CONTAMINACIÓN ACÚSTICA
SONIDO Y MEDIO AMBIENTE
COMISIÓN NACIONAL DEL MEDIO AMBIENTE [1]
SANTIAGO, CHILE, 2001
ORIGINAL


Índice


El Ruido como Contaminante

¿Qué es el Ruido?

        El ruido es el contaminante más común, y puede definirse como cualquier sonido que sea calificado por quien lo recibe como algo molesto, indeseado, inoportuno o desagradable. Así, lo que es música para una persona, puede ser calificado como ruido para otra. En un sentido más amplio, ruido es todo sonido percibido no deseado por el receptor, y se define al sonido como todo agente físico que estimula el sentido del oído.


        Tanto el ruido como el sonido se expresan en decibeles (dB) y se miden con unos instrumentos llamados Sonómetros.

Características del Ruido

        El ruido presenta grandes diferencias con respecto a otros contaminantes:

Efectos en el Ser Humano

        El ruido aparenta ser el más inofensivo de los agentes contaminantes, puesto que, como se dijo anteriormente, es percibido fundamentalmente por un solo sentido, el oído, y ocasionalmente, en presencia de grandes niveles de presión sonora, por el tacto (percepción de vibraciones), en cambio el resto de los agentes contaminantes son captados por varios sentidos con similar nivel de molestia. Como si esto fuera poco, la percepción y daños de estos contaminantes suele ser instantánea, a diferencia del ruido cuyos efectos son mediatos y acumulativos.


        En la tarea de evaluar efectivamente los efectos, resulta conveniente clasificarlos según los elementos que regulan o modifican su percepción, y los efectos propiamente tal, de acuerdo a la Tabla 1:

Tabla 1: Causa, moderación y efectos del ruido sobre las personas

Factores que determinan la generación de efectos Elementos moderadores Efectos sobre los sujetos
OBJETIVOS
  • Características físicas del sonido
  • Condiciones ambientales
  • Condiciones situacionales y circunstanciales
Opinión sobre la fuente

Grados de control (métodos)
FISIOLÓGICOS
SUBJETIVOS
  • Personalidad
  • Estado psíquico
  • Sensibilidad al ruido
Tipos de actividad a realizar PSÍQUICOS

Fuente: El Ruido en la Ciudad, Gestión y Control, 1990.

Efectos Fisiológicos

Efectos Auditivos (Ir a Efectos No Auditivos)

        La exposición a niveles de ruido intenso durante un período de tiempo significativo, da lugar a pérdidas de audición, que si en un principio son recuperables cuando el ruido cesa, con el tiempo pueden llegar a hacerse irreversibles, convirtiéndose en sordera. A su vez, la exposición a niveles de ruido de mediana intensidad, pero con una prolongación mayor en el tiempo, repercute en forma similar, traduciéndose ambas situaciones en desplazamientos temporales o permanentes del umbral de audición. Los métodos de evaluación se realizan a través de análisis audiométricos y/u otoscópicos.

        Para una mejor apreciación de la relación de estos elementos, se recurrirá al análisis de tres casos particulares. Consideremos la situación de tres individuos expuestos a ruido de tráfico, a distintos intervalos de tiempo:

Efectos No Auditivos (Ir a Efectos Auditivos)

        Además de las afecciones producidas por el ruido al oído, éste actúa negativamente sobre otras partes del organismo, donde se ha comprobado que bastan 50 a 60 dBA para que existan enfermedades asociadas al estímulo sonoro. En presencia de ruido, el organismo adopta una postura defensiva y hace uso de sus mecanismos de protección. Se han podido observar efectos vegetativos como la modificación del ritmo cardíaco y vasoconstricciones del sistema periférico. Entre los 95 y 105 dBA se producen afecciones en el riego cerebral, debidas a espasmos o dilataciones de los vasos sanguíneos, además de alteraciones en la coordinación del sistema nervioso central; alteraciones en el proceso digestivo, dadas por secreciones ácidas del estómago las que acarrean úlceras duodenales, cólicos y otros trastornos intestinales; aumento de la tensión muscular y presión arterial; cambios de pulso en el electroencefalograma; dilatación de la pupila, alterando la visión nocturna, además de estrechamiento del campo visual.
        Las reacciones fisiológicas al ruido no se consideran patológicas si ocurren en ocasiones aisladas, pero exposiciones prolongadas (por ejemplo, el ruido de tráfico urbano) pueden llegar a constituir un grave riesgo para la salud. Se ha comprobado que en los sujetos expuestos al ruido, se produce un incremento significativo en la concentración de la hormona GH, que es uno de los principales marcadores de estrés. En todo caso, el estrés ambiental no es más que la respuesta defensiva del organismo a estímulos adversos.

Efectos Psicológicos

        La salud no debe entenderse sólo como ausencia de enfermedad, sino que, salud debe ser sinónimo de bienestar físico y psíquico. La Psicoacústica es un área que se dedica a investigar sobre las alteraciones psíquicas que provoca el ruido en tareas de vital importancia para el desenvolvimiento humano. Entre estas citamos el sueño, la memoria, la atención y el procesamiento de la información.

Cuadro resumen de los efectos fisiológicos y psicológicos
con cambios en los niveles habituales de ruido

EFECTOS EN EL SUEÑO
  Reducción de los niveles de ruido Incremento de los niveles de ruido
Registros
E E G
  • Crecen todos los estados de sueño
  • Aumenta la duración del sueño d
  • Crece la latencia del sueño REM
  • Crece el sueño REM
  • Decrece la duración del sueño d
  • Menor latencia del sueño REM
  • Decrece el sueño REM
Otros registros Fisiológicos
  • Correlación positiva entre la tasa cardiaca y los niveles de intensidad del ruido
  • Decrece el número de despertares
  • Mejor calidad subjetiva del sueño
  • Aumenta el número de movimiento

  • Peor calidad subjetiva del sueño
Post Efectos
  • Mejora del tiempo simple de reacción

  • Mejora en el rendimiento
  • Peor humor
  • Alteraciones en los tiempos de reacción
  • Disminución del rendimiento

Fuente: El Ruido en la Ciudad, Gestión y Control, 1990

Fuente:
Ruido y Ciudad

        La naturaleza por siempre ha constituido una fuente inagotable de sonidos, los cuales varían desde el punto de vista de la intensidad del sonido, desde el trinar de un pájaro o el flujo de una vertiente, hasta el estruendo de un trueno o una erupción volcánica, quedando de manifiesto su variedad timbrística y de intensidad. Pero sin lugar a dudas, los entornos civilizados superan ampliamente los ejemplos mencionados, ya sea en la cantidad de fuentes generadoras, como en la periodicidad en que se manifiestan.
        La totalidad de autores y estudios, señalan a los vehículos motorizados, como las fuentes de ruido de mayor trascendencia en las grandes ciudades del mundo. Los niveles y espectros del ruido están en función de diversos parámetros tales como: tipo de vehículos, carga transportada, condiciones de utilización, estado de la infraestructura urbana (naturaleza del pavimento, regulación del tráfico, estructura urbanística), estos últimos jugando un rol trascendental. De los parámetros anteriormente mencionados sin duda, la intensidad del tráfico es el parámetro de mayor relevancia.
        En segundo lugar dentro del ámbito del transporte están los aviones, utilizados frecuente y crecientemente por un gran número de personas y mercancías, por constituir un medio eficiente en términos de seguridad y rapidez, y por estar convirtiéndose cada vez más en vehículos de recreación.
        Por último tenemos los ferrocarriles, en los que la emisión fundamental de ruido no ocurre en los vehículos motrices, la mayoría eléctricos y por lo tanto silenciosos, sino, en la interacción entre ruedas y rieles, siendo dependiente de la velocidad de los trenes y su carga.
        Por otra parte, existe un segundo grupo de objetos del ámbito acústico, habitualmente conocidas en nuestro país como "fuentes fijas", y que dice relación con las industrias, talleres, centros de recreación, etc. En el caso de las industrias, se ubican en un principio en zonas periféricas, pero, con el rápido y desordenado crecimiento de las grandes ciudades, especialmente de las ciudades chilenas, vuelven a caer dentro del anillo urbano. En el caso de la pequeña y mediana industria y los talleres, están dispersas por toda la ciudad, produciendo un impacto indirecto de gran importancia sobre el ambiente sonoro, generado por el movimiento de materias primas, flujo de personas movilizadas y traslado de productos elaborados, además del impacto directo provocado por su funcionamiento.
        Otros costos acústicos asociados al progreso son las obras públicas y las construcciones, que con sus compresores, excavadoras, martillos neumáticos y vehículos pesados, producen niveles tan elevados que se transforman en motivo de frecuentes quejas.
        Por último señalamos los agentes de menor gravitación, de una variada gama de intensidad y de ocurrencia esporádica como: gritos de los niños que juegan en calles y parques, conciertos al aire libre, ferias y vendedores callejeros, sonidos de animales domésticos, fuegos artificiales, etc.
        Todas las fuentes de ruido que se han citado hasta aquí, y otras muchas más, contribuyen en mayor o menor medida al "ambiente sonoro" que caracteriza nuestras ciudades. Por este motivo, incluso en el caso de que en algún momento determinado, no nos consideremos afectados por un suceso acústico claramente identificable, siempre percibiremos un cierto rumor general, producido por la actividad global de la comunidad urbana en que nos encontramos y que solemos denominar, ruido de fondo.

El Ruido en nuestro País

        En nuestro país, y específicamente en el área metropolitana, se ha desarrollado un escenario particular que data de comienzos de la década del 50 y se establece de la siguiente manera:

        A todos los elementos antes mencionados, debe unírsele lo infructuoso de los esfuerzos destinados a planificar el crecimiento de la ciudad de Santiago, no por falta de iniciativas del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, sino que por las libertades que en este sentido tienen las municipalidades, las que pueden, sin muchas complicaciones, redefinir la zonificación o calificación de uso de suelo. Esta redefinición no siempre está acompañada de los estudios adecuados, que consideren los aspectos relacionados con la calidad de vida de las personas, y muchas veces corresponde a exigencias e intereses que tienen más que ver con lo económico que con la preocupación por cuestiones ambientales.
        En el "Estudio Base de Generación de Niveles de Ruido en Santiago", encargado por la Intendencia Región Metropolitana en el año 1989, se estimó que en Santiago, en esa época, aproximadamente 1.300.000 personas estaban sometidas a niveles de ruido considerados inaceptables por las normas de calidad ambiental internacionales, (nivel de ruido ambiental sobre 65 dBA, en un período de 24 horas, definido por el Dept. of Housing Urban Development de EE.UU. según la calidad normal de una vivienda sin tratamiento acústico). La creciente actividad y crecimiento de la capital, hace suponer que ésta cantidad ha aumentado.
        El resultado de una encuesta realizada en una de las comunas céntricas de Santiago, en 1990, reveló que el ruido es calificado por los vecinos como el principal problema ambiental. Los reiterados reclamos que reciben los Servicios de Salud del país relativos a problemas relacionados con ruido (más del 50% del total de denuncias efectuadas en Santiago son por ruido), son ejemplos de la relevancia ambiental actual existente en torno al tema de la contaminación acústica, que se extiende a través de todo el país junto con el crecimiento de las actividades industriales, comerciales, etc. y el desarrollo de las ciudades.

Apéndice

El sonómetro

        El Sonómetro es un instrumento diseñado para responder al sonido en aproximadamente la misma manera que lo hace el oído humano y dar mediciones objetivas y reproducibles del nivel de presión sonora. Existen muchos sistemas de medición sonora disponibles. Aunque son diferentes en el detalle, cada sistema consiste de un micrófono, una sección de procesamiento y una unidad de lectura.
        El micrófono convierte la señal sonora a una señal eléctrica equivalente. El tipo más adecuado de micrófono para sonómetro es el micrófono de condensador, el cual combina precisión con estabilidad. La señal eléctrica producida por el micrófono es muy pequeña y debe ser amplificada por un preamplificador antes de ser procesada.
        Varios procesamientos diferentes pueden aplicarse sobre la señal. La señal puede pasar a través de una red de ponderación. Es relativamente construir un circuito electrónico cuya sensibilidad varíe con la frecuencia de la misma manera que el oído humano, y así simular las curvas de igual sonoridad: Esto ha resultado en tres diferentes características estandarizadas internacionalmente, las ponderaciones "A", "B" y "C". Además de una o más de éstas redes de ponderación, los sonómetros usualmente tienen también una red "lineal". Esto no pondera la señal, sino que deja pasar la señal sin modificarla.
        Cuando se requiere más información, el rango de frecuencia de 20 Hz a 20 kHz puede ser dividido en secciones o bandas. Estas bandas tienen usualmente un ancho de banda de una octava o un tercio de octava (una octava es una banda de frecuencia donde la más alta frecuencia es dos veces la más baja frecuencia).
Después que la señal ha sido ponderada y/o dividida en bandas de frecuencia, la señal resultante es amplificada, y se determina el valor Root Mean Square (RMS) con un detector RMS. El RMS es un valor promedio matemático especial y es de importancia en las mediciones de sonido porque está relacionado directamente con la cantidad de energía del sonido que está siendo medido.
        La última etapa del sonómetro es la unidad de lectura que muestra el nivel sonoro en decibeles (dB), u otros como el dBA, que significa que el nivel sonoro medido ha sido ponderado con el filtro A. La señal también puede estar disponible en salidas AC o DC, para la conexión de instrumentos externos para un posterior procesamiento.
        Existen diversos tipos de sonómetros que se diferencian principalmente del grado de precisión que deben cumplir en relación a los valores que son capaces de medir. Ellos son los sonómetros tipo 0, 1, 2 y 3. El sonómetro Tipo 0 se utiliza generalmente en laboratorios especializados y sirve como dispositivo estándar de referencia. El Tipo 1, se utiliza tanto en laboratorio como en terreno cuando el ambiente acústico debe ser especificado y/o medido con precisión. El Tipo 2, es adecuado para mediciones generales en terreno y el tipo 3 se utiliza para realizar mediciones de reconocimiento.

El decibel

        El sonido más débil que un oído sano puede escuchar o detectar tiene una amplitud de una veinteava millonésima de un Pascal (20m Pa) - algo así como 5.000.000.000 veces menos que la presión atmosférica normal. Un cambio de presión de 20m Pa es tan pequeño que hace que la membrana del oído se deflecte una distancia menor que el diámetro de una sola molécula de hidrógeno. Sorprendentemente, el oído puede tolerar presiones sonoras de hasta un millón de veces más alta que ésta. Así, si medimos el sonido en Pa, terminaríamos con números muy grandes y poco manejables. Para evitar esto, se usa otra escala - el decibel o escala dB.
        El decibel es una relación matemática del tipo logarítmica donde si aumenta 3 dB un ruido, significa que aumenta al doble la energía sonora percibida. El umbral de audición está en el 0 dB, y el umbral de dolor en los 120 dB. Debido a que nuestro oído no responde igual a todas las frecuencias de un ruido, vale decir, que escuchamos mejor ciertos sonidos que otros dependiendo de su frecuencia, se definió el decibel A (dBA). Esta es otra unidad, basada en el dB, que es una aproximación de la percepción auditiva del oído humano y se obtiene mediante la utilización de un filtro incluido en el sonómetro de medición.
        La población en general está expuesta a niveles de ruido que oscilan entre los 35 y 85 dBA. Por debajo de los 45 dBA en un clima de ruido normal, nadie se siente molesto, pero cuando se alcanzan los 85 nadie deja de estarlo: por eso entre 60 y 65 dBA, para ruido diurno, se suele situar el umbral donde comienza la molestia. Para tener una idea, podemos establecer que en el ambiente de una biblioteca se tienen 40 dBA, una conversación en voz alta a un metro de distancia registra unos 70 dBA, el tráfico de una calle muy agitada sobrepasa fácilmente los 85 dBA al borde de la vereda, y el despegue de un avión a 70 metros de distancia son 120 dBA.

Fuente: Measuring Sound, Bruel & Kjaer, 1984.

NOTAS
1. www.conama.cl - CONAMA, Comisión Nacional del Medio Ambiente, Gobierno de Chile.