AMBOS MUNDOS
REVISTA 'AQUÍ SE CUENTA', Nº 4
REDACTORES DE LA REVISTA
INDEC, R. ARGENTINA, 1999, indec.mecon.ar
ORIGINAL


La cuestión indígena se incorpora por primera vez en el diseño conceptual de un censo de población. Los cuestionarios del Experimental de Pergamino y de la prueba piloto de Clorinda incluyeron ambos una pregunta para la autoidentificación de la población indígena.
        El sitio más indicado para investigar qué recepción podría tener en la población esta pregunta fue un barrio de la ciudad de Clorinda donde se asienta una gran comunidad Toba.
Pensando en cómo sensibilizar a un público tan específico fuimos a Daviaxaiquí, otra comunidad Toba radicada en Derqui, provincia de Buenos Aires. Morita Carrasco, la antropóloga que colabora con el equipo de Diseño Conceptual en la cuestión indígena nos acercó a Valentín Moreno, Camachi, Clemente López y a otros miembros y representantes de esa comunidad, quienes grabaron para nosotros una serie de mensajes -en lengua Toba y en castellano- animando a la gente de Clorinda a autoidentificarse.
        Con ese material preparamos un micro entregado en Clorinda para su difusión en las radios locales; complementariamente desarrollamos un afiche con un slogan bilingüe.
        No sólo por su carácter participativo sino porque constituye un primer avance en estrategias específicas de comunicación sectorial, consideramos que ésta ha sido una experiencia central para la futura campaña del Censo 2000.
        Aquí están los puntos de vista de nuestra entrevistada sobre tres facetas del Incidente Clorinda. La entrevista data del 19-11-1999.

Entrevista a Morita Carrasco

¿Cómo evalúa la preparación de la campaña de sensibilización para el barrio de Clorinda?

        Para hablar sobre esto habría que ir un poco atrás.
        Las cosas que nosotros -y cuando digo nosotros digo un grupo de gente Mapuche o no Mapuche que nos juntamos para pensar la incorporación de la autoidentificación indígena en el censo del 2000- entendimos que eran claves para relevar esta variable fueron:

Morita Carrasco en pleno censo

        -Divulgación de una campaña en forma exhaustiva y prolongada en el tiempo a través de los medios oficiales que llegan a todo el país: Radio Nacional y ATC. Pensamos que debe hacerse una campaña intensa a partir de este año. Quizás algo parecido a lo que se hizo con el Censo Agropecuario, o a las campañas que hay ahora acerca de los derechos de los niños.
        -El otro tema es la capacitación de los censistas y de los capacitadores de los censistas. En un tema tan delicado, que ha sido generador de tanto prejuicio al interior de la Argentina, nos parece importante desbloquear todo lo que haya de prejuicio y rechazo hacia el Otro, y encontrar un lugar donde los mismos indígenas puedan situarse, que los aliente a verse como un pueblo cada vez más digno, muy valorado desde afuera y también al interior de su propio pueblo.
        Por último, aunque no menos importante, mostrar cuántos son va a permitir desmitificar la idea de que la Argentina es un país blanco y culturalmente homogéneo.
        Estos puntos son los que nos movilizaron.
        Entendemos que una parte del trabajo es responsabilidad de las organizaciones y las comunidades indígenas. Son ellas quienes deben aprovechar esta instancia del censo para armar su propia campaña de difusión dándole los contenidos que se les ocurran. En este sentido se trata de una movilización política y cultural.
        Pero otra parte le toca al Estado y aquí es donde entendimos que podíamos ofrecer nuestra experiencia para que sus organismos encaren la campaña de la manera en que creemos que llegaría mejor a todos.
        Con ese ánimo nos acercamos... yo creo que ni siquiera nos acercamos: mencionamos cuáles eran nuestros puntos de vista respecto del tema y después encontramos que había receptividad por parte del INDEC para hacer algo en forma conjunta y participativa.
        Sin embargo, esto se advirtió recién al final.
        Yo tengo que confesar que cuando íbamos en la camioneta hacia Derqui, hacia la comunidad Daviaxaiquí, no tenía muy claro todavía qué iba a pasar, ni tampoco sabía hasta dónde llegaba el grado de compromiso del INDEC con el tema. Pero me sorprendió gratamente la buena disposición para manejarse en el campo por parte de todos los que fuimos a Derqui. Y aquí quiero decir que me gustó mucho la actitud del chofer de la traffic, quien aunque parezca que no participó del trabajo, mostró un compañerismo y camaradería inesperados, al menos para mí, en el buen sentido de colaborar para que las cosas salieran bien. Inclusive cuando entré al lugar donde estábamos por grabar lo vi allí sentado como un observador "participante", y me gustó esa actitud de él porque ayudó a crear un clima amistoso y cordial que es indispensable para poder realizar un buen trabajo. Después nos manejamos muy descontracturados.
        Yo había estado dos veces antes y había charlado con los miembros de la comunidad sobre la posibilidad de que hicieran un aporte en idioma Toba para la campaña de Clorinda. Entonces cuando llegamos fue más fácil. También fue muy bueno que espontáneamente se involucrara en nuestro trabajo el que es en este momento Jefe de la comunidad o presidente de la comisión vecinal. Nos recibió, nos ofreció su colaboración y nos acompañó durante los primeros momentos para ratificar con su presencia el compromiso que la comunidad asumía con el INDEC.
        Hay que destacar también que hubo un trabajo previo entre indígenas [1] durante las dos semanas anteriores y en ese sentido tenían ya alguna idea de por qué estábamos allí. Pero lo que fue maravilloso en el tiempo que estuvimos en Daviaxaiquí es que había dos ancianos, uno de Formosa y otro de Chaco y los dos, que tienen mucha fuerza desde la identidad cultural, fueron poniendo las bases de lo que después sería el diálogo entre todos. Y lo más hermoso es que a ellos se sumó un joven, secretario de la comisión vecinal que, desde la mirada de los jóvenes, fue acompañando esa base de los viejos con una mirada hacia el futuro. Así, sin haberlo calculado, se armó lo que nos proponíamos: mirar toda la cuestión de la historia y de la identidad desde el pasado pero proyectándola hacia el futuro, que es lo que creo que importa en última instancia, como meta del porqué identificarse como indígena. Y eso lo advirtieron ellos y lo expresaron allí.
        Fue muy grato. En algún momento comenzaron a aparecer cosas que sirvieron después para clarificarnos a nosotros mismos sobre cómo deben ser los mensajes en un a campaña de este tipo. Como por ejemplo los mensajes que se transcriben en idioma Toba: esos mensajes no se armaron en un escritorio, fueron frases surgidas durante el diálogo generado en el contexto de nuestra entrevista. Y nada de esto hubiese sido posible si no se hubiera creado un clima respetuoso y cordial entre todos los que participamos, como dije, desde el chofer hasta los niños que andaban por ahí revoloteando y que nos hacían temer, al menos a mí, que la grabación no saliera bien.
        Si nuestra llegada al campo hubiese sido bajar con el equipo, o sacar el grabador, y pretender ahí tomar un mensaje, ya sea en castellano como en idioma, no lo hubiésemos podido hacer porque no hay un vínculo de simpatía y de camaradería con la gente. Esto es importante que se tenga en cuenta para cualquier futura campaña. En el mismo sentido, las personas importan mucho; nosotros estamos acostumbrados a vivir en una ciudad entonces hablamos de una manera, nos apuramos, tenemos metas concretas, fijas, conocidas, manejables y tiempos cortos para lograrlas. Entonces 'metemos pata' cuando queremos alcanzarlas y eso desconcentra a la gente, le hace perder su posibilidad de intervenir, de comunicarse.
        Por eso digo que se debe tener mucho cuidado en elegir a las personas idóneas para hacer cada trabajo. Es un punto que hay que cuidar.
        Al margen de lo observado en Daviaxaiquí tengo que decir que el producto terminado, tal como quedó para ser transmitido por radio, también me sorprendió. Yo no sabía qué iba a hacer el INDEC con lo que se había grabado y la edición resultó, para mí, muy prolija. No puedo decir exactamente qué es lo que se habla en idioma Toba porque hay una interpretación que el propio hablante hace en castellano y posiblemente no coincida en un cien por cien con lo hablado en idioma Toba. Pero sería interesante guardar este material para difundir más adelante cuando se decida encarar una campaña a nivel nacional.
        Y después también me sorprendió el afiche, me gustó. Lo único que siento es que sea tan caro porque no se pudo reproducir en cantidad y yo personalmente me sentí limitada; lo que normalmente se hace cuando se trabaja con la gente es primero devolverlo a la gente y después compartirlo con otros; y no había para compartir. Eso no solamente es contraproducente sino que no es muy ético ¿no? porque ellos han ofrecido su colaboración y a nosotros nos corresponde hacer una buena devolución. Yo estuve viendo en las fotocopiadoras de la zona, que me cobran $1,50 (un dólar y medio) si duplico en cantidad y sale bastante bien. Me gusta más como sale la fotocopia que el afiche mismo así que les dejo a ustedes la inquietud para duplicar y repartir.

¿Qué pasó con el material radial y los afiches pensados para Clorinda? ¿Nota alguna diferencia entre hacer y no hacer campaña al momento de examinar qué recepción tuvo la pregunta entre la gente?

        Yo no vi ningún afiche en Clorinda y por lo que conversé con la gente ellos tampoco habían escuchado noticias en las radios. Me sorprendió por ejemplo que en la escuela, que era la escuela del barrio Toba, no hubiese no digo un afiche, sino por lo menos cinco afiches pegados en las ventanas. Porque en este barrio hay mucha movilización, hay madres que hacen comida en la escuela para todos los niños, hay cooperadora escolar que se puede aprovechar para hacer difusión. Estas cooperadoras están integradas por los padres de los niños y sería sencillo realizar ahí una campaña de divulgación. No sé por qué la directora de la escuela no hizo esto que hubiese sido muy sencillo. Hay también comedores comunitarios y allí se podría haber hecho lo mismo. Faltó entonces esta parte de la difusión, posiblemente por el escaso tiempo de que se dispuso.
        La gente no estaba informada. Llegábamos a las casas y la gente no sabía qué estábamos haciendo. Las censistas tampoco explicaban a qué íbamos con lo cual simplemente a veces, derecho viejo, empezaban a hacer las preguntas. Si comparamos con el resultado de la entrevista en Daviaxaiquí vemos qué importante es preparar el "contexto de la entrevista" para lograr la cooperación del entrevistado, derribar prejuicios y malentendidos y obtener así los mejores resultados.
        En un caso el censista dijo "estamos haciendo un censo", pero esta explicación es insuficiente. Entonces nuevamente, después de la experiencia de la observación en Clorinda, notamos que es fundamental hacer una buena campaña de difusión, como decíamos al principio: prolongada, intensiva, exhaustiva, hasta que la gente se canse de oírla. ¿O no pasa por eso cuando lo que se transmiten son mensajes partidarios durante una campaña política? Pero, por otra parte esto es un hecho histórico, no? y yo no entiendo por qué las autoridades nacionales no lo ven así. Es el momento oportuno que Argentina tiene para darse cuenta de la riqueza cultural de su población ¿cómo no explotan esa vertiente? Hoy, que el multiculturalismo es un poco la consigna o el lema del concierto de países del mundo, no me explico cómo Argentina no hace campaña con su propio multiculturalismo; digo hasta con un tinte si se quiere demagógico, para explotar positivamente sus potencialidades. Porque realmente aquí hay mucha gente que puede aportar muchísimas cosas a este enigma que es Argentina. Se nota que falta. Y falta -a mi entender- porque las autoridades no se han dado cuenta todavía de lo que significan los pueblos indígenas como riqueza cultural, como riqueza para la sociedad. No estoy pensando en las cuestiones que generalmente se piensan en un censo: establecer correlación entre población y NBI; clarificar cómo está compuesta la comunidad nacional para, a partir de allí, diseñar políticas públicas. Esto ya sabemos que todos los censos lo hacen, es uno de los objetivos y ojalá con éste se pueda finalmente saber y hacer esa correlación en relación con los pueblos indígenas. Pero hay otra cuestión más, que es lo que decíamos recién: darse cuenta que tenemos una riqueza humana fundamental. Entonces, ¿por qué no atender también a este tema cultural? Yo creo, tal vez por lo que estoy viendo que este asunto de la autoidentificación recién comienza y me parece bárbaro que pueda salir en la revista de ustedes. También nosotros estamos pensado que debe salir en todos lados, que se debe mostrar en ámbitos académicos, en los medios masivos de comunicación, y hay indígenas que ya tienen armada una campaña propia de difusión.
        Hay que "meterle pata" con la difusión porque es lo único que va a garantizar que se haga medianamente bien, y yo no he notado que esto haya ocurrido. Por ejemplo, uno sabe que va a haber un censo nacional porque ha habido una campaña previa; ha escuchado o ha visto en la TV que el día tal se tiene que quedar en la casa porque va a pasar el censista. Bueno, esto no pasó en el caso de la prueba experimental. La gente no sabía. Realmente lamento que fuera así, no sé por qué sucedió porque el material que se produjo me parece que es de primera.
        Pienso que ese mismo material se debería haber difundido durante toda la semana por lo menos, pero no sólo en Clorinda sino en toda la provincia porque hay mucha gente que se mueve permanentemente entre las comunidades indígenas y con el solo hecho de saber que va a ocurrir cualquier clase de evento en una comunidad tal, si un miembro de esa comunidad está en otro lugar y lo sabe, se moviliza para llegar porque no quiere quedar afuera. Esto no ocurrió aquí. Desde mi punto de vista es una pena, porque yo entiendo ahora el censo como una movilización política. Y desde el punto de vista de la información a recoger, también lo siento como una pérdida porque por ejemplo me quedan dudas sobre si la cédula va a reflejar la cantidad de gente que pertenece a un pueblo indígena. Lo que yo advertí en un momento de la entrevista es, primero, que no se preguntaba sobre la identidad; el censista simplemente la asignaba en función de su experiencia. Ese es un barrio que se llama el barrio Toba y bueno, todos son Toba para el censista. Era Toba el jefe del hogar pero no sabemos si la nuera, que vive en el hogar, es Toba. Puede no serlo. Si hubiese habido una buena campaña donde la gente además supiera que era bueno que se notara que dentro del barrio había diferencias, también hubiera exigido -como lo pretendíamos nosotros- que el censista marcara en el globito de la cédula censal la identidad a la cual pertenecía cada uno. Se notó que la gente no estaba enterada porque si lo hubiese estado, realmente hubiera controlado al censista para que lo hiciera bien.
        Esto es notable cuando va el agente sanitario, por ejemplo; ellos siempre miran qué hace el agente sanitario: qué anota, dónde anota y especialmente mi experiencia con los Toba muestra que controlan mucho a los maestros porque los maestros le faltan mucho el respeto a los Toba. Les faltan el respeto por ejemplo porque a sus hijos les enseñan menos de lo que le enseñan a los hijos de los criollos. Porque hay un prejuicio que dice que el niño Toba aprende menos o aprende mal o que no le importa la escuela, y si no le importa "¿para qué le voy a enseñar?". Los padres de los niños llegan a nosotros, los que estamos en el campo, que no tenemos nada que ver con la educación, y nos dicen: "hoy mi hijo no hizo nada, yo me fijo en el cuaderno y me doy cuenta de que no hizo nada".
        Entonces: tienen esa inclinación a controlar que los funcionarios del Estado hagan bien su trabajo, y los funcionarios del Estado no lo saben. Los agentes del Estado no saben que cada persona en una comunidad indígena no sólo tiene la capacidad sino la motivación para controlarlos. No se dan cuenta de eso. Como están tan acostumbrados a manejarse con mucho dominio de las relaciones, en general no les preocupa.

¿Cómo evalúa la pregunta en sí y qué problemas le parece que tiene?

        La pregunta en sí, cuando la vi en la cédula y la volví a leer, no me gustó mucho, porque bueno, hay algunas cositas que no me gustan: descendencia, reconocimiento. Ahí había algo que no me satisfacía mucho.
        Todo lo demás me encantó: esa franja horizontal con los nombres de los distintos pueblos me encantó. Me pareció que está bien puesta.
        Ahora bien, si tengo que hablar de lo que pasó en Clorinda, primero habría que hacer una descripción de cómo ocurrieron las entrevistas y después ver si funciona o no la pregunta. Si no funcionó, puede que tengamos que buscar la explicación en la manera como se desarrolló la entrevista censal. Digo esto porque si, como vimos, al llegar a una casa no se decía qué se iba a hacer, ni qué significaba este censo, ni qué diferencias tiene con respecto a otros censos nacionales... el fracaso de la pregunta era muy probable. Y si al hecho de que se incluyen dos nuevas variables le sumamos que no había habido difusión previa, arrancamos mal para medir en qué medida la pregunta funciona o no.
        Claro que había algunos que sí sabían, no sé muy bien cómo se habían enterado pero sabían, tal vez porque una vez que comenzaron a moverse los maestros se fue sabiendo en el barrio. Entonces en la siguiente casa adonde íbamos ya sabían; en las primeras tal vez no. Sin embargo eran casas muy cercanas a la escuela. En la mayoría de las entrevistas tomé citas textuales y advertí que ocurrían dos cosas:

1. el censista no formulaba la pregunta en los términos en que estaba enunciada en la cédula. No leía la pregunta o bien porque lo consideraba innecesario pensando que la identidad de los miembros de un barrio Toba es por supuesto Toba, o porque eran demasiados nombre y se cansaba de antemano.

2. el censista intentaba traducir las preguntas a un lenguaje comprensible para la gente y en ese caso minimizaba o soslayaba la lectura de los nombres de los pueblos adjudicando él directamente la identificación, sin tener en cuenta que el criterio es la autoidentificación. Problema grave a tener cuenta por las autoridades del INDEC: no sólo se debe afirmar que los datos están protegidos sino que el criterio en este caso no es el del entrevistador sino el del entrevistado. Y nuevamente aquí se torna imprescindible hacer un trabajo profundo de difusión y capacitación. Por eso hablamos de la capacitación de los capacitadores, porque en todo momento debe primar lo que las personas piensan sobre sí mismas y no lo que los demás piensan sobre ellas. Y aquí también es fundamental que los capacitadores se informen sobre los pueblos indígenas y originarios que hoy existen en Argentina para así poder transmitirlo a los censistas. En una palabra la capacitación no debe ser sólo para censistas sino también para capacitadores. Y en este particular es insustituible el protagonismo de los pueblos afectados.

        Algo que observé en sentido positivo fue que aunque se leyeran mal los nombres de los pueblos, al escucharlo, el entrevistado primero prestaba atención y luego se sonreía al escuchar el nombre de su pueblo, a pesar de que el censista lo le daba la chance de ser él quien pudiera autoidentificarse.
        La actitud del entrevistado era muy interesante porque en muchos casos se lo veía muy presionado por la situación, como arrinconado frente a tantas preguntas, y sobre todo frente a esa actitud del censista de contestarlas antes que él, de apurarse a responder todo antes que él, o haciendo preguntas por la negativa, "vos no tenés... no?"; "aquí no hay... no?"
        Sin embargo, cuando llegaba a la cuestión en sí, en los casos en que se leía la pregunta, la gente prestaba mucha atención, porque si bien no se conocen todos, tienen idea de que hay otros pueblos indígenas. Entonces escuchar era importante.
        Si algo positivo puede extraerse de esta experiencia es que durante su transcurso fueron surgiendo algunas ideas de cómo se puede mejorar la cuestión de la pregunta, viéndola no en forma aislada sino en el contexto de la entrevista.
        No sé si será factible para el INDEC hacer modificaciones, ni cuánto se puede cambiar, pero sí me parece muy factible implementar ciertas modificaciones en la capacitación y la difusión.
        Una idea puede ser adoptar un criterio regional. Esto es, donde sabemos que existen principalmente miembros de ciertos pueblos, habilitar al censista para que mencione sólo esos nombres. Claro que esto no se puede hacer en las ciudades, ni en las capitales como Buenos Aires, Córdoba. Santa Fe, donde uno tiene que estar más abierto a detectar migraciones internas. Pero en algunas regiones por ejemplo la Patagonia uno puede suponer que la población aborigen es Mapuche, Tehuelche, Ona o Rankulche. Digo esto porque lo que se aprecia es que el censista no advierte el valor que tiene registrar bien esta pregunta. Ahí es donde tienen que incidir la concientización y la capacitación: en que el censista tenga ganas de sacar la mejor respuesta posible, que se esmere, que se esfuerce porque el objetivo es buenísimo!!! Y si pudiéramos hacer que los capacitadores también lo sintieran de esta manera, como para que pudieran ir bajando este sentimiento a aquellos a quienes capacitan... sería mejor todavía.
        Hacia ese punto creo que tenemos que tender con la difusión y la capacitación. Porque entonces, en lugar de sentirlo como una carga, como algo pesado y tal vez superfluo -que fue lo que yo visualicé que sentía el censista cuando tenía que hacer esta pregunta- lo sentiría de otra manera.
        Después hay una cuestión más técnica de formulación de la pregunta, que a mí me gustaría discutir en algún momento con los técnicos del INDEC y sobre todo con las organizaciones indígenas que trabajaron en su formulación; algunas cosas se han hecho de una determinada manera porque es lo políticamente correcto pero deberíamos seguir discutiendo esos temas porque la cuestión de lo políticamente correcto nos puede obstaculizar hacerlo mejor. Habría que trabajar un poco más algunos conceptos.
        Finalmente, hay problemas en la cédula que tienen que ver con cuestiones generales: le son difíciles tanto a un indígena como a un no indígena.
        La temática indígena y la cuestión de la discapacidad, que es la otra pregunta diferente que aparece en el censo, están al comienzo de la cédula. Esto me parece muy bueno porque después viene toda una serie de preguntas de infraestructura o algunas de dinámica de población y otras que tienen más que ver con cuestiones de ciclo vital. Por esta razón, por la ubicación que tienen las preguntas cualitativamente más importantes es que nuevamente se hace indispensable tener una excelente difusión y una excelente capacitación. Porque de cómo se arme la entrevista dependerá la calidad de los resultados. Algunos indígenas han opinado que se trata de preguntas muy íntimas que requieren de la creación de un clima de confianza entre el censista y el censado, cosa que no ocurre al comienzo de la entrevista.
        Otras personas presentan problemas técnicos que creo proceden de la necesidad de elaborar un cuestionario lo más positivo posible, es decir, metodológicamente impecable.
        Como reflexión final me pregunto: además de una buena pregunta, ¿qué otras herramientas tenemos para lograr una buena calidad? Tal vez a ustedes se les ocurra otra, pero a mí me parece que las únicas herramientas discutidas y disponibles son estas dos: difusión y capacitación.
        Si queremos buena calidad en las respuestas hay que trabajar en otro nivel, y creo que en este momento se trabaja más en lo metodológico o en la técnica de construcción de la cédula que en aquellos renglones. Yo creo que hay que hacer al revés. Hay que invertir más energía, los mejores recursos humanos y más dinero en esas dos cosas para lograr una buena calidad. Es otra perspectiva. En términos de la capacitación me parece indispensable aplicar una metodología como la que usamos en Daviaxaiquí: trabajando en cooperación con los recursos humanos indígenas de cada lugar. Esto es lo que hay que tratar de movilizar.
        Ahora viene la Prueba de Validación. Mi pregunta es: ¿cuándo y cómo se va a trabajar para preparar mejor la prueba? ¿cómo se piensa hacer? Habría que revisar eso para ver si lo que se hizo en esta observación del censo experimental tiene alguna posibilidad de incidir para el diseño de la prueba de validación y a su vez para que pueda, a partir de allí, continuar haciendo aportes para el censo del año que viene. A mí me interesa fundamentalmente el Censo 2000 en primer término; después se pensará en el diseño, con todo lo que se va adquiriendo como experiencia, de un censo indígena. Pero en principio esto es lo que hay que tratar de mejorar.
        Para armar la campaña recomendaría una metodología igual a la empleada en Daviaxaiquí, no para cada provincia (aunque sería lo ideal) pero sí para cada región. Sería bueno que el INDEC se comprometiera a armar una campaña global y otra regionalizada, que incorpore textos en idioma indígena allí donde esos idiomas prevalecen. Me parece indispensable hacerlo así. Si, como yo lo pienso, la experiencia en Derqui fue muy valiosa, mi sugerencia sería pensar en armar algo similar para la siguiente región y, en todo caso, para la Prueba de Validación.
        Y seguidamente, diseñar una campaña general. Quizás se podría ir pensando en algo similar a Derqui elaborado en Buenos Aires con los representantes indígenas que viven en esta ciudad. Hay mucha gente viviendo en González Catán, Ezeiza, Dock Sud, Quilmes, Florencio Varela; etc. Aquí cerca viven: Toba, Mapuche, gente de la Pampa, Chiriguanos, Mbyá -guaraní emigrados de la provincia de Misiones, Kollas... vean si con todo este caudal humano no se puede armar de vuelta una experiencia similar a la de Derqui. Eso hay que hacer, tratando de no perder tiempo porque si no, siento que viene todo el verano y después va a ser demasiado corto el tiempo hasta el censo general. Hay que trabajar mucho en la TV y en la Radio, hay que usar la Radio Nacional y si Radio Nacional ahora va a ser una radio cultural, con mayor razón. El mensaje cultural debe ser multicultural. Y hay que aprovecharlo.

NOTAS
1. Luego de las primeras reuniones que tuvimos para debatir el Censo 2000 se formó un equipo de Comunicación integrado por miembros de pueblos indígenas y originarios en Argentina, con el objetivo de promover una campaña de movilización política y cultural interétnica a nivel nacional.