SOBRE LOS INTELECTUALES
PERIÓDICO ABC
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS, DIRECTOR DE ABC
ABC, 15 DE ABRIL DE 2000, ESPAÑA
ORIGINAL


«Los intelectuales y las teorías de validez general»

Los verdaderos intelectuales son aquellos que reflexionan sobre los graves problemas de fondo que afectan a las sociedades sin caer en la anécdota y cuyos diagnósticos disponen de una validez general. Francis Fukuyama, impugnado por unos pero considerado por muchos como de uno de los pensadores con más fibra de los últimos quince años, declara hoy en ABC que las sociedades con futuro serán aquellas que, además de demostrar gran flexibilidad política, sepan incorporar la inmigración como una energía positiva y humanista.

        Pareciera que el ensayista americano de origen asiático -autor de «El fin de la Historia» y, recientemente, de «La Gran ruptura»- estuviera pensado en España al formular tales aseveraciones. Porque los retos de nuestro país estriban, justamente, en dotar de la máxima flexibilidad a nuestro sistema político-institucional para neutralizar las tendencias centrífugas que se producen históricamente en España; y en encarar la inmigración -cuyos flujos hacia la Península no harán sino incrementarse- con un sentido positivo e integrador en el que pese decisivamente el argumento ético y la consciencia de nuestras propias limitaciones demográficas y culturales. Ambos retos no dejan de ser también columnas vertebrales de las políticas del futuro Gobierno del presidente Aznar, que tiene en la situación vasca -y en menor medida también en la catalana- una asignatura que los españoles queremos aprobar haciéndolo desde una flexible lealtad constitucional que se sustente en la consolidación del proyecto común por el que los españoles han apostado en las pasadas elecciones. La inmigración -el gran caballo de batalla de la Unión Europea- requerirá no sólo políticas concretas sino también un extraordinario cambio de mentalidad que tendrá que ser impulsado por las instituciones pero, acaso con más decisión y persuasión, por las instancias sociales con ascendencia sobre los ciudadanos.

        Fukuyama, como lo hiciera el pensador francés Jean François Revel en otra reciente entrevista en ABC, envía a la izquierda un lúcido mensaje: la necesidad de que recupere potencialidades para competir en una sociedad que ha esprintado en estos últimos años, superando los argumentarios estandarizados del socialismo. Si el autor de «La Gran Parada», el galo Revel, advertía de que la izquierda intelectual europea no había asumido en su integridad las consecuencias de la caída del muro de Berlín, el ensayista americano ensombrece el horizonte de esta opción ideológica que ha demostrado en el mundo occidental una capacidad de adaptación mucho menor -y sobre todo, escasamente sincera- a los nuevos modos de entender la política por los ciudadanos. Que han transitado de la militancia ideológica tradicional para decantar su voto a la exigencia en los medios y los resultados para abordar los problemas colectivos, desde una perspectiva que no es escéptica pero que evita sacralizaciones y la esclavización ideológica. Un nuevo relativismo de pensamiento y de sentimiento que los libera de las hipotecas ideológicas.

¿Quién dijo que los intelectuales sobraban en estos tiempos de pensamiento único y globalización?