EL GRAN ECLIPSE
PRESENCIAS DE MÚSICA
REDACTORES PROPIOS
BUENOS AIRES, 20 DE SEPTIEMBRE DE 1999
ORIGINAL


Parte I   Parte II   Parte III

Por décadas quedará en nuestras retinas la imponente imagen del eclipse ocurrido el miércoles 11 de agosto de 1999. Este eclipse llevaba además un valor agregado, ser el último del milenio. Aunque sólo se vio en el hemisferio norte, todo el planeta habló y conjeturó sobre él. En Cornwall, Inglaterra, se juntaron cerca de un millón de personas para verlo y en el lago Balaton, Rumania, cuatro millones.
        Sin abundar en detalle sobre otras cifras, que serán comentadas en los dos artículos siguientes, es dable afirmar que se trata de un hecho, además de científico, notablemente social.
        Si por un lado se festejó su llegada, por el otro existieron síntomas de una civilización que no tiene nada para envidiar a sus más remotos antepasados. Veamos un breve listado que nos hará retroceder hasta lo indecible.

  1. Diez suicidios comprobados

  2. Más de cien mil personas orando al eclipse

  3. Personalidades proclamando el fin del mundo

  4. Sesiones especiales de "espiritualidad" para convocar las fuerzas del 'bien"


        Esta elemental síntesis nos demuestra lo poco que hemos cambiado y la imperiosa necesidad de seguir educando dentro de escalas de valores más profundas y estables.
        Presencias seleccionó dos documentos, un antes y un después. En ellos se da cuenta, con lujo de detalles, desde una interesante divulgación científica del hecho hasta el proceso vivido aquel día. La foto que sigue es una compilación de excelentes tomas obtenidas por observatorios europeos.