MERCADERES DE LUZ (IV)
LA CIENCIA TIENE SENTIDO
RITCHIE CALDER
SUDAMERICANA, BUENOS AIRES, 1958
Trad. Mario A. Marino "SCIENCE MAKES SENSE"


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4. El desafío para las artes

Existe, sin embargo, un desafío aún mayor para las artes: el desafío del público que la ciencia ha puesto a su disposición. Si el resultado no debe ser la vulgarización sino elevar el nivel de la apreciación popular, los libretistas, los poetas, los dramaturgos, los músicos y, especialmente, los artistas, tendrán que reexaminar sus propios valores y formas. La verdadera Edad de Oro de las artes llegará cuando los valores perdurables de la cultura no sean privilegio exclusivo de una élite culta sino que sean compartidos por la multitud.
        El divorcio de la ciencia y las artes ha creado otra falacia, la de que la instrucción científica en cierto modo invalida a sus "víctimas" para la apreciación o la exposición de las artes. Una encuesta entre hombres de ciencia revelaría que una gran proporción de ellos son buenos jugadores de ajedrez y buenos músicos. Lo primero era de esperarse porque la disciplina de la ciencia es una buena base para el ajedrez. Lo segundo puede sorprender a cierta gente, pero Einstein, el Kreisler de la Relatividad, y sir James Jeans, el organista del cosmos, son famosos ejemplos de los muchos que existen. Y en las filas de los científicos hay poetas, artistas y escritores. Y también filisteos.
        Dejando de lado la exposición, consideremos la apreciación, que es, por así decirlo, una realización cultural pasiva. Imaginemos que tres personas escuchan un cierto por radio. Una de ellas es músico, o sea que conoce la teoría y práctica de la música; la otra es un científico que entiende de propagación de ondas y de radiofrecuencias, y la tercera es un técnico que sabe cómo armar un receptor de radio. Una nota en falso echa a perder el concierto que están gozando. El músico quiere estrangular al primer violinista. El científico piensa en las manchas solares. El técnico cree que está fallando la fidelidad del receptor. Lo que interesa aquí no es cuál será la explicación correcta, sino que los tres aprecian debidamente y saben que algo ha deteriorado la música.
        Por supuesto, los científicos deberían tener acceso a las artes liberales del mismo modo que cualquiera debería tener acceso a las ciencias, pero, aparte de las preocupaciones de la especialización, no hay motivo por el cual la ciencia y el "fino saber" se excluyan uno al otro.