UN MILAGRO DE HOY
ELPERIÓDICO, www.elperiodico.com
DERECHOS DE AGENCIA EFE, www.efe.es
DIARIO DIGITAL ELPERIODICO, ESPAÑA, 03-JUN-2007
ORIGINAL


Un ferroviario polaco recupera la conciencia tras 19 años en coma. Decisivos habrían sido los constantes cuidados de su esposa

Un trabajador del ferrocarril polaco, de 65 años, se despertó el pasado 12 de abril de un coma profundo después de 19 años, cuando los médicos habían descartado la posibilidad de que el enfermo pudiera recuperar la conciencia, según ha informado la televisión polaca.
        Jan Grzebski, vecino de la ciudad de Dzikow, sufrió en 1988 un grave accidente laboral del que se recuperó inicialmente, para caer al poco tiempo en un estado de coma profundo. Según la televisión polaca, la familia del enfermo nunca perdió la esperanza de verlo funcionar de nuevo en su vida normal y ahora, después de casi dos décadas, el "milagro" se ha producido.

El ferroviario, Jan Grzebski, posa para la prensa en su casa junto con su esposa. foto: EFE / Monika Kaczynska, Varsovia
El ferroviario, Jan Grzebski, posa para la prensa en su casa junto con su esposa. foto: EFE / Monika Kaczynska, Varsovia

        Jan perdió el conocimiento en la Polonia comunista y ahora lo ha recuperado en una Polonia libre y democrática, ha afirmado el presentador al comparar la progresión del enfermo con la de su país.
        Pero son muchos más los cambios que Jan deberá asimilar, principalmente el que se haya "dormido" con cuatro hijos y despertado con once nietos.
        Los cuidados de su esposa pueden haberle devuelto la vida. Los médicos no logran explicar el caso, si bien reconocen que la recuperación de Jan se debe en parte al cuidado hospitalario y, en particular, a la solícita entrega de Gertruda, esposa del ferroviario. Poco después de despertar, Jan Grzebski inició un proceso de rehabilitación, por lo que ya puede hablar y moverse por sí mismo.
        Jan ha agradecido muy emocionado ante los medios de comunicación los cuidados recibidos: "Sé que debo mucho al hospital, pero sobre todo siento un agradecimiento indecible a mi esposa que durante esos 19 años no me ha abandonado ni un momento; siempre ha estado a mi lado, haciendo todo lo que necesitaba y siento que a ella le debo la vida".
        En el momento del accidente, Jan Grzebski no perdió el conocimiento, pero el violento golpe que le propinó un vagón de tren le dejó prácticamente sin dentadura. Aún bajo tratamiento médico, Jan quiso reincorporarse al trabajo, pero su estado se deterioró progresivamente en pocas semanas hasta que perdió la capacidad de hablar y, poco después, todo contacto con el mundo exterior.