Presencias de Música En busca de la Música

Acerca

Acerca de Presencias

Qué fue este proyecto, cuándo empezó y con qué criterios se trabajó.

De dónde viene el nombre

El trabajo comenzó en febrero de 1996 con una página llamada Acústica Musical. Aquella primera versión era poco más que un puñado de documentos sobre física del sonido, escritos porque no había casi nada equivalente en español y porque quienes enseñaban música lo necesitaban. Después vino Música Teórica, de alcance algo mayor. Hacia mayo de 1998 el conjunto adoptó el nombre de Presencias de Música, y con ese nombre siguió creciendo durante más de dos décadas.

El crecimiento fue considerable. En abril de 2000 el sitio superaba las doscientas veinte mil palabras de texto; en marzo de 2001 pasaba el medio millón; en diciembre de ese mismo año rondaba las seiscientas treinta mil. Esas cifras no se registran aquí por vanidad sino porque describen la naturaleza del proyecto: era un fondo documental que se ampliaba de manera continua, no un sitio que se publicaba una vez.

La idea rectora

La idea que ordenó todo fue formar una colección de documentos y herramientas capaces de satisfacer las demandas educativas e investigativas dentro del campo de la Música y, en muchos aspectos, de la Educación General. Dicho así suena amplio, y lo era. En la práctica significaba tres decisiones concretas y sostenidas.

La primera: producir el material propio antes que compilar el ajeno. Casi todo lo que se publicó se escribió, se editó o se tradujo dentro del proyecto. Cuando se reprodujo trabajo de terceros fue con propósito de estudio, con la fuente declarada, y con la convicción explícita de que violar el derecho de autor es reprochable además de ilegal.

La segunda: editar también aquello con lo que no se estaba de acuerdo. Se publicaron escritos que aportaban soluciones a la matriz educativa aun cuando divergieran de las ideas de quienes hacían el sitio. Un archivo que sólo recoge lo que confirma a su editor sirve de poco.

La tercera: que el conocimiento llegara sin costo al usuario. La convicción declarada fue que debían ser las empresas o las fundaciones, y no el docente ni el grupo de estudio, quienes sostuvieran económicamente un material educativo. No se compartía aquello de que lo que se ofrece gratis poco se valora.

Cómo se trabajaba

El mundo de Presencias transcurría, según su propia descripción, entre creación gráfica, correcciones ortográficas y sintácticas, estética, comentarios, revisiones técnicas y críticas. La labor era de jornada completa, no sólo porque el material era mucho y denso sino porque había que ocuparse constantemente de asuntos técnicos de la Red, que en aquellos años consumían un tiempo que hoy cuesta imaginar.

Las secciones más complejas —las trivias, los índices de Comma, los listados de enlaces— se sostenían con programas escritos dentro del proyecto para uso interno. Las secciones que suponían trato directo con el lector se hacían a mano. Era más trabajoso y se decidió que valía la pena, porque aseguraba una calidad didáctica que ningún automatismo daba.

El alcance

Los lectores fueron, en su mayoría, universidades, colegios, docentes de todas las disciplinas, alumnos y padres de niños de corta edad, repartidos por el mundo hispanohablante. Esa amplitud explica una característica del archivo que a veces sorprende: junto a documentos técnicos de musicología comparada conviven páginas escritas para un padre que quiere entender qué hacer con un bebé y un cascabel. No es una inconsistencia. Era el propósito.

Este archivo

Lo que usted lee es la conservación del fondo documental, no la continuación del proyecto. No hay aquí servicios, ni asesoramiento, ni cursos, ni intercambio: aquellas partes dependían de personas y de un tiempo determinado, y no pueden restituirse. Lo que sí puede conservarse —y es lo que importaba— son los textos, el método y la manera de ordenarlos.

Quien quiera ampliar por fuera de este archivo encontrará documentación abierta sobre educación y cultura en la UNESCO, y fondos digitalizados de música y musicología en la Biblioteca Digital Hispánica. Para empezar por dentro, el Mapa describe cada sección y Cantos es el cuerpo de trabajo más desarrollado del sitio.