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Historia

Del Origen y Reglas de la Música

Antonio Eximeno, 1774. Un jesuita infatigable y combativo que tardó dos siglos en ocupar el lugar que merecía.

Escritorio de estudio del siglo XVIII con un infolio abierto y pluma
Escritorio de estudio del siglo XVIII con un infolio abierto y pluma

En 1774 se publicó en Roma, en italiano, un tratado con un título largo y una tesis breve: Dell'origine e delle regole della musica, colla storia del suo progresso, decadenza e rinnovazione. Su autor era un jesuita valenciano expulsado de España con el resto de la Compañía en 1767, matemático de formación y músico por afición, y lo que escribió incomodó a casi todos los que lo leyeron.

La tesis

El argumento de Eximeno puede resumirse en una frase que sigue siendo provocativa: la música no se deriva de la matemática, sino del lenguaje hablado.

Para apreciar la magnitud de la afirmación hay que recordar contra qué se dirigía. Desde la antigüedad pitagórica, pasando por Platón, por Boecio y por toda la tradición medieval y renacentista, la música se había entendido como una rama de la matemática —una de las cuatro disciplinas del quadrivium, junto a la aritmética, la geometría y la astronomía—. Las consonancias eran razones numéricas simples; la teoría musical era, literalmente, teoría de proporciones. Todavía en el siglo XVIII los grandes tratados deducían las reglas de la armonía de principios físico-matemáticos.

Eximeno rompe con eso. Sostiene que el origen de la música está en la prosodia, en la entonación afectiva del habla; que cada pueblo desarrolla su música a partir de su propia lengua; y que, en consecuencia, las reglas de la composición no son verdades universales deducibles, sino convenciones históricas derivadas de la práctica. De ahí su formulación más citada: que sobre la base del canto nacional de cada pueblo debe edificarse su sistema musical.

Por qué fue incómodo

La tesis atacaba simultáneamente dos autoridades. A los teóricos, porque les quitaba el fundamento matemático de su disciplina. Y a los defensores del predominio estético italiano, porque si cada lengua engendra su música, entonces ninguna tradición nacional es la norma de las demás.

La reacción fue vigorosa. La polémica más recordada la sostuvo con el padre Giambattista Martini, el gran erudito boloñés, y el intercambio ocupó a la musicología italiana durante años. Eximeno respondió con la ironía que lo caracterizaba y, más tarde, con una novela satírica —Don Lazarillo Vizcardi— en la que ajustaba cuentas con los maestros de capilla y los examinadores de oposiciones que habían defendido la ortodoxia.

El prólogo

El prólogo de la obra es la pieza donde el argumento golpea con más fuerza, y es por eso la que este archivo reprodujo. En él Eximeno hace tres movimientos.

Primero, historiza. Muestra que las reglas que se presentan como eternas tienen fecha de aparición y autor conocido, lo cual basta para desmentir su pretendida necesidad.

Segundo, invierte la relación entre teoría y práctica. Los buenos compositores no componen bien porque conozcan las reglas; las reglas se formularon después, observando lo que los buenos compositores hacían. Una regla es la descripción de una práctica exitosa, no su causa.

Tercero, extrae la consecuencia pedagógica, que es la que interesa a un archivo educativo: si las reglas describen prácticas, la enseñanza debe partir de la práctica y no de las reglas. Enseñar armonía antes de que el alumno haya cantado y oído es enseñar la descripción de algo que no ha ocurrido.

La rehabilitación tardía

Eximeno murió en Roma en 1808 y su obra quedó durante más de un siglo en una especie de limbo: demasiado heterodoxa para la teoría académica, demasiado técnica para el público general, y escrita en italiano por un español, lo que no ayudó a su difusión en ninguno de los dos países.

Su recuperación es cosa del siglo XX, cuando la etnomusicología llegó por otro camino a conclusiones muy parecidas a las suyas. La idea de que cada cultura genera su propio sistema musical, y de que no hay un sistema natural del cual los demás sean desviaciones, es exactamente la posición que sostienen Curt Sachs e Isabel Aretz en la sección Investigación —con la diferencia de que ellos disponían de grabaciones y de trabajo de campo, y Eximeno sólo de un argumento.

Por qué está aquí

Un archivo dedicado a la educación musical tiene motivos particulares para atender a este autor. Su insistencia en que la práctica precede a la regla, y su desconfianza hacia la enseñanza deductiva, coinciden punto por punto con el enfoque de Instrumentos de Papel y con el de Cantos: primero se hace música, después se explica lo que se hizo.

Que un jesuita del siglo XVIII haya llegado a esa conclusión discutiendo con maestros de capilla, y que dos siglos después se la vuelva a formular con grabadores de cinta en la mano, dice algo sobre la persistencia de los buenos argumentos.

Los fondos digitalizados del período, incluidos impresos españoles del siglo XVIII, pueden consultarse en la Biblioteca Digital Hispánica. Una síntesis biográfica revisada está disponible en Encyclopaedia Britannica.