HISTORIA DEL CHARANGO
SEGUNDO CONGRESO DE CHARANGUISTAS
SEGUNDO CONGRESO DE CHARANGUISTAS
LA PAZ, BOLIVIA, OCTUBRE DE 1997 [1]
ORIGINAL, UNA PRODUCCIÓN PRESENCIAS


Presentación

A nuestra redacción llegó, en abril de 2001, un documento encontrado en Internet por un músico boliviano, colaborador espontáneo de Presencias.
        No puede haber dudas acerca de la importancia de lo planteado en el escrito, máxime cuando aparece el nombre de Ernesto Cavour que, además de ser autoridad mundial en la materia que nos ocupa, es un exquisito ejecutante de charango.


        El trabajo, a la hora de ser recibido, poseía innumerables errores de tipeo, ortográficos, sintácticos y formales. Es casi seguro que el texto no fue copiado sino dictado a alguien con escasos recursos idiomáticos.
        Teníamos dos caminos iniciales: dejarlo de lado o reformarlo. Obviamente nos inclinamos por la segunda opción. La fuente primera, el Congreso de Charanguistas, ya la conocíamos, verificamos luego, en El Diario de La Paz (no pudimos encontrarnos con una reproducción legible), la existencia de su publicación, tal lo apuntado dentro del mismo trabajo. Hemos respetado en casi todos los casos la ortografía de nombres aborígenes y de instrumentos musicales. Por último digamos que el estilo literario del documento fue preservado hasta donde nos fue posible, se han agregado una tabla y dos fotos.
        Para nosotros los datos aquí aportados son de altísima calidad, estamos seguros que se trata de una de las mejores monografías breves sobre la historia del charango.

Presencias de Música, Buenos Aires, septiembre de 2001 y mayo de 2003

Historia del charango

"Segundo Congreso de Charanguistas" y "Primer Encuentro Internacional del Charango" del 2 al 11 de octubre, La Paz, Bolivia, 1997

        Estos dos eventos fueron auspiciados por la oficialía mayor de cultura del gobierno municipal de La Paz, cuyo oficial mayor de cultura es el maestro José Lanza Salazar, y organizado por la "Sociedad Boliviana de Charanguistas" (S.B.C.) institución fundada el 6 de abril de 1973.
        Dentro del Congreso sesionó una Comisión que elaboró el documento "Historia del charango" que abajo reproducimos.

Introducción

        Para este trabajo, la comisión tomó como base fundamental los libros "El charango. Su vida, costumbres y desventuras" y "Los instrumentos musicales de Bolivia", ambos de Ernesto Cavour A. y editados por Producciones CIMA, La Paz, 1980 y 1994 respectivamente.

Ernesto Cavour, el charanguista boliviano

        Tomando en cuenta el recorrer histórico del charango, hemos considerado tres importantes períodos: el precolombino, el de la colonia y el republicano. En este escrito sólo referimos los dos primeros.

Origen del charango

Período precolombino

        Integrantes de esta comisión concluyen señalando que antes de la llegada de los españoles no existía el charango pero sí instrumentos cordófonos rústicos como el "arco musical" y el "llamador de tigres o remedo de tigre", instrumentos musicales que al hombre le servían, y le sirven hoy en día, para su subsistencia.


        En nuestras regiones cálidas podemos encontrar estos instrumentos con ejemplos claros en yanaiguas o sirionos, los chanes, los yuracares y los baures, hombres que habitan en las regiones bajas de Bolivia.

Período colonial

        En este período los españoles llegan a colonizar la región hoy conocida como América y en ese propósito ingresan, entre otros instrumentos musicales, la "vihuela de mano" (se decía vihuela de mano cuando se ejecutaba directamente con los dedos, y vihuela de peñola cuando se ejecutaba con plectro), cordófono parecido a la guitarra; vihuelas en tres tamaños fundamentales: pequeños, medianos y grandes, casi siempre con 5 cuerdas dobles porque ya en Europa se estaban dejando de usar las vihuelas de 6 y 7 cuerdas dobles. La vihuela tenía varias afinaciones y en proceso de fusionarse con la guitarra barroca que era de un solo tamaño, de cuatro cuerdas dobles y algo más pequeña que la guitarra actual.
        Estas vihuelas llegan a muchas regiones del nuevo mundo, tomando en poco tiempo características y acentos propios de los lugares donde se estableció, creándose tantos cordófonos como regiones pueblan la América morena; expandiéndose en los lugares hoy conocidos como México dando lugar al nacimiento de la jaranita, la jarana, el mosquito, la concha, la guitarra jarocha, la wapanguera, etcétera; Puerto Rico dando lugar al cuatro puertorriqueño (de 5 cuerdas dobles); Colombia dando lugar al nacimiento del tiple colombiano; en Panamá dando origen al socavón; Ecuador dando origen al bandolín; Chile dando lugar al nacimiento del guitarrón; Bolivia y Perú dando lugar al nacimiento del charango; a su vez Perú dando lugar a nuevos tipos de bandurrias, y Bolivia, por su lado, a más de una decena de cordófonos o charangos que los exponemos ligeramente en esta conclusión.

Algunos cordófonos a partir de la vihuela
México jaranita, jarana, mosquito, concha, guitarra jarocha, wapanguera
Puerto Rico cuatro puertorriqueño
Colombia tiple colombiano
Panamá socavón
Ecuador bandolín
Chile guitarrón
Perú bandurrias, charango
Bolivia charango, otros

        La llegada y el asentamiento de la vihuela de mano por estas regiones se confirma en las páginas escritas, por los cronistas de la época, como los cinco manuscritos que hay en La Plata, hoy Sucre -Chuquisaca- donde se tienen noticias sobre este antiguo instrumento; cinco documentos del archivo nacional: Libro Escrituras Públicas del escribano Aguilar realizado en 1568, folios 226 y siguientes. Este escribano refiere, concretamente, al acuerdo entre Juan de la Peña de Madrid y Hernán Vargas por el cual crean una escuela de danza y vihuela siendo este último el profesor del cordófono (del libro The music of Perú del musicólogo norteamericano Robert Stevenson. Este autor consiguió también el dato de la misma época, del escribano Bravo, en 1569, folios 29 y 148, y de Andrés Blishus, Revista Data, No. 7, 1561).
        Referencias del uso de la vihuela se hallan también en la portada de la Iglesia de San Lorenzo de la ciudad de Potosí, portada de piedra cuya construcción comienza en 1547 y termina en 1744, se puede apreciar allí, claramente, a dos sirenas que tocan vihuelas (¿charangos?), una con la mano derecha y la otra con la izquierda. Sus réplicas están en la portada de la Iglesia de Salinas de Yocalla, a pocos kilómetros de la ciudad de Potosí, esculpida en el año de 1747, donde también se ve a otra sirena charanguista; existiendo estas sirenas, asimismo, en la portada de la Catedral Mayor de Puno, Perú, esculpida en 1757. Llegando esta modalidad hasta la Iglesia de Pomata, Perú, donde se puede apreciar a una sirena tocando otra vihuela (¿charango?), ubicada en la bóveda del presbiterio de dicha Iglesia; evidenciando de esta manera la intercomunicación durante la colonia que estaba ligada al comercio y al traslado de minerales con destino al viejo mundo donde la región comprendida entre Bolivia y Perú se constituye como el área del origen del charango.
        Además, pueden apreciarse vihuelas en el cuadro "El triunfo de la inmaculada" que se exhiben en el templo de Jesús de Machaca y en otras obras que muestra la iconografía que nos ha dejado la colonia.
        Ernesto Cavour, charanguista e investigador, estuvo por muchos museos del mundo como los de Viena, Ginebra, París, Gamagori, Moscú, Quito, etc., donde notó que vihuelas y guitarras del siglo XVI tienen características físicas que se encuentran en los charangos.
        Con estos antecedentes podemos evidenciar que la vihuela de mano es precursor directo del charango, no sólo por sus características físicas, sonoras y tamaños, sino también por la difusión masiva del instrumento en la región de origen.

Se considera a Potosí como la cuna del Charango

        Bartolomé Arzans de O. y Vela se refiere a la opulencia de la ciudad de Potosí a consecuencia del Cerro Rico, descubierto en 1545, donde abundaba la plata a tal extremo que se decía que se podía hacer un puente de Potosí a España, fama que se extendió por todo el mundo y que a la postre convirtió a Potosí en una ciudad cosmopolita de gran importancia en el mundo. Este cronista escribe: "Los persas mandaban alfombras, Alemania los mejores aceros, Francia con sus sedas tejidas en oro y plata, Arabia con sus aromas" y continúa: "Llegando entre ellos magníficos músicos y payadores, quienes deleitaban al pueblo por las noches y en días festivos con sus intervenciones en las calles, teatros, serenatas, en plazas y festines invitando a la participación general donde cantaban y bailaban al son de sus guitarras y vihuelas". Instrumento que se adentró al nativo boliviano para perdurar en su corazón, dando origen al nacimiento del charango en una continuidad de la antigua vihuela de mano.

Según Caovur, sitio de nacimiento del charango

        Ampliando la documentación sobre la opulencia que tenía la ciudad de Potosí, datos que se encuentran en el libro "Los Instrumentos Musicales de Bolivia" de Ernesto Cavour A. y que la Comisión de Historia del charango del Segundo Congreso de Charanguistas se ha servido para esta conclusión, anotamos dos citas más. En el libro "Don Quijote de la Mancha" de Miguel de Cervantes Saavedra escrito en el año de 1605, segunda parte, capítulo 60, donde se compara a la ciudad de Potosí con Francia: "Los hace viajar por diversas partes del mundo y hoy está aquí y mañana en Francia y otro día en Potosí. La otra cita está ubicada en la segunda parte, capítulo 71, y dice: "Si yo te tuviera que pagar, Sancho, responde Don Quijote, conforme lo merece la grandeza y calidad de este remedio, el Tesoro de Venecia, las minas de Potosí fueran poco para pagarte".
        Por otra parte, existe un informe de 1670 generado por el francés Accarette para Luis XIV, en el que refiere a la forma de vida que se llevaba en la ciudad de Potosí, manifestando: "Todos están muy orgullosos y altivos. Yendo siempre bien cubiertos sea de brocados de oro y plata o de tela de escarlata y de seda, bordados de muchos encajes de oro y plata, sus casas son también ricamente amobladas, no habiendo nadie que no sea servido en vajilla de plata. Las mujeres de los hidalgos y de los buenos burgueses son muy reservadas, aún más que en España y salen de su casa sólo para ir a misa o, rara vez, hacer algunas visitas, o encontrarse en las fiestas públicas. La mayoría están dedicadas a una especie de vicio, el tomar coca. Ellas la mastican como nosotros el tabaco y eso las enardece y a veces las embriaga de tal manera que se puede hacer con ellas lo que uno quiere".
        Vemos con claridad, en estas citas, cómo Potosí gozaba de una opulencia incomparable gracias a la riqueza del Sumac Orko -Cerro Rico- en el que abundaba el oro y la plata, constituyéndose, en aquellos tiempos, como una metrópoli de suma importancia en el mundo. Mucho más importante que Londres o incluso París. En el año de 1610 la ciudad de Potosí contaba con 160.000 habitantes.
        En vista de que la iconografía muestra la existencia de la vihuela y que los cronistas escribieron sobre las actividades musicales en la ciudad de Potosí debido a su importancia, etcétera; concluimos que Potosí es la cuna del charango, cuyo origen se debe principalmente a que el hombre lugareño fabricó un instrumento cordófono parecido a la vihuela impregnando en su construcción y ejecución su sentimiento con características y acentos propios, modalidad que ha permanecido hasta nuestros días como lo demuestran los arrieros -comerciantes campesinos- que trajinan por todas las partes, circundantes a Potosí, llevando en sus manos al charango como un fiel y vital compañero de sus largas y penosas travesías. Asimismo, la fabricación "masiva" de charangos en centros urbanos es notoria: ciudad de Ayquile, Anzaldo, Betansos, etc. Por otra parte, Potosí es cuna del charango por llevar éste, en la región, diferentes modos de encordar, diferentes números de cuerdas y órdenes y variadas cajas de resonancia.
        Los artistas bolivianos, conocedores del arte de su ejecución, son los que han difundido al instrumento a nivel mundial.
        Al pueblo hermano del Perú se lo considera parte importante, como región situada dentro del área del origen del charango, por los datos iconográficos que hemos señalado.

Etimología del nombre

        La palabra Charango deriva de dos voces americanas: "Charanga" y "Charanguero". En el siglo XIX y comienzos del XX, al Charango también se lo llamaba Charanga tal como reza en citas de diferentes autores tales como Ricardo Palma (1833-1919), Jaime Mendoza (1872-1939), Víctor Varas Reyes (1930) y otros autores mencionados en los libros de Cavour.

Variedades de charangos tradicionales

        Se presume que los primeros charangos fueron construidos de madera laminada extraída de los embalajes de enceres que traían los españoles desde el viejo mundo, así como con maderas nobles que, por intercambio comercial, llegaban desde las partes bajas a las regiones altas. Posteriormente fueron trabajados con el caparazón del quirquincho (armadillo), en madera ahuecada y en otras variantes.

El charango de tatú (armadillo) o tortuga

        Estos caparazones se utilizan en Bolivia para hacer charangos, tipificando con esta modalidad, sobremanera, a este instrumento que tiene una enorme variedad de cajas de resonancia, tamaños y formas de afinar.
        La palabra charango ya estuvo difundida en el siglo XIX por tierras del Alto Perú (Bolivia) y Bajo Perú, siendo los investigadores extranjeros del siglo XX quienes mal usaron esta palabra cuando nombraron "charango" a cualquier cordófono hecho rústicamente con la caja de caparazón o concha de animal. Es así, que cuando vieron en México a la "concha" (cordófono tradicional mexicano hecho de concha de tatú) lo llamaron charango (La Musique des Incas et ses Survivances, de R. y M. D'harcourt, París, 1925). Cuando el investigador colombiano Octavio Marulanda escribió en su libro Folklore y Cultura General, Cali, Colombia, 1973, "en los Andes colombianos encontré a un campesino tocando una guitarrilla con la caja de un armadillo o tatú..." de inmediato el investigador Marulanda colocó en la organografía colombiana al charango (sólo porque la guitarrilla estaba hecha de tatú), nosotros pensamos que se trataba de un tiple (cordófono popular colombiano). Otro ejemplo; cuando el ingeniero Carlos Alberto Fernández Acevedo encontró en el libro "Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España", de Bernal Díaz del Castillo, soldado de Hernán Cortés, aquella historia de Don Gonzalo de Guerrero, quien hizo un gambarillo (especie de vihuela corta) utilizando la concha de wech (pequeño animal), este ingeniero Fernández, argentino, piensa desde ese momento que se trataba de un charango; queriendo dar a luz "sobre la historia del charango, considerando a México como la cuna de este cordófono andino[2]. Y es así que con estos malos entendidos siempre nos hemos tropezado.
        Los caparazones, tanto de armadillos -quirquincho, mulita, tatú, kalawato, kerka, etc., en lenguas nativas- como también de concha de tortuga, siempre han inspirado al hombre para hacer guitarras, guitarrillas, mandolinas, bandurrias, arpas, ¿sólo por eso van a llamar charangos a estos instrumentos?

Clases de charangos

        En base al charango tipo (36 cm. de la ceja al puente) encontramos charangos más pequeños, de sonoridad aguda tales como el maulincho, variedad de charangos pequeños y juguetes, etcétera. También encontramos charangos de sonoridad grave y honda en una gran variedad.
        Vale destacar que la habilidad artesanal del boliviano da rienda suelta a su imaginación por lo que al charanguito tradicional todavía no lo ha empadronado en uno, dos o tres tamaños, tal como ocurre con otros cordófonos populares que existen en el mundo. Existiendo una paradoja en el mundo urbano boliviano siendo el maestro Mauro Nuñez quien, inspirado en los cordófonos de cámara barrocos, propuso su "charangología" dando lugar a toda una familia de charangos donde se distinguen: soprano, tenor, barítono y bajo.

Reseña de charangos tradicionales

        Bolivia se caracteriza por tener una gran variedad de estos cordófonos que actualmente, en 1997, se encuentran vigentes a lo largo de nuestra amplia geografía. Así tenemos:

        Todos los charangos anteriormente mencionados se encuentran en plena vigencia.

Participaron de esta comisión

Ernesto Cavour (Bolivia), presidente. Daniel Navarro (Argentina), vicepresidente. Daniel Vallejo (Bolivia), secretario. José Llanos Murillo (Bolivia), vocal. Franz Valverde B. (Bolivia), vocal. Jorge Gajardo (Chile). Manuel Vargas (Chile). Guillermo Cuevas (Bolivia). Betty Suárez (Bolivia). Winner Candia (Bolivia). Rolando Goldman (Argentina). Horacio Durán (Chile). Mario Achu (Bolivia). Antonio Cadenas (Bolivia). Daiji Fukuda (Japón). René Bonifás (Bolivia). Carlos Vázquez (Bolivia). Fernando Arnez (Bolivia).

Firman todos los comicionados
Ciudad de La Paz, Bolivia, martes 7 de octubre de 1997

NOTAS
1. Documento preparado a partir de lo publicado por El Diario, La Paz, Bolivia, 1997.
2. En Presencias tenemos en línea el documento ¿Quién inventó el charango? en donde Fernández expone lo referido en este pasaje.