades arqueológicas de Serena, Diaguitas, indicios en el Chaco santiagueño; con empleo actual, en Jujuy (norte argentino) y, según informes que me remite el señor Teodoro Aramendia, en la tribu araucana del cacique Curruhuinca, de Quila-Quina, Lago Lacar, usan una siringa de madera, un cono redondeado y chato, con tres perforaciones de distinta profundidad.
        Según las investigaciones de la Escuela histórico-cultural (cuyos resultados aprovechamos en nuestra labor), la Flauta de Pan corresponde a la cultura matriarcal exógama o de las dos clases, sin que por el momento haya razón alguna para objetar la adjudicación. Sin embargo, la Flauta de Pan, en sus formas más simples, pudo llegar a América por el ciclo de las dos clases, pero nada se opone a que luego fuera importada nuevamente por las olas de inmigración posteriores, a las cuales pueden imputarse las siringas más complejas. Los mismos Incas, si no las trajeron ellos, las habrían adoptado en América de los ciclos preexistentes.
        La variedad de nombres que ha recibido la Flauta de Pan andina se explica simplemente porque cada pueblo la designa en su idioma [2]; pero la diversidad en la zona de la lengua general, parece no ser extraña a la supervivencia de vocablos de lenguas anteriores, a las voces dialectales, al mayor o menor tamaño, al mayor o menor número de tubos y a otras características del instrumento, aunque sólo en algún caso aislado se advierta indicación concreta como para reservar un nombre determinado a tal tamaño, tal cantidad de tubos o tipo particular.
        Veamos ahora los nombres que distinguen la Flauta de Pan de un modo general, esto es, sin detallar especie determinada.
        Antara. -Creo que González Holguín (14, pág. 20) es el primero que da este nombre. "Flautillas juntas como órgano", anota en 1608. Desde entonces el símil del órgano es obligatorio. Muy luego, en 1653 el Padre Cobo (5, pág. 229) luego de referirse a la Flauta de Pan con el nombre que veremos a continuación, nos dice que "Antara es otro género de flauta corta y ancha". Middendorf (21, II, pág. 45) lo anota y explica: "Flautillas juntas a la manera de órgano, que los indios tocan soplando, ora uno sólo, ora entre varios formando concierto de tonadas monótonas". Como voz rara lo comenta von Tschudi (32, pág. 225), buen conocedor del kechua, y añade que la antara "figura entre los instrumentos de música guerrera". Según el Políglota Incaico (34, pág. 476) parece voz de uso limitado al Perú, pues en la columna Aymará la substituye por siku.
        Ayarichi. -Es el Padre Ludovico Bertonio (3, II, pág. 28) quien en 1612 registra este nombre en su Vocabulario Aymará: "Instrumento como organillos, que hazen armonía", escribe. Y a continuación da el nombre de sico (que veremos) diciendo simplemente que es "instrumento más pequeño [que ayarichi]". En el artículo Flautillas como órganos estas versiones aparecen confirmadas (ibid., I, pág. 243).Parece que la voz ayarichi no se limita a representar el instrumento sino que se extiende a la sonoridad de los conjuntos. Tal se desprendería del artículo sicona ayarichi phusatha (ibid.,II, pág. 315-316): "Tañer las dichas flautas, cuya armonía se llama Ayarichi". Peruanos ilustrados aseguran que hoy el ayarichi "es instrumento esencialmente fúnebre que hasta ahora usan los chumpivilcas".
        Ayarichic. -El padre Cobo (5, IV, pág. 229) da más tarde esta variante. Dice explícitamente: "Usan también en sus bailes tocar un instrumento compuesto de siete flautillas, poco más o menos, puestas como cañones de órganos, juntas y desiguales, que la mayor será larga un palmo y las demás van descreciendo por su orden: llaman a este instrumento Ayarichic, y tócanlo puesto sobre el labio bajo y soplando en las dichas flautillas, con que hacen un sordo y poco dulce sonido."
        Capador. -Con este nombre se conoce en Colombia. Cúmpleme añadir que la voz procede de España y que casi seguramente la toma el instrumento del hombre que lo toca: el capador o castrador ambulante de cerdos, que se anuncia por las calles tocando una especie moderna europea de este instrumento. En la antigua literatura española hay constancia expresa de que el instrumento en cuestión se llama directamente castrador.
        Fusa. -Boman asegura que, aunque los puneños del norte argentino tienen su propio idioma, no usan sino el kechua.
        "Á Susques, le nom général de cet instrument est fusa", escribe Boman (4, II, pág. 463-464). Y añade tres nombres -que veremos después- aplicados a los diversos tamaños.
        Huayra-puhura. -En el capítulo siguiente nos ocuparemos especialmente de esta voz.
        Rondador. -La Flauta de Pan recibe este nombre en Ecuador. Exactamente como en el caso de capador, el instrumento recibe el nombre del que lo toca: el sereno (rondador, llamado también "el ronda") utiliza un instrumento de esta clase. La voz ha penetrado al interior y hoy la han adoptado por la Flauta de Pan los indios Kichos (29, pág. 243).
        Sico. -También corresponde a Bertonio (3, II, pág. 315), la primera mención de esta voz, en 1612. "Unas flautillas atadas como ala de órgano", dice, y no más.
        Siku. -Variante del anterior, es el nombre corriente hoy. Lo cita Mme. d'Harcourt (12, pág. 53) y yo lo he oído en Jujuy (norte argentino).
        Sikuris. -Mme. d'Harcourt nos dice que el nombre siku ha originado la voz sikuris, es decir, tocador de siku. Chervin (8, pág. 178), parece confirmarlo; pero debo agregar como curiosidad, que la voz sikuri (por análogo proceso al de capador y rondador) se aplica en el norte argentino directamente al instrumento y también al conjunto o banda.
        Zampoña. -En España esta voz se aplica a varios instrumentos muy distintos. Uno de ellos es la Flauta de Pan. En Perú y Bolivia, y también en el norte argentino, esta voz se usa, aunque el dominio de las indígenas le reste actividad.
        Pasemos ahora rápida revista a los nombres que, según quienes los anotan, aluden a determinada característica genérica o específica de las Flautas de Pan.
        Tubos con lengüeta. -La única referencia sobre este particular, es la ya citado del señor Luis Velazco Aragón, que llama coyor a la siringa de tres cañas con lengüeta. Según Mme. d'Harcourt (12, pág. 66), ccuyor se aplicaría también a las kenas gruesas.
        Doble hilera de tubos. A la idea de mayor tamaño, expresa en los artículos de Bertonio, une la voz ayarichic la significación de doble hilera a la octava una de otra, según afirmación de Alviña (2, pág. 21).
        Este mismo autor asegura que la palabra pfucu corresponde a la flauta de doble serie de tubos afinados a la octava. Sería, pues, sinónima de la anterior. Según González Holguín (14, pág. 296), Pucuna es: "Fuelles o cañuto para soplar." Otros autores extraen del verbo soplar la palabra Pfucuna.
        Cantidad de tubos: Boman (4, págs. 463-464), que da el nombre de fusa como genérico de estos instrumentos en la Puna del norte argentino, añade dos vocablos que aluden concretamente al número de tubos. Son estos:
        Arca, para la flauta de dieciséis tubos, dos series de ocho; ira, para la de catorce, dos series de siete. Huelga decir que no hay confirmación del uso de nombres de significado tan preciso.
        Tamaño relativo de los tubos: Los nombres que se refieren al tamaño de las flautas -que es decir de los tubos- no expresan, naturalmente, la dimensión precisa de éstos, sino su cualidad de "más grandes" o "más chicos" respecto a otros mencionados o supuestos.
        En los tres tamaños que Boman (ibid), distingue entre los Susques, la palabra sanja representa las más grandes.
        Alusiones igualmente vagas al tamaño hace Paul Walle (35, pág. 131). Al referirse a la zampoña, llamada también sicu por los indígenas, añade: "Hay cinco variedades que no difieren más que por la dimensión y en consecuencia por la altura del sonido. Se distingue, pues, la taica hirpa, que es muy grande y desempeña el papel de bajo; el molto, más pequeña, y así sucesivamente: el licu, el chiru y el tuto, que forman un conjunto de contrabajo, barítono, etc."
        Ciertos extranjeros residentes en Bolivia que informaron a Chervin (8, pág. 178), dicen que los kechua de las altas mesetas (valles de los afluentes superiores del Pilcomayo) llaman a las flautas pequeñas de doble hilera rekinto y a las grandes sihuenta.
        No hay que considerar, en fin, las voces que hemos examinado en esta lista como significativas de una nomenclatura exacta de las especies. La misma confusión, vaguedad e interferencia semántica de los vocablos se opone a ello.
        Si algunos tienen difusión y arraigo, como siku, y distinguen sin duda a la Flauta de Pan, otras, en cambio, son aplicaciones locales, transitorias, acaso improvisadas, de nombres de otros instrumentos o cosas, más o menos vinculadas a ellos.
        En licu, por ejemplo, el lingüista verá seguramente la misma voz siku; en chiru, la palabra churu, trompeta de caracol y el caracol mismo; en tuto, aféresis de pututo, otro nombre de la misma trompeta de valvas; en rekinto (aplicado a las siringas más chicas), idéntica voz española que rotula es especies pequeñas de instrumentos de cuerda y viento; en taica-hirpa, la flauta más grande, aparece la voz aymará madre: el verbo soplar en pfucu, etc.
        Los pueblos andinos, insensibles a las diferencias que establecen los clasificadores eruditos, no nos han dado una nomenclatura ni siquiera vaga de la Flauta de Pan.

NOTAS
1. Esta división, acaso prematura, segunda en una referencia única que necesita ser confirmada. El señor Luis Velazco Aragón dio en Buenos Aires, el 16 de noviembre de 1923, una conferencia sobre música y danzas incaicas. En los resúmenes de los periódicos (La Prensa del día siguiente), se lee: "el coyor que tiene la misma forma de la antara, pero se distingue de ésta en que consta solamente de tres cañas con lengüeta en la boquilla".
2. Solamente en el libro de Tessmann se encuentran diecisiete nombres distintos usados por las tribus del Perú oriental.