ENCUENTRO CON LA CULTURA MOCHE
DIARIO 'CLARÍN DIGITAL'
THOMAS H. MAUGH, LOS ANGELES TIMES
DIARIO 'CLARÍN', 16-FEB-2001, ARGENTINA
Trad. CECILIA BELTRAMO


Arqueólogos de la Universidad de California descubrieron tres tumbas intactas, de 1.500 años de antigüedad, en una pirámide de la civilización preincaica moche.
        Cada una de las tres tumbas estaba acompañada de una tumba en miniatura que contenía una estatuilla de cobre representando al muerto, y también versiones en miniatura de los objetos de la tumba, representación que nunca se había observado en ninguna otra cultura, ni siquiera en las cámaras egipcias, que eran las más elaboradas.


        Lo que resulta aún más asombroso es que los tres muertos, y otros dos jóvenes, que aparentemente habrían sido sacrificados, eran verdaderos gigantes entre el pueblo moche -o mochica-, que se caracterizaba por su baja estatura y cuyo imperio floreció en las planicies desérticas entre los Andes y el Pacífico entre los años 100 y 800 de nuestra era.
        "Hicimos excavaciones en más de 350 tumbas moche", señaló el arqueólogo de la UCLA Christopher B. Donnan, que dirigió el equipo. "Pero ni yo ni mis colegas habíamos visto nunca nada parecido a lo que hallamos aquí".
        En menos de quince de las tumbas que se habían descubierto anteriormente había oro y plata. En estas tres tumbas los hay. Y una de ellas contiene cantidades inusuales de metales preciosos, lo cual indica que su ocupante era una persona poderosa. Se estima que las tumbas y los objetos que contienen darán a los arqueólogos nuevas perspectivas sobre las creencias religiosas de los moche, señala el arqueólogo Steve Bourget, de la Universidad de Texas en Austin.
        Otro de los puntos importantes del hallazgo es que las tumbas pertenecen a las primeras épocas del imperio moche. La mayor parte de los descubrimientos anteriores correspondían al último período de este imperio.
        "Sabemos qué pasó al final (del imperio moche), pero lo que pasó al principio es un misterio", declaró Carol Mackey, especialista en la cultura moche. "Es muy importante encontrar el principio y el fin de algo".
        Los moche eran un pueblo eminentemente agrícola que probablemente se haya trasladado a la planicie peruana procedente de América Central. Utilizaron los ríos para crear una red de canales de irrigación y cultivaron maíz, legumbres, ajíes, papas y calabaza. También se alimentaban de patos, llamas y pescado.
        La cultura moche se destacó por su sofisticación: levantaban grandes pirámides de ladrillos de barro secados al sol, donde luego depositaban a sus muertos ilustres. También creaban espléndidos objetos de oro, plata y cobre. Si bien aparentemente no tenían una lengua escrita, sus objetos están decorados con escenas de caza, pesca, lucha, castigos, relaciones sexuales y elaboradas ceremonias.
        Su desaparición de la región todavía tiene aristas misteriosas, pero muchos especialistas consideran que se debió en parte a una prolongada sequía a la que siguió una serie de inundaciones. Finalmente, los incas los reemplazaron en la región.
        Las nuevas tumbas se descubrieron en Dos Cabezas, el primer gran asentamiento de la antigua cultura moche. Esta localidad se encuentra en la desembocadura del río Jaquetepequa, unos 60 kilómetros al sur de Sipán, donde se habían hallado tumbas aún más elaboradas en la década de 1980.
        El equipo de Donnan empezó a trabajar en Dos Cabezas en 1994. En un primer momento, se dedicaron a explorar y conservar las tumbas abiertas que ya habían sido objeto de saqueos. Los integrantes del equipo también descubrieron un barrio de pescadores y un enclave de granjeros que se remontan al primer período moche.
        El equipo busca los talleres y herramientas que expliquen cómo los moche construyeron los objetos sofisticados que se hallaron, declaró Alana Cordy-Collins, de la Universidad de San Diego, pero agregó que hasta ahora no tuvieron éxito.
        Donnan descubrió la primera tumba durante el verano de 1997. Contenía un hombre adulto y una joven de quince años que yacía a sus pies en posición transversal. El hombre había sido sepultado con un tocado cilíndrico de metal y un adorno de oro en la nariz.
        En las esquinas de la tumba se hallaron cuatro cerámicas "verdaderamente increíbles", dijo Bourget. "Se trata de piezas de museo", agregó.
        Una es un murciélago de cerámica blanca, otra representa un lobo marino negro, otra es un cóndor rojo y la última es la figura de un búho marrón. El murciélago se relaciona con los sacrificios humanos, señaló Bourget. El lobo marino tiene que ver con la víctima de un sacrificio. El búho se asocia con la preparación de ofrendas funerarias y el cóndor con comerse a los muertos, con la liberación del alma del muerto mediante el recurso de despojar sus huesos de carne.
        En un extremo de la tumba hay un pequeño compartimiento con una figura de cobre envuelta en géneros acompañada de objetos en miniatura. "La gran incógnita era conocer la relación entre ese pequeño compartimiento y la tumba", señaló Donnan. "Era algo que no podíamos explicar".
        El verano siguiente el equipo abrió una segunda tumba, que contenía diez o quince veces más tesoros que la anterior. "Las únicas tumbas que la superan en riqueza son las que encontramos en Sipán".
        La persona estaba sepultada bajo múltiples capas de tejidos y tenía catorce tocados, mazas, lanzas, tres escudos bañados en oro, una máscara mortuoria y cinco objetos de oro en la boca.
        "En los rincones hallamos una serie de vasijas de cerámica asombrosas, las más espectaculares que se hayan encontrado en tumbas moche, incluso mejores que las de Sipán", agregó.
        En el extremo de la tumba había un pequeño compartimiento, de unos 35 centímetros cuadrados, que contenía otra estatuilla de cobre envuelta en tejidos. Se acompañaba de una máscara mortuoria en miniatura, un escudo circular -también en miniatura-, dos mazas, lanzas y otros objetos pequeños. "Era evidente que la estatuilla representaba a la figura que yacía en la tumba", dijo Donnan.
        La tercera tumba, que se abrió en el verano de 1999, era muy similar a la primera. La última sorpresa fue la altura de los muertos. La altura de los moche oscilaba entre 1,45 y 1,50 o 1,80 como máximo. Todos los muertos tenían una altura de entre 1,75 y 1,80, lo que equivaldría a medir 2,10 en la sociedad moderna. "Nunca habíamos imaginado que había hombres de esa estatura", declaró Donnan.
        Los esqueletos eran muy delgados y frágiles y presentaban por lo menos una malformación parcial. Cordy-Collins sostiene que las tres personas sufrían algún tipo de enfermedad genética, posiblemente síndrome de Marfan, una enfermedad congénita que se caracteriza por el excesivo desarrollo de las extremidades y los dedos de manos y pies, así como por trastornos cardíacos.
        "Se trataba de personas que tenían un problema genético, una discapacidad", dijo. "Seguramente no podían llevar una vida activa. De todos modos, se los consideraba seres excepcionales y no se los despreciaba. ¿Ese trastorno hacía que se los reverenciara? No lo sabemos, pero esto abre nuevas perspectivas respecto de su conducta social".
        El estudio sobre este hallazgo será publicado por el número de marzo de la National Geographic Society, que auspició la excavación.

Las tumbas más ricas de todas las excavadas en América

        "Las tres tumbas son extremadamente importantes. Son las más ricas excavadas en América", dijo el arqueólogo Christopher B. Donnan, jefe del equipo que realizó los hallazgos, en declaraciones exclusivas a Clarín.
        El arqueólogo puntualizó que "cada tumba estaba acompañada por una tumba en miniatura que contenía una estatuilla del muerto y réplicas pequeñas de los objetos que lo acompañaban. "Se trata de algo nunca antes visto en ninguna otra cultura", declaró eufórico Donnan.
        "La importancia de este descubrimiento radica en que por primera vez estamos frente a tumbas de alta jerarquía de los inicios del imperio mochica", aseguró a Clarín Walter Alba, director del Museo Arqueológico Nacional Bruning, en Lambayeque, Perú.
        Alba dirigió el equipo de investigaciones que realizó los hallazgos de las Tumbas Reales de Sipán en 1987-1988.
        Otro dato que Donnan destacó es que los restos humanos encontrados son "los más altos de los hallados en exploraciones precolombinas en el Perú".
        "La presencia de las pequeñas imágenes que parecen representar la tumba muestra una relación simbólica muy especial", dijo Alba.
        Con respecto a la diferencia de estatura de los restos hallados respecto a la media de la sociedad mochica, Alba puntualizó: "La pregunta es si estamos frente a caracteres heredados de una casta especial o si se trata de personas que padecían una discapacidad y eran veneradas por ello.
        "Estoy muy impresionado con este hallazgo, que complementa los conocimientos de la cultura mochica. Pero aún quedan muchas preguntas por responder", aseguró Alba.