CONTINENTE PERDIDO
AGENCIA EFE
MÓNICA GARRIGA
AUSTRALIA, 30 DE JUNIO DE 1999
ORIGINAL


Estudian posible "Continente Perdido" en aguas antárticas

Algunos creen que podría ser la confirmación de las lucubraciones del filósofo griego Platón sobre la Atlántida, otros que se trata de Lemuria, "el continente perdido", pero cualesquiera que sean las razones, el altiplano submarino de las islas Kerguelen continúa atrayendo la atención de oceanógrafos y mitólogos de todo el mundo.
        Las leyendas sobre continentes perdidos y civilizaciones desaparecidas siempre han formado parte de la mitología y han estado sujetas a la fantasía de aquellos que se dedican a la literatura y el cine.
        Los científicos australianos Leah Moore, de la Universidad de Camberra, y Dietmar Muller, de la Universidad de Sydney, participaron recientemente en una expedición internacional que se ha propuesto estudiar "científicamente" este continente perdido en aguas antárticas, al sur del océano Índico.
        Ambos investigadores explicaron que el estudio se centró en el altiplano de las islas Kerguelen, al norte de la Antártida, una región clave para el conocimiento del clima de la era cenozoica y del actual cambio climático global. "La edad del continente que hemos explorado no da lugar a especulaciones respecto a civilizaciones perdidas", afirmó Moore, quien añadió que en Kerguelen "no se perdió ninguna civilización porque nunca la hubo".
        El altiplano submarino de Kerguelen se encuentra a unos 4.000 metros de profundidad en el océano Indico, en una zona donde el fondo medio es de 5.000 metros. Este supuesto continente se hallaría "delante del frente polar antártico y debajo de la corriente circumpolar antártica, dos elementos que afectan directamente al clima mundial y a la circulación del agua en la superficie", indicó Mueller.
        Según explicó a la científica de la Universidad de Sydney, las muestras extraídas durante la expedición al fondo marino de las Kerguelen contienen un conglomerado de guijarros de un tipo de roca volcánica que sólo se forma en la superficie.
        "Es evidente que las muestras extraídas forman parte de la corteza continental ya que, además, encontramos fragmentos de carbón, partes de troncos de árboles fosilizados y polen de plantas que crecieron hace más de noventa millones de años". La formación del altiplano de Kerguelen, que comenzó en el fondo del océano Indico, al norte de la Antártida, es, según los dos investigadores australianos, "uno de los ejemplos más espectaculares de una gran provincia ígnea, creada a partir del fuego".
        El proceso comenzó a partir de un penacho de material fundido con forma de seta, a unos 2.700 metros en el interior de la Tierra, que al expandirse produjo fracturas en la corteza por la que penetró el magma y surgieron volcanes. La expedición, a bordo del "Joides Resolution", un barco con un moderno equipo de perforación, tomó muestras de las secciones meridional, central y septentrional del altiplano, que parecen haberse formado en tres períodos distintos.
        La sección septentrional, la más cercana a la Antártida, comenzó a formarse hace unos ciento diez millones de años y, posteriormente, el continente antártico se desplazó lentamente, quedando pegado a la cabeza del penacho de material fundido, hacia el Polo Sur. De esta manera se produjo un enfriamiento del sur de la provincia que, gradualmente, se sumergió de nuevo, según las conclusiones de la investigación de la citada expedición internacional. Más tarde, un nuevo período de actividad volcánica -hace unos 95 millones de años- formó la parte central del altiplano de Kerguelen, que también quedó inmerso bajo las aguas antárticas.
        La fase final comenzó hace unos 35 millones de años, cuando numerosos períodos de actividad volcánica, aunque de menor intensidad que los de la anterior fase, formaron la provincia más "joven", al norte del altiplano.
        Los únicos lugares que quedan por encima del agua de este "continente perdido" son las islas antárticas de Kerguelen, administradas por Francia, y las australianas Heard y McDonald.