EL PREMIO DE STEINER
PERIÓDICO 'EL PAÍS'
JAVIER CUARTAS / M. MORA
EL PAÍS, 10 DE MAYO DE 2001, MADRID
ORIGINAL


Título completo del artículo: La iluminación de la cultura del sabio George Steiner, Príncipe de Asturias de Humanidades

Uno de los más destacados pensadores y humanistas de nuestro tiempo, el escritor, crítico literario y ensayista George Steiner (París, 1929), obtuvo ayer el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en su 21ª edición. El jurado valoró su obra, 'extensa y variada', que 'ha iluminado aspectos esenciales de la cultura', y su actitud intelectual, su 'síntesis armónica de tendencias contrapuestas en la visión del mundo'. El galardón, dotado con cinco millones de pesetas y una escultura de Joan Miró, le será entregado en octubre en Oviedo por don Felipe de Borbón. Desde Cambridge, por teléfono, Steiner declaró sentirse 'muy honrado, feliz y sorprendido, pero no hay duda de que se han equivocado'.
        George Steiner, judío de origen vienés, nacido en Francia hace 72 años, exiliado en EE UU y ahora residente en Cambridge (Reino Unido), ha sido estudiante de Literatura, Matemáticas y Física en Chicago y Harvard (EE UU), doctor en Literatura y Filosofía por Oxford (Reino Unido), profesor en las universidades de Ginebra (Suiza), Cambridge (Reino Unido), Harvard, Stanford, Nueva York y Princeton (EE UU).
        A su impresionante currículo académico se une su gigantesca figura de intelectual comprometido, influyente, crítico, provocador, agudo y poliédrico. Uno de los 17 miembros del jurado, la catedrática de Filosofía Moral y Política Adela Cortina, definió ayer a Steiner como 'un ciudadano del mundo que nos demuestra con su ejemplo que el cosmopolitismo, la internacionalidad y el entendimiento entre distintas lenguas, culturas y nacionalidades debe ser un valor inherente al tercer milenio'.
        El acta del galardón enfatiza precisamente las dos dimensiones integradoras de Steiner: su condición multidisciplinar, que le permite un acercamiento analítico e intelectual a los problemas del mundo contemporáneo desde diversas ópticas y con distintas metodologías, lo que le convierte en un verdadero humanista; y, al tiempo, esa posición vital e intelectual multicultural que dimana de su propia trayectoria, superadora de las divisiones idiomáticas, nacionales o culturales, lo que constituye por sí misma una propuesta ejemplar de entendimiento.
        El jurado destacó que Steiner, como 'heredero y partícipe de varias lenguas y culturas', 'representa una síntesis armónica de tendencias contrapuestas en la visión del mundo que nos hace pensar en la posibilidad de un entendimiento por encima de las diferencias accidentales'.
        El fallo resalta la talla de su obra, la de 'uno de los más destacados humanistas de nuestro tiempo, autor de una obra extensa y variada que ha iluminado aspectos esenciales de la cultura en ensayos donde se conjugan la literatura, la historia, la teología o la antropología'. 'En sus trabajos', agrega el jurado, 'Steiner analiza críticamente la repercusión que las humanidades, la creación artística y el conocimiento científico tienen en la configuración del espíritu humano'.
        La candidatura de George G. Steiner obtuvo en la última votación el apoyo de 11 de los 17 miembros del jurado. Cinco votos fueron para Fernando Savater y uno para la periodista argelina Salima Ghezali, que ya resultó finalista en anteriores ediciones de este galardón. El filósofo Fernando Savater quedó finalista, y el jurado decidió por unanimidad proponerlo para el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, que se fallará en el mes de septiembre.
        Al Premio de Comunicación y Humanidades concurrieron 40 candidaturas de una veintena de países. La propuesta de Steiner la formuló el miembro del jurado Enrique Ybarra, vicepresidente del Grupo Correo de Comunicación y presidente de la Fundación Grupo Correo, para quien Steiner 'es una de esas grandes excepciones' capaz de 'abrir grandes interrogantes y de plantear desafíos a los intelectuales, a los que pide un compromiso ético'.
        En la decisión del jurado -del que formaron parte, entre otros, Manuel Olivencia, presidente; Ricardo Díez Hochleitner, Beatriz de Moura, Jesús de la Serna, Hans Meinke y Jorge Lozano- también pesó la faceta comunicadora de Steiner, que durante 25 años ha ejercido como crítico literario de la revista The New Yorker y posteriormente del diario The New York Times, y entre 1952 y 1956 trabajó en The Economist.
        Su obra abarca diversos géneros y disciplinas, en los que imperan, entre otras inquietudes fundamentales, la traducción como problema capital de la cultura, el silencio como respuesta al horror, la perversión del lenguaje y la responsabilidad del crítico literario. Como narrador se dio a conocer en 1964 con la obra Anno Domini, pero ha sido su faceta como ensayista la que le ha concedido una proyección más universal. Entre sus obras traducidas destacan, entre otras, Antígonas (Gedisa), Después de Babel (FCEE), Martin Heidegger (FCE) y Pasión intacta, Nostalgia del absoluto y su autobiografía, Errata, las tres en Siruela. Destino acaba de editar Presencias reales, una reunión de tres ensayos que Steiner escribió en 1989.